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¡Basta ya de retórica falsa!

31 de octubre de 2016
Por mario arias
Por mario arias
31 de octubre de 2016

Por: mario arias gómez

Mario Arias defSe precisa ser o un amnésico, o caradura, o descarado, o desvergonzado, o todo a la vez, para que, quien hizo todo lo que hizo, se atreva en su soledad política aullar con cínico desparpajo -un día sí y otro también- contra quien lo  sustituyó en la dirección del partido, al que reprende por lo mismo que él mal hizo y no siguió, debido a que el pueblo esquilmado le revocó su mandato. Invito a leer este incoherente y procaz canto de áspid, que soltó al garete:

Al conservatismo no se le respeta. Consecuencia de su debilidad frente al gobierno, a su falta de independencia. Parece que no cuenta para nada. El gobierno sabe que estará ahí, a su disposición, esperando cualquier cosa. Le pueden golpear la mejilla y pondrá la otra. No es el partido de otros tiempos. Nuestros próceres, los viejos líderes, seguramente lloran en sus tumbas”.

Entre ellos estoy seguro, su defraudado maestro y protector, Granada Mejía, quien además debe estar revolcándose de la verraquera al ver a su alumno amado, como antítesis de lo que él fue y enseñó con su ejemplo. Hoy con cara de “no-te-lo-puedo-creer”, respondo al inédito personaje -perdón por la majestad de la palabra- de luces cortas, condenado después del 25/102015 al ostracismo e irrelevancia  política, luego de haber sido derrotado -sin atenuantes y en forma estruendosa- por el pueblo que encabezó su piloso heredero, que le abolió su condición de imbatible jefe, de falso redentor, que nunca lo fue.

Su grave y relevante problema, a corto y medio plazo, es la amnesia, la ingratitud y falta de credibilidad, ya que a largo término -como decía Keynes- todos estaremos muertos; enfermedad a la que suma su frescura, desenfado, frialdad y conchudez. Este “sabio filósofo” criollo -poco original-, plagiando a algún antepasado virtuoso, soltó esta perla -para la exportación-: “La verdad y la honradez, son valores altamente apreciables en el hombre público. La mentira y el engaño, absolutamente repudiables”-Sic-. Parto de los montes que debió descerebrarlo y de seguro tiene en apuros a la locuaz y pizpireta enfermera -de “tetas falsas”- que cuida al añoso. Sin bozal me atengo a lo dicho por el alemán, Friedrich Schiller: Los dioses de la venganza obran en silencio.

Su decir no pasará por alto y replicaré con prosa clara, concisa, diáfana, simple y tensa, aporte a la memoria histórica de Caldas. Reclamo por el disfraz de servidor decente que se cala frente a la vieja guardia que lo conoce tan bien y que la obliga a repetir en forma incesante: No trate de tapar -misión imposible- el sol con un dedo, ni envolver el tormentoso pasado en un inmenso mar de blablablá, cuando no se han disipado aún los ecos del vergonzoso escándalo del Robo a Caldas. Que lo compre -en silencio- quien no lo conoce.

Su falso y fatuo discurso no podrá forjar la aureola de admirable y pulcro adonis, de adalid “soñado” que insiste en ceñirse contra evidencia, deje que la verdad fluya tal cual es, sin sórdida interferencia hacia las generaciones de relevo. Quédele claro que para sus ex amigos, lo que pudo haber sido ya no fue. Sus apolilladas reflexiones, jamás las practicó, traje que siempre le quedó grande. Y no es el cambio de discurso, sino la ausencia del mismo que cubrió su discutido y oscuro pasado sin escudriñar del todo. Hartos del malo que tiene la osadía de dirigirse así a la  opinión, no contará con mí silencio cómplice. Lo digo tranquilo, sin ambages, ni temores, pues prefiero hoy al malo y hasta al pésimo por conocer. Menos mal nos iría. El más grande aliado de los falsos quijotes ha sido la candidez, la impericia y la buena fe de los sanchos como el que habla.

