13 de junio de 2026

Químicamente impuro!

25 de enero de 2017
Por mario arias
Por mario arias
25 de enero de 2017

Por: mario arias gómez

Pintura de Ramíro Ramírez

Al empezar este Gobierno -7 de agosto de 2010- dijo el inepto Pastrana, que “mientras mis más cercanos asesores están siendo llamados al nuevo gobierno, los más cercanos de Uribe están siendo llamados a indagatoria”. Puya que al actualizarla queda: “… los más cercanos de Uribe están en la cárcel o huyendo de la justicia”. Declaración producida una vez Santos juramentó el primer gabinete. Realidad que por arte de Birlibirloque desapareció en el agujero negro que maneja el amnésico de marras, para desaparecer las sindicaciones, maltratos, ofensas, ánimos de venganza, cuando las circunstancias lo exigen, en aras de conquistar aliados. Agujero que le provee -además- cierta inmunidad como a los “perseguidos”, Tomás y Jerónimo, a Santiago su hermano, que les ha permitido eludir la Justicia. “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”.

Personaje al que Santos le apuntó el dedo inquisidor la semana pasada, devolviéndole atenciones. Veamos: “Ninguno de mis hijos o hermanos, ni mi señora ni mis cuñados, ninguno ha tenido el más mínimo cuestionamiento”. Un espíritu burlón pregunta: ¿Podrá decir lo mismo “San Uribe”? Respuesta, No. Rifirrafe, qué dada la reacción uribista, lo tiene achantado, tanto como a los acólitos que andan por estos días en un ambiente de funeral, devolviendo a diestra y siniestra improperios que retornan aumentados, idénticos -cual gotas de agua- a los suyos. Leo: “La impunidad total de sus actos, le niega a Uribestia, credibilidad a cualquier expresión que hable de corrupción”.

Justo varapalo al que se sumaron, Cecilia Álvarez y Gina Parody, Espinosa e indigesta realidad que enfrenta al contradictor de 24 horas al día, los siete días a la semana y los 365 días del año del gobierno, al que le remachan la oscura historia de los “Doce apóstoles”; el aluvión de señalamientos a sus hijos, enfrascados en el caso Odebrecht; el tema de Ecoeficiencia -negocio de los residuos arrebatado a los recicladores-; la cuestión -sin aclarar- de los valorizados lotes de Mosquera; la proximidad con el ‘zar de la chatarra’; y un largo etcétera, lo que trata de invisibilizar por todos los medios, con permanentes cortinas de humo, avivadas con nuevas denuncias, automático reflejo de su mala praxis. Va la última perla. “El Gobierno Santos adicionó 600.000 millones de pesos en el contrato de la Ruta del Sol tramo dos en vísperas de la campaña presidencial de 2014”. Catilinaria que continuó contra las precitadas, Cecilia y Gina, al “pedir a la Fiscalía que investigue si este contrato y la adición presupuestal violaron la ley de garantías electorales”.

La réplica no se hizo esperar. Contestaron: «Nadie en Colombia se sorprende de ver a Álvaro Uribe lanzando cortinas de humo con artimañas mentirosas y cargadas de odio». Sobre el tema puntual del caso Odebrecht, el texto hace referencia a las dos detenidos -Gabriel García Morales y Otto Nicolás Bula- que según la justicia colombiana están involucradas en el escándalo de corrupción, quienes trabajaron en el gobierno Uribe o tienen vínculos con su familia (Mario Uribe). Eso está claro. ¿Por qué no responde a lo que debe responder?».

Del buen “muchacho”, el viceministro García, aclaró “San Uribe”: «No lo nombré por recomendación clientelista». Excusatio non petita, accusatio manifesta. Semejante quilombo es el que lo tiene tan activo y reputo. El incorregible y cobarde personaje echa chispas que da miedo. Al respecto, lo debe tener de cama el plausible editorial de “El Espectador”, qué con una lógica insultante, sin florituras, expresó: “Calma “San Uribe”, por qué tanta prisa por despojarse de responsabilidad. No sólo la obvia -la política- que le cabe a la cabeza de un gobierno que no se aseguró de nombrar a las mejores y más calificadas personas en los cargos. En este caso en particular, faltan varios elementos por descifrar”, sin que se vislumbre el final, agrego.

Añade la respuesta de la precitada y célebre pareja -Cecilia y Gina-, sometidas como Santos, al escarnio público, por el maestro en la práctica de la argucia, el artificio, la comedia, la celada, el disimulo, la emboscada, la encerrona, el engaño, el fraude, la mentira, la seducción, la trampa. «El país nunca ha visto al senador Uribe mover un dedo para que sus hijos aclaren líos con la justicia, ni para responder por los hechos de corrupción que ocurrieron durante su administración. Todo lo contrario. Su estilo es dilatar, esquivar y distraer a la opinión pública. No será su primera mentira ni la última», concluyeron.

