La corrupción y el dios dinero
La corrupción invade todas las esferas del acontecer nacional, tan corrupto es quien ofrece dinero para que le adjudiquen un contrato como quien lo exige para aprobarlo. Un simple compra institucional tiene que incluir el “cvy” (cómo voy yo), porque la llamada “mordida” se convirtió en un ítem obligatorio ya que ningún proveedor puede esperar el éxito en una operación comercial con las entidades oficiales si no incluye la llamada “comisión” para su aprobación. Las excepciones son muy pocas.
Algunos funcionarios públicos, que tienen el poder de decisión o el poder de control, no pierden oportunidad de sacarle tajada al pastel presupuestal, a pesar de sus salarios, muchas veces altos, lo cual no importa, la ambición y la codicia no tienen límites. Eso lo tenemos muy claro los ingenieros y contratistas, que en mi caso preferí hacerme a un lado de las contrataciones oficiales antes que trabajar para terceros y ser cómplice del desgreño administrativo y la falta de moral.
No son las instituciones las corruptas, tampoco son los partidos, ambos están constituidos por personas: el mal está en seres humanos que se corrompieron y se dejaron arrastrar por la corriente de la idolatría al dios dinero, sobretodo, al dinero mal habido.