19 de junio de 2019
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UN país miniatura

Ingeniero electricista y abogado, vicerector de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.
30 de enero de 2017
Por Camilo Younes Velosa
Por Camilo Younes Velosa
Ingeniero electricista y abogado, vicerector de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.
30 de enero de 2017

Camilo Younes

Ahora que afortunadamente el conflicto armado empieza a resolverse y hay lugar para otro tipo de discusiones de nivel nacional; cuando asuntos diferentes, pero igual de importantes como la corrupción, la salud y la educación pasan a ser temáticas de primer orden, se hacen necesarios debates sobre asuntos que la agenda nacional ha dejado a un lado, pero que son parte integral del engranaje institucional y de la construcción de un país mejor en donde pueda haber desarrollo sostenible y progreso con justicia social.

Me permito poner sobre el tapete uno de esos asuntos relacionado con la forma como está estructurado y dividido administrativamente nuestro Estado y cómo esta estructura debe dar paso a lógicas que respondan a las realidades sociales, políticas y culturales de la Nación colombiana a partir de un ejemplo diciente como la Universidad Nacional de Colombia (UN) que al final es reflejo, como ningún otro, de los aconteceres de nuestro país.

Colombia es un país de regiones diversas e inadecuadamente articuladas entre sí, la división político administrativa no responde a las realidades socio-culturales y nuestras entidades territoriales han sido creadas respondiendo más a intereses particulares que a las necesidades y realidades de las regiones, solo un ejemplo es el departamento del Cesar, en donde los habitantes del sur son culturalmente más cercanos a los santanderes que a los del norte. Frente a esta problemática, el maestro Orlando Fals Borda nos dejó un tratado al respecto que estamos en mora de aplicar.

Uno de los primerísimos problemas está atado a una concepción de administración centralista del país donde todo se decide desde Bogotá, herencia de tiempos coloniales, acentuada por la Constitución de 1886 y aún sin resolver a pesar de los esfuerzos de la Constitución de 1991. Este centralismo de alguna manera le da un trato de “menores de edad” a las administraciones regionales las cuales tienen poca autonomía en los asuntos más relevantes para sus comunidades, pero que son las que finalmente sufren las consecuencias, lo que paradójicamente ha llevado a un efecto boomerang frente a la corrupción, que en vez de evitarla la ha llevado a los niveles que hoy nos tienen escandalizados.

La UN podría llamarse un país miniatura, responde perfectamente a las dinámicas de la Nación, cuando las cosas van mal, la UN va por mal camino, y en los períodos dorados de la historia (si es que los hemos tenido) la UN se ha comportado de igual manera, solo como ejemplo podemos ver el resultado de las políticas de López Pumarejo y lo que significó en la Universidad, el hermoso campus de la Sede Bogotá es reflejo de esto.

Al igual que nuestra Nación, la UN es una universidad de regiones, hace presencia en gran parte del territorio colombiano y trata de responder de la mejor manera a las necesidades de las comunidades donde se encuentra, sin embargo, al igual que en el Estado colombiano, existe una altísima concentración de la toma de decisiones en el nivel central y cada vez se le retiran competencias a los cuerpos colegiados y a las autoridades unipersonales en las distintas sedes, incluyendo la Sede Bogotá, lo que indica, al igual que en el Estado colombiano, cierto menosprecio por considerar a las autoridades regionales incapaces y “menores de edad”. Este altísimo nivel de centralismo y casi nula desconcentración obedece al reflejo que es ésta, la más importante Institución de educación superior del país, de la realidad colombiana.

Dentro de un poco más de un año la UN tendrá nuevo rector, se debe pedir que, como eje fundamental de las propuestas de gobierno en la próxima designación esté la descentralización y desconcentración real en la Universidad y un trato respetuoso y digno a las comunidades académicas distantes (administrativamente y geográficamente) que no hacemos parte de las estructuras atadas al nivel central.

Una de las mejores excusas para que haya una concentración en la toma de decisiones en la UN es la falta de entendimiento del derecho a la igualdad y creer que solamente el Consejo Superior Universitario es poseedor de la verdad revelada y de sabiduría para tomar las decisiones.

La jurisdicción constitucional nos ha dado una lección que es ejemplo a imitar, frente a casos similares, jueces de tutela de primera instancia pueden tomar decisiones diferentes sin que haya sido per se una vulneración al derecho a la igualdad de persona alguna, las estructuras jerárquicas superiores están para revisar en segunda instancia las decisiones y garantizar el derecho al debido proceso, pero uno de los papeles fundamentales de la Corte Constitucional es hacer revisión de los fallos de tutela y trazar jurisprudencia para que sirva de base o fundamento en futuros casos similares a nuevas acciones presentadas ante las autoridades de primera instancia.

Algo tan simple puede ser aplicado a las estructuras administrativas de la UN que, por su estructuración y presencia en el territorio nacional, demandan acciones concretas, rápidas y efectivas frente a casos particulares, pero las decisiones hoy por hoy se toman en las máximas instancias por lo ya descrito en esta columna.

Estrategias de entregarle competencia y capacidad de decidir a los niveles más bajos de la estructura administrativa como comités de carrera, directores de área curricular y directores de departamento, para que no tengan que “delegar para arriba” y los cuerpos colegiados y autoridades unipersonales que ocupan los lugares más altos en la cadena tengan como tarea trazar políticas en vez de atender el día a día, dejar de ver el árbol para poder observar el bosque, centralizar la política y descentralizar la ejecución, es un buen comienzo de una verdadera Universidad de la Nación colombiana.

Lo anterior favorece tanto a las regiones como al nivel central, ya que hace más eficiente a administración, les permite a las autoridades de nivel nacional enfocarse en resolver las principales dificultades que atraviesa la educación superior, hacer parte de los debates más importantes a nivel nacional como las reformas por venir a la educación terciaria, implementación de acuerdos de paz, la falta de recursos suficientes, mejorar la infraestructura, entre otros.

Este escenario debe cambiar y antes de esperar que suceda en las estructuras administrativas del Estado colombiano, la UN como máximo entre rector académico, reflexivo y pensante de nuestro país puede dar ejemplo de descentralización y desconcentración real de la administración, que le sirva a los futuros gobiernos nacionales y así estar a la verdadera altura, respondiendo efectivamente a las necesidades de la Nación, lo que además redundará en un uso más eficiente de los recursos insuficientes pero a la vez importantes que el Estado le asigna a la UN.

Profesor Titular

Universidad Nacional de Colombia

@CamiloYounes