19 de octubre de 2021
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Sí-no, en vilo-en vago, excepción, nombrar-elegir

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
8 de noviembre de 2016
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
8 de noviembre de 2016

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

efraim osorio

No todo el que es nombrado es elegido, pero todo el que es elegido es nombrado.

Están de moda los términos monosílabos (‘constan de un sola sílaba’) ‘sí’ y ‘no’, adverbio de afirmación, el primero; de negación, el segundo. Elemental. Como adverbios, son invariables, pero se pueden sustantivar, caso en el cual admiten el plural, ‘los síes’ y ‘los noes’. Un titulador de nuestro diario echó a la papelera de reciclaje esta norma, y escribió: “Los Si y los No a la reforma” (LA PATRIA, Balance, 22/10/2016). “Los Síes y los Noes a la reforma”, castizamente. Para formar el plural, los nombres no tienen que ser polisílabos: aun las vocales de nuestro abecedario tienen plural: ‘Aes, ees, íes, oes, úes’. También las consonantes. Nota: Parece que la Academia de la Lengua prefiere el plural de la ‘e’, ‘es’, en lugar de ‘ees’, con lo que no estoy de acuerdo, aunque sea únicamente por eufonía, pues me parece cacofónica la combinación ‘las es’. Suena mejor ‘las ees’, no importa la repetición de la vocal, o, precisamente, por ella. ***

La palabra ‘vilo’, por sí sola, no significa nada. Por esto, en la siguiente oración de la columnista Laura Gil, no se justifica determinarla con el artículo ‘el’: “Saboteadores armados hay en todos los procesos de paz y pronto podrá aparecer alguno que ponga a este en el vilo” (El Tiempo, 26/10/2016). El término viene del latín ‘vilis’ (‘de poco precio, que vale poco, barato’). Según Corominas, la expresión ‘en vilo’ (‘levantado en el aire’) comenzó a utilizarse en nuestro idioma en el siglo XVIII, “cuyo significado primitivo sería ‘sin firmeza, sin estabilidad’ (paredes en vilo, ‘a punto de caer’), de ‘en vil’, con –o añadida por influjo de ‘en vago’ ”. La Academia de la Lengua le da las siguientes acepciones a la expresión ‘en vilo’: “Locución adverbial. 1. Sin el apoyo físico necesario o sin estabilidad. // 2. Con indecisión, inquietud y zozobra”. Es con este segundo significado con el que más lo empleamos, por ejemplo, “esta incertidumbre nos tiene en vilo”. ‘En vago’, mencionado por Corominas, tiene estas acepciones: “Locución adverbial. 1. Sin firmeza ni consistencia, o con riesgo de caerse, o sin apoyo. // 2. Sin el sujeto u objeto a que se dirige la acción. // 3. En vano, o sin el logro de un fin o intento que se deseaba, engañándose en lo que se juzgaba”. Las dos, ‘en vago’ y ‘en vilo’, son expresiones consagradas. Inmodificables, como tantas otras. *** 

Son muy diferentes los términos ‘acepción’ y ‘excepción’. El presbítero Rubén Darío García los  confundió en la siguiente frase: “Para el Señor no cuenta el prestigio de las personas, porque Él escucha a todos sin acepción” (LA PATRIA, 23/10/2016). ¿Quiso decir ‘sin excepción’? ‘Acepción’ es el significado con que se toma una palabra o una frase; ‘excepción’, lo que se aparta de una norma general. Indudablemente, así, la idea que el sacerdote pretendió expresar fue la de que el Señor no exceptúa a nadie por ningún motivo, a todos “los escucha, sin excepción”. O ¿fue su intención decir “sin acepción de personas”, es decir, sin favorecimientos ni inclinaciones a determinadas personas? Así sí. ***

¿Podrá decirse que una persona ‘elegida’ fue ‘nombrada’? Un amigo, de profesión abogado, me dice que son diferentes la ‘elección’ y el ‘nombramiento’, por lo que el redactor de ‘Supimos que’ se descarriló en la siguiente información: “Como presidente fue nombrado el conservador sierrista Ignacio Alberto Gómez…” (LA PATRIA, 17/10/2016). Y, muy seguro de lo que afirma, sostiene que debe decirse ‘fue elegido’. Como son infinitas las cosas que aún ignoro, y aún más numerosas si son de aquellas que pertenecen a corrales ajenos, acudí a los que saben, los diccionarios, y encontré que la palabra ‘nombramiento’ abarca ‘elección’, es decir, que cualquier paisano puede ser ‘nombrado’ a un cargo público o a cualquier comisión, de esas que se inventan todos los días, por medio de la ‘elección’. Esto es que ‘nombramiento’ es la “la acción y efecto de nombrar”, y este verbo, en su tercera acepción, quiere decir “elegir o señalar a alguien para un cargo, un empleo u otra cosa”. De aquí podemos sacar esta conclusión: No todo el que es nombrado es elegido, pero todo el que es elegido es nombrado.

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