En su confesión de parte dice que debido a “que voluntariamente me retiré en 2010 de las confrontaciones electorales o sea que no compito con nadie”. No es cierta su voluntariedad. Es por sustracción de materia que no tiene con quien competir. “Al inexacto recuento de las personas que se han retirado de mi supuesta dirección política”, faltan nombres, unos tantos jubilados y otros que recibieron altas distinciones”. Continúa el “desprendido” predicador: “Hago política sin el interés de competir y solo en el propósito de dar a conocer mis opiniones y una concepción particular que tengo de ella”. Prosigue el “héroe” que lo hiciera mejor callado: “Como no me mueve el mercantilismo, (¿?) y en la esperanza de que muchos respondan a lo mismo, predico (en el desierto) unos criterios que caracterizaron las políticas de ayer con el afán de rescatar esta actividad vapuleada, con razón, por las prácticas actuales”. Abrazos, OYA. No las actuales, en su caso, las de siempre. El que escupe p’arriba en la cara…

De lo cual se colige que el Partido que alguna vez dirigió en mala hora el alicaído “dirigente” -palabreja devaluada, que más que un dogma o escrutinio, es una repulsiva apostasía-, el que dejó en el limbo luego del obligado retiro en inexpertas manos que lo gobiernan hoy, no lo relevan de culpa. Traviesa y torcida dote que describe fielmente la cocinada biografía, “Un Bobo vivo”, basada en hechos reales, que sintetizan -cabal y milagrosamente- sus tres letras, aparentemente contradictorias, pero que son radiografía del discordante periplo del vacilante y oportunista dinosaurio, su protagonista, quien debe recordar que “el auténtico amigo es aquel que todo lo sabe sobre ti y sigue siendo tu amigo”. Pretérito al que la ingratitud, forzó a dejar de serlo como desahogo al mortal despecho que me carcome.

Mientras el medroso vive en su ceguera y narcisismo bonachón, en la burbuja de la molicie y riqueza, viejos secuaces no encuentran un pedazo de pan, ni abrigo, luego de haber vivido en el infierno de la corrupción, que hundió a Caldas, hasta el casi derrumbe total, vacío político que igual nos estigmatizó a todos por su culpa. Venerado terruño urgido que se rescate del hoyo negro al que lo llevó el taimado en comento, -cuyas alas de ángel no se le notan pero sí su larga cola de zorro- que hizo de las suyas y colmó sus deshonestas y repulsivas alforjas.

Aprendí años ha, que: La principal regla ética es actuar conforme a las convicciones personales y no por coacción o amenaza de sanciones. Las represalias del amnésico -políticamente muerto- no me preocupan, ni asustan. Prisionero de su discurso y del doliente pasado -falto de cojones continúa- en sus cuarenta, tira la piedra y esconde la mano. En la relación de los idos que hace “Eje 21” con el logrado título: “El cristo de espaldas”, faltan datos de otros municipios, que el extraviado capitán -sin tropa- advierte: “faltan nombres”. No me siento aludido ya que lo de “jubilados”, el tóxico ex amigo la borró junto a la palabra “GRATITUD” -con mayúscula sostenida- del diccionario en perjuicio de quien le sirvió de bastón para labrar la suya -faraónica por demás-, el mismo que le ayudó a montar el partidito de garaje bautizado con el exótico mote: “El Poder del Pueblo”, erigido sobre las cenizas de la disciplina partidista, financiado con el “obligatorio” 10 % de los mal pagos colocados (más rebaja tenía una guía); las insólitas rifas y las obesas comisiones “non sanctas”. Engañabobos que lo sacó de la penumbra, llevó a la cima y atornilló por 35 años en la curul. Escalera que proveímos y lo enriqueció; patrimonio que ha pasado -hasta ahora- la prueba ácida de su procedencia. Igual que la pérdida de investidura -luego de soslayar la Constitución- que le prohibía “pedir o aceptar puestos y gestionar asuntos particulares ante el Gobierno”. Después contaremos cómo obró el milagro.

Los que “nos retiramos” demasiado tarde (dice); debió escribir: “los que nos liberamos”, con la connotación que trae la RAE: “Hacer que alguien o algo quede libre de lo que lo sometía u oprimía”, lo hicimos a conciencia, luego de repensar que no es lo mismo observar el dolor ajeno, que sufrirlo familiarmente, mientras para el impávido no hubo pena, ni dolor que lo conmoviera. Alguien que no recuerdo ahora, dijo: Un hombre lleno de sí mismo, siempre está vacío. El alivio lo aportó  G. B. Shaw: “El peor pecado que puedes cometer contra tus semejantes no es odiarles, sino que te resulten indiferentes”.

Bogotá, octubre 31 de 2016