3 de febrero de 2023
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«Consummatum est»

28 de noviembre de 2016
Por mario arias
Por mario arias
28 de noviembre de 2016

Por: mario arias gómez

Mario Arias defÚltimas palabras de Cristo en la cruz. Locución latina que literalmente significa  «todo está cumplido» o «se acabó todo», enunciados aplicables a la Convención conservadora en la que tuvo un lánguido final la desquiciada proposición que habló de “liberar el conservatismo del secuestro en el que lo tienen unos pocos al servicio del Gobierno de turno”, a lo cual “proponemos elegir una dirección plural de tres miembros conformada por reconocidos notables del Partido”, proposición estruendosamente derrotada dos veces. ¿Extraño? No que va, la segunda vez, en un claro abuso y asalto de mano, cuando la mayoría estaba fuera del recinto votando, fue nuevamente presentada y vuelta a negar.

Trilogía: C. Holguín, O. Yepes y el dueño de “Alkosto” -si cito a Manuel S. Mejía, no habrá dos godos que sepan de quien se trata-. Su “notabilidad” radica en que los primeros entregaron el Partido a Uribe, convertido en una descompuesta montonera. Esa la herencia, trinó Arturo Yepes. Tripleta que acordó por debajo de cuerda, elegir  jefe único a  Pastrana. Melindroso que brilló ayer por su ausencia, dado que el pueblo le huele a pachulí y temió que pudiera chiflarlo, lo que desdoraría su imagen, pues bien sabe que la tiene más que ganada.

Decisión principal sobre la que estaban puestos los focos mediáticos. Asamblea para el olvido por la rechifla -sin antecedentes- prodigadas por las indóciles y rebeldes, “barras bravas” del partido, contra la insoportable y desaforada, Martha L. Ramírez, quien sin respetar su duelo, que sacó a relucir, a fin de convocar pesar y mostrar -además- el “inmenso amor al partido, por encima de su madre”, en la creencia que el Partido la hará Presidenta. No se haga nada p’aeso…

Bullosa guachafita que le recuerda -devolución de atenciones- la que ella prohijó y financió hace 34 meses en la convención que la hizo candidata, tomada por asalto con una cauda portátil de agitadores a sueldo, con la misión de sabotear la intervención del sector amigo de la candidatura Santos, encabezado por el  Roberto Gerlein y Arturo Yepes, quienes, por real falta de garantías, se retiraron con un grueso de delegados, entre los que estuvimos, en la que a la salida nos decomisaron el control electrónico, dejando sin quórum la Asamblea.

Irrefutable realidad comprobada por el hecho que la primera votación, arrojó tan solo 700 de los cerca de 3.000 convencionistas registrados, sorpresa y anarquía que llevó al parcializado presidente a decretar, fuera del reglamento, un insólito receso, mientras completaba el quórum con los que nunca regresamos, y oh sorpresa, los susodichos controles decomisados, al parecer los utilizó la chanda de alicorados matones, llevados por el canallesco “Caballo de Troya” infiltrado. Nadie duda que hablo de la cantinflesca hiena, qué digo, la espuria candidata, que dio un golpe de mano, apropiándose de paso de la vocería del Partido, para lo cual, desbancó al ex Director que la impuso, conejo -ese sí- a la Convención. Punto de referencia de los sucesivos golpes infligidos sin piedad por el electorado caldense a su mentor, que no aceptó -amos- la entrega al enemigo, lo que lo condenó ipso facto a la irrelevancia y ostracismo que hoy luce.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios. El que ríe último se ríe mejor. Candidata -venida a más- que sin autorización, voló -montada en su escoba- a reiterar el previo pacto con el CD, la adhesión contra natura en la segunda vuelta presidencial. Partido de su corazoncito del que fue cofundadora y la mantiene atada a su dueño, que ha vivido, vive y vivirá cargado de odio que lo nutre y siembra por donde pasa, y que ha influenciado la política, al país y a los godos que lo rodean, en mora todos de ser declarada su doble militancia, los mismos que ayer intentaron que la Convención proclamara la pasmosa tripleta que llevaría -repito- al escogido de los dioses, según ellos, al frívolo, inútil y extravagante Pastrana, quien hasta hace poco no quería saber nada de Uribe y hoy son todo halagos que le prepara su hermano Juan Carlos.

