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¿Será que el Alcalde de Manizales es un “minusválido mental”?

22 de abril de 2016
Por Marco Uribe
Por Marco Uribe
22 de abril de 2016

marco aurelio uribe

Un amigo me preguntó si había leído un artículo titulado “Los cien días de Octavio”, de autoría de un señor Jorge E. Pava, y publicado en el diario local el pasado viernes 15 de los corrientes; en un principio creí que se trataba de Cayo Octavio Turino, militar y senador romano, pero no, gran sorpresa, se trataba del Alcalde de Manizales, lo cual corroboré al quebrantar una vieja promesa de jamás volver a leer ese periódico, por cuanto lo considero parcializado y coercitivo con la libertad de expresión desde cuando sacaron a sombrerazos al excelente columnista Carlos Arboleda González,  por no compartir el mismo pensamiento político de su actual director. 

La situación y la manera de actuar de algunos columnistas, periodistas y comunicadores sociales o presentadores –  las diferencias son abismales  –  es compleja por no decir patética,  ya que en ciertas ocasiones es difícil escudriñar el porqué del enfoque en sus escritos u opiniones televisivas y/o radiales, máxime si se analiza el comportamiento o relación histórica que ha tenido el gremio periodístico con la parte gubernamental en Caldas y Manizales, y la cual se retroalimenta con pautas, subsidios e imagen, lo que le resta independencia y credibilidad. Para muchos es muy duro no ser invitados a manteles para saborear las mieles que depara el poder público, motivo, muchas veces, para esta clase de reacciones.   

Personalmente no creo que sea esta la situación  del señor Pava, pero tampoco creo que la posición que asume en su escrito citado sea producto de un “altruismo” extremo en favor de Manizales, en consideración a que su juicio apresurado, gaseoso y no detallado de los problemas y posibles soluciones para la ciudad no solo es nocivo, sino que coadyuva a fomentar una infundada  incertidumbre o escepticismo en gran parte de la comunidad manizaleña que lo apoyó, que le sigue creyendo y que tiene fincada su esperanza en el burgomaestre actual. Además, el lapso de cien días es un término muy corto y un termómetro arbitrario para la medición de una gestión en cualquier administración. 

No conozco el nivel intelectual del señor Pava Quiceno, ni sus dotes de humanista, ni su colección de pergaminos académicos como master o doctorado o Phd o simplemente profesional universitario, pero por sus escritos sí infiero de su buena escritura por la sintaxis y el léxico, mas no de una buena sindéresis para juzgar correctamente y con discreción al Alcalde Cardona León, ya que recurre reiteradamente al uso de adjetivos temerarios y, de pronto, lanzados sin un profundo conocimiento de causa y falto de autoridad intelectual, causando daño a su imagen y de paso procurando mermar injustamente el nivel de aceptación popular, y cuando esta se empieza a deteriorar su recuperación es casi un imposible. Y claro está, el buen amigo del gobernante es aquel que le habla con la verdad, incluyendo sus yerros, sin temor reverencial ni adulaciones, y con crítica constructiva y con soluciones abordo. 

No me cabe la menor duda, y a muchos también, de que Manizales requiere de ciertas obras prioritarias, y que se vive y padece de ciertas vicisitudes que afectan considerablemente la calidad de vida de sus moradores, tales como escenarios deportivos y de esparcimiento, la movilidad que está hecha un caos, la seguridad ciudadana, calles transitables y asfaltadas, buen ornato, buen nivel educacional, protección al menor y la mujer, etcétera, siendo necesario darle al Alcalde un tiempo prudencial para el desarrollo y ejecución de su programa de gobierno, máxime cuando se tiene un déficit de tesorería o una insuficiencia de fondos, y los recursos presupuestales y de caja comprometidos para vigencias futuras, por la administración anterior, situación que tiene que haber sido prevista por el nuevo Alcalde.   

Yo también me cuento dentro de las personas que lo apoyaron y votaron por él, y tengo la paciencia para dar el tiempo justo y prudencial para  sus ejecuciones. No tengo incertidumbre con esta administración de Octavio, pero si innumerables reparos y de mucho peso, y que, por ahora, sería irresponsable de mi parte lanzar anatemas para infundir escepticismo. Cada día trae su afán,  y el que camina piano llega a Lontano. Y el Alcalde llegará feliz a la meta, así no llegue con todo su equipo inicial. Es mejor atajar avispados, que empujar un “tontanato”. Si bien es cierto que el Alcalde ha manifestado su preocupación por lo “atado” que quedaron los recursos del municipio, también lo es, que hasta ahora nadie lo ha visto lloriqueando en ningún funeral (por aquello de la plañidera). Y él sabe muy bien que el buen conductor mira hacia adelante por el panorámico, no por el retrovisor que es engañoso, perjudicial y vergonzoso 

Conozco de vista y comunicación a dos de sus secretarios, y al gerente de Aguas Manizales, designación, por demás, muy acertada, al resto de colaboradores no los conozco, pero si he escuchado varios comentarios desagradables sobre algunos de ellos por parte de personas que gozan de reconocida respetabilidad en sus diferentes campos, no siendo esto motivo justificable para que entre a descalificarlos, no obstante  haber sido hasta el momento opacos en sus ejecutorias, pero esto si es del resorte del Alcalde, y hay que respetarle su autonomía y su leal saber y entender. 

Fui el primero en escribir sobre la candidatura, sin aun ser candidato, de Octavio a la Alcaldía de Manizales, en el mes de enero de 2015,casi un año antes de la elección, a través de las redes sociales y en bastantes artículos en el blog La Pringamosa publicados en el Diario El Tiempo y en El Portal Eje 21, e hice paralelos con los otros posibles aspirantes, dándole mi preferencia, y la de muchos, por su formación académica,  su vasto conocimiento en el manejo de la cosa pública y su inmensa vocación de servicio, en eso descansó mi reiterada insistencia, y que creo no haberme equivocado. 

No creo que el Alcalde de Manizales sea un hombre “perdedor”, ni que se muestre anticipadamente derrotado, ni un “nonato” vencido, y, mucho menos, ni por poco ni por mucho, un “Incapaz” o “minusválido mental”.  

Apostilla: No aspiro con este escrito a acompasar, con cantos luctuosos y entonando responsos estridentes, el funeral que anticipó Pava Quiceno al anunciar la terminación de la «luna de miel» del Alcalde de Manizales, pero sí a enviar un parte de tranquilidad a todos y cada una de las personas que votaron por él, y poder decirles que los días de prosperidad y desarrollo de la ciudad están por venir.

Manizales, abril 22 de 2016.