17 de septiembre de 2021
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El injustificado castigo a un héroe de la Patria

18 de diciembre de 2016
Por William Calderón Zuluaga
Por William Calderón Zuluaga
18 de diciembre de 2016

LA BARCA DE CALDERÓN

Por William Calderón Z.

william calderonBien dice el viejo y conocido refrán que “así paga el diablo a quien bien le sirve”. Recurrimos al dicho a manera de párrafo de entrada para contarle a la amable clientela de La Barca el mezquino proceder que han tenido los altos mandos de la Policía Nacional con uno de sus mejores oficiales.

INJUSTICIA Y OLVIDO

El prestigioso columnista antioqueño Raúl Tamayo Gaviria, uno de los más  leídos de la prensa maicera y calificado  vocero de la sociedad paisa, hablando a nombre de las  gentes de bien del territorio antioqueño, ha puesto esta situación en su muy consultada columna de opinion  publicada en el diario El Colombiano d este sábado 17 de diciembre. Al poner los puntos sobre las íes, don Raúl exigió al excluyente gobierno central, representado en su ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas,  respeto por Medellin y por la ignorada  Antioquia en el inquietante tema de la seguridad urbana.

EL DESTINO DEL GENERAL

Transcribimos el texto completo de la denuncia del colega Tamayo Gaviria:

“Antioquia extraña el destino del General Gerardo Acevedo. Su excelente desempeño en el comando de la policía metropolitana de Medellin donde subió la favorabilidad por los éxitos de la institución, especialmente en los barrios del Area Metropolitana y se recuperó la confianza en la Policía”.

DESESTIMULA LAS FILAS

Y continua el columnista: “En los cambios de altos mandos no le adjudicaron nombramiento alguno. Falta de reconocimiento a tan buen comandante de la institución”. Tamayo Gaviria se pregunta sorprendido sobre “¿Quién asesora al Ministro de Defensa en tan delicados asuntos? ¿Otra injusticia como la del General Luis Eduardo Martinez?”

EVOCANDO A UN GRANDE

No hay derecho, agregamos nosotros desde La Barca, donde añoramos con devoción y respeto al inmolado coronel Valdemar Franklin Quintero, vilmente asesinado por los matones de la mafia paisa, en Medellín, en los tenebrosos tiempos de la guerra del temible Pablo Escobar contra el Estado colombiano.