La carta oculta -en subsidio- de la convención, era el histérico y mofletudo “don nadie”, el necio y defenestrado Ordóñez, sujeto sin escrúpulos, cuyo sentimiento de superioridad moral, infundado, lo ejercitó en la usurpada Procuraduría, ente al que afrentó y desacreditó con saña, abocado a recobrar con su nuevo titular, la confianza y credibilidad perdidas. Rufián de cuatro esquinas que trazó una raya divisoria entre el bien y el mal, utilizó criterios de exigencia moral, ética y religiosa que nunca aplicó para sí y utilizó para emitir absoluciones ajenas y culpabilidades ídem, tasadas conforme al afecto, interés hacia, o aversión contra los disciplinados que tuvieron la desgracia de caer en sus garras. Transmutó el afán de justicia en venganza. Usó la nómina para intercambiar favores con sus electores, al punto que llevó al CE a declarar nula la elección. Fiduciario de la antipatía, repudio y señalamiento de una gran masa de compatriotas.

Deleznable, fanática, fastidiosa y hostil cuarteta -Pastrana, Ordóñez, Martha Lucía y el innombrable señor de “La Mina”- incondicionales de Uribe, que gracias a que los astros ayer -domingo lluvioso- se alinearon en su contra, la Convención dio a su aspiración, jaque mate, con lo que salieron apachurrados, con la cola entre las patas, a llorar, quién sabe hasta cuándo, el fracaso que se daba por descontado.

Feroz y dislocada excrecencia, que si se hubiera dado -como dice el inmortal tango de Gardel, nos hubiera tocado tararear: «Bajo el burlón / mirar de las estrellas / que con indiferencia / hoy me ven volver»- hubiera representado un abismal retroceso, las heridas hubieran vuelto a sangrar, reabierto el cisma del partido. Suicida exabrupto que reviviría la frase de Marx: “La historia que sucede como tragedia solo se repite como farsa”.

Es oportuno recordar el soberano derecho a decidir que asistió a la Convención, al rechazar la ininteligible y disparatada propuesta impulsada por el ex jefe del partido, que parece entresacado de un Museo de cera viviente, ex acatado jefe, cuya limitación mental es bien conocida y su redundante discurso, un escrache que lo retrata y exhibe y detalla las miserias de la política que practica y que convirtió al partido en un vertedero público sin audiencia.

Apestado y excéntrico tótem, empeñado ahora en acopiar derrotas, fruto de sus seniles, erróneas, falibles y fracasadas estrategias -los años no vienen solos-,  que solo aplauden la pléyade de alzafuelles mediocres, de “roncancios”, huérfanos de votos y viudos de poder, mal embalsamados, prestados por el “Museo Madame Tussauds” de Londres. Ex patrón que tuvimos en loor de multitud por décadas, para desengaño, lo que hizo incuestionable que la puñalada que más duele es la del “amigo” porque usa como señuelo el abrazo. Retahíla de ruinas que obligan pasarle factura a este deudor moroso.

En un acto de cainismo feroz, desheredó al legatario, sentencia que resumió: “Ni Arturo está conmigo ni yo estoy con Arturo”. Sin un mínimo de vergüenza votó por el incívico acto de filibusterismo político, elevar a un fugaz traficante de la vieja y cuestionada política -mandada a recoger- que el mundo trata de extrañar sin éxito. Dirigencia que tiene las siete vidas del gato, la que como en el mito del Ave Fénix, renace entre las cenizas. Gallinazo que renunció a la ideología para presentarse como heraldo de la nueva política, para apuntalar a “San Uribe”, lo que lo expuso ante el patíbulo de la opinión pública del país. Quedó demostrado.

Novela -la del “Bobo vivo”- que es un aldabonazo a la conciencia, que lo llevó a la ingratitud, sufrida en cuerpo y alma, que abruma y asedia aún, y que nos puso a repasar la cita de Bertrand Russell: “Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se debe a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas”, y de rabia agrego. Mezcla de emociones, vibración interna, censuras contenidas. Fotografía de la fea realidad.

Bogotá, noviembre 28 de 2016