La falsa revocatoria de Santos
Por: mario arias gómez

“Política con Pimienta” informó que el “beato Uribe”, pasó el fin de año entregado al ordeño en su latifundio, el Ubérrimo, otrora república independiente donde en su entorno, pastoreaban los feroces criminales de las Auc, autores de las peores masacres: El Salado (60 asesinados), Mapiripán (49), Macayepo El Aro (15) -corregimiento de Ituango-, cuya orgía de sangre, duró cuatro días, quemaron el caserío, robaron ganado y desplazaron a los sobrevivientes, por lo cual la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, ordenó compulsar copias a la Fiscalía para que investigara la actuación de “San Uribe”, cuando era gobernador de Antioquia. Alimaña que tiene 186 empolvados procesos que duermen el sueño de los justos en la Comisión de “Absoluciones” de la Cámara.
Quienes plantearon que el fanático, intensivo y belicoso “patrón del mal”, se quedara ordeñando para siempre, lo hicieron bajo la premisa: “viva y deje vivir”. Vana ilusión -soñar no cuesta nada- que no pasó más de ser un utópico y frustrado anhelo, tan difícil, como pedir peras al olmo, sobre todo, a quien no conoce la paz, el sosiego, el reposo, o mendigar caridad, compasión y clemencia a un guerrero perdonavidas, que sufre de una urgencia vital, sentir el traqueteo de las metralletas, practicar la crueldad, el ultraje, vivir el fragor de la guerra, paladear la venganza, saborear el castigo, la punición.
Iniciado el año, citó a su palacete de “Llano Grande” -donde fue a ratos reina la “Conchi” Araújo- a la troika de uno -Iván Duque-, que orbita en torno al sol mayor, para un curso intensivo de actualización estratégica y opositora, con mira al 2018. A sotto voche, susurra al oído de las raposas jurídicas, para que se sacudan y robustezcan el reñido fallo del Consejo de Estado que retiró del cargo de gobernadora de la Guajira, a Oneida Pinto, con el argumento que debió terminar el período para el que había sido elegida alcaldesa. Inhabilidad que aspira Uribe se extienda al irascible Vargas Lleras, a la sosegada Clara López y al patético Jorge Robledo -Fajardo, Cristo, Galán, Luna, Claudia y el inmamable Roy- solo les afana figurar. Providencia qué -pensado con las ganas- los dejaría por fuera de la próxima competencia electoral.
Aspiración que basan en el pedestal básico de la justicia, el principio de igualdad, que reza: “Donde hay la misma razón legal debe existir la misma disposición de derecho”. Al respecto, el magistrado del máximo tribunal contencioso, Alberto Yepes, sostiene que el período de los funcionarios de elección popular es institucional, que empieza y concluye exactamente cuatro años después, independiente de que haya renunciado o anulado la elección. El art. 13° de la Constitución, establece: “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. …”
Punto que el formidable maestro y amigo, Julio César Uribe Acosta -mi honroso Presidente de tesis-, con su magistral cátedra de Filosofía del Derecho, nos desasnó al indicarnos los fundamentos ideológicos del derecho, como orden normativo e institucional de la conducta humana en sociedad, que incluye el principio de igualdad ante la ley o igualdad legal de los seres humanos, sin admitir excepciones, ni privilegios, ni prerrogativas de sangre o títulos nobiliarios, sin consentir la desigualdad o diferencia, lo que es esencial de la democracia.
Exégesis que ayuda a discernir el auto admisorio de la demanda contra el Plebiscito, que la Sala de lo Contencioso Administrativo del CE emitió, providencia que elaboró la magistrada, Lucy J. Bermúdez, que tuvo el buen criterio de cuestionar el sartal de mentiras y distorsiones que soportaron la campaña del No. Falacias preparadas por el encanecido amo del Centro Demoníaco, y que inclinaron la balanza y deslegitimaron el resultado. Lo que fue una clara censura al primitivo, ubicuo y virulento “San Uribe”, por los citados embustes difundidos por el consentido ex gerente de la campaña; cireneo que sin más confesó haber liderado la penosa tarea, lo que suscitó el rechazo de la juventud que al otro día denunció la ilegal y torticera operación, atosigada de artimañas y convertidas en el deplorable accionar del CD.
Alucinante telebasura mediática, que ahora Uribe intenta reproducir, con otro dosier, la revocatoria de Santos. Estafa que se basa en la falsa “entrega” del país a “Lafar”, país que será rescatado mediante un iluso referéndum rescisorio, sin aclarar, que solo es posible a través de una constituyente o reforma constitucional. Atrofiada herramienta limitada a alcaldes y gobernadores, que luego de 26 años y 166 intentos, no se ha estrenado. Invasiva y venenosa coartada, cocinada por el “Mesías”, con un discurso incendiario, que intimida y polariza, siembra odio, terror, rencor, buscando que los electores salgan nuevamente a votar “verracos” en la elección de 2018.
Amañada estrategia, adobada con un burdo, grosero y soez cuestionamiento a la magistrada que puso en tela de juicio el resultado del plebiscito, acusada alocada y temerariamente, de connivencia con el Presidente, movida por ofertas non sanctas a su familia. Miente, miente, miente que de la mentira algo quedará. Cascarrabias que no ha olvidado acosar, agraviar, deshonrar, falsear la verdad, así se trate -como en este caso- de una intachable y laboriosa consejera.
Enrevesado, maquiavélico y tiránico ogro -estrecho de mira- qué con su cara de perro furioso, de mala fe lanza por las redes sociales, irresponsables trinos, vengativos señalamientos, explosivos y zurrados latigazos verbales, que irrespetan y maltratan de palabra y obra al Presidente. Improperios que replican sus áulicos, lo que desnuda al infame, perverso y vil rufián, que trata de soslayar y enmascarar su maniobra, en pos de reconquistar el poder, apoyado por el ejército de incondicionales “angelitos” de “Don Berna”, que en su gobierno tuvieron puerta franca para entrar a la “Casa de Nari” por el sótano y sin registro, mientras el jefe de la banda, pedía a sus pares, votar en el Congreso antes de ser detenidos. “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
El mencionado auto le asestó una merecida reprimenda a Uribestua, duplicada por el contundente e inédito jalón de orejas de la CSJ, que lo increpó por su virulento proceder contra los contradictores, entendido como “una invitación, o por lo menos, como una autorización velada al uso de la violencia física en su contra”. Llama sobre manera la atención, la insólita, indoctrinaria y extravagante tesis -violatoria de la Constitución- concebida por José Luis Barceló, magistrado de la CSJ, que sostuvo que se puede delinquir sin sanción, si se argumenta -como lo hizo la Corte- que los insultos en el caso Corronell, “fueron más producto de la emoción que de la reflexión”, que “no toda opinión causante de desazón, pesadumbre o molestias al amor propio puede calificarse de deshonrosa”.
A pesar de la acritud y saña de las réplicas, el alto tribunal -para más vergüenza- sostuvo que “no se configuran los delitos objeto de la querella”. No obstante, le recordó al reprendido “su responsabilidad como líder político y como exmandatario que alguna vez simbolizó la unidad nacional”, solicitándole “moderación en el lenguaje que usa para responder a las críticas a su pasada gestión o a su liderazgo político actual”. Le recordó, “su inusitada tendencia al uso de la red social con un ánimo beligerante que resulta incompatible con sus deberes como ciudadano, senador y expresidente”.
Bogotá, enero 18 de 2017
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