Aumentan los casos de leishmaniasis en Caldas

Manizales, 2 de julio de 2026. EJE 21 — La leishmaniasis continúa siendo una de las enfermedades transmitidas por vectores que requiere especial seguimiento en varias zonas rurales de Caldas. De acuerdo con los más recientes reportes epidemiológicos, el departamento acumula 50 casos confirmados durante el presente año, con una mayor concentración en municipios ubicados en el oriente y nororiente caldense.
Las cifras muestran que Samaná y