Entre el corrupto entramado, figura la ¿ingenua? reunión en Panamá del “desprendido” Tomás Uribe, ¿“casual”? ¿social?”, ¿a cambio de nada?, Ya voy Toño- con Guido Nule y André Rabello, representante de Odebrecht, en que no hubo de por medio dinero cochino, sucio, corrió “San Uribe” a anticipar, como si en los actos de corrupción se estilara o se diera, o se plasmaracon un recibí.

Finalmente, Gina, reveló: “el fresco ex mandatario ‘no le perdona’ que haya denunciado el paramilitarismo, ni que conozca los desmanes de su vida privada». Centro de gravedad de la refutación al distraído, hiriente y vengativo “San Uribe”, cabecilla de la trama, “putis boy” para escurrir el bulto, quien piensa aún que todos son ignorantes en materia penal. En su proverbial indolencia, frente a asuntos tan espinosos, no tiene reparos en repartir leoninas absoluciones y responsabilidades, en abogar por sus “buenos” muchachos, para lo cual hace de la mentira y la memoria selectiva -asesorado por sus inescrupulosas raposas jurídicas- los principales recursos de defensa.

Pobre cosiaca, “traicionado” -como dijo- por sus más cercanos, su primo Mario (preso), Narváez (preso), Santoyo (extraditado), Buitrago (extraditado), Uribito (prófugo), el embajador Arana (preso), su cuñada Dolly (extraditada), su sobrina Ana María (presa), Pedro Juan Moreno (asesinado), el copartícipe de ‘Los Doce Apóstoles’, Meneses (preso), Job (asesinado) -bandido que entraba y salía como los mafiosos por la puerta del sótano, Bernardo Moreno (preso), Villalba (asesinado). Gina, -la “consentida” cuando ayudó a la redacción del articulito de la reelección que perpetuaría en la “Casa de Nari” al “Patrón del mal”, quien convirtió el Palacio, en la peor cloaca del país, señalado –ahora- por quien bien lo conoce, de “amigote” nada menos que de los paramilitares, señalándolo de consentir su infiltración en el Centro Demoníaco. ¿Quiere más?

Procesos que van desde violaciones a los derechos humanos, como en el caso de las interceptaciones y seguimientos ilegales, hasta casos de corrupción y masacres, entre otros. ‘Chuzadas’ por las que procesaron a la ‘coneja’ María del Pilar Hurtado, a Bernardo Moreno -Secretario General de la Presidencia-. Y por los mismos delitos, a Mario Aranguren, exdirector de la UIAF, Jorge Lagos, exdirector de contrainteligencia del DAS; Fernando Tabares, exdirector de inteligencia; Martha Leal, exjefe de inteligencia del organismo; Jacqueline Sandoval Salazar, exdirectora de contrainteligencia; Jorge Rubiano Jiménez, ex agente de contrainteligencia; Hugo Daney Ortiz, ex subdirector de operaciones; José Velásquez Sánchez, ex coordinador y Enrique Ariza Rivas.

Edmundo del Castillo, secretario jurídico de la presidencia. César Mauricio Velásquez, jefe de prensa de la “Casa de Nari”, quien no se olvida se reunió con el paramilitar Antonio López, ‘alias Job’, para evaluar unas supuestas pruebas que incriminaban a magistrados en un complot contra “San Uribe”. El agachado ex asesor de comunicaciones Jorge Mario Eastman y otros 17 funcionarios. Jorge Noguera, ex director del DAS, que luego en medio del escándalo fue premiado con el consulado en Milán (Italia). El ex jefe de informática del DAS, Rafael García, quien acusó a Noguera de haber puesto el organismo a disposición de las autodefensas. Los integrantes de la ‘Yidis-política’, la ex congresista Yidis, Sabas Pretelt de la Vega, Ex min-gobierno, Diego Palacio, ex ministro de la Protección Social, Carlos Albornoz, ex director de la Dirección Nacional de Estupefacientes, con más de 100 investigaciones abiertas en la Fiscalía. Andrés Uriel Gallego, el buenazo ex ministro de Transporte, a quien la Contraloría le abrió en vida un proceso de responsabilidad fiscal por haber hecho presuntos pagos sin justificación por más de 193.000 millones de pesos para las obras de construcción del túnel de La Línea. “La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”, Sir Francis Bacon. La lista sigue, pero el espacio se agotó.

Bogotá, enero 25 de 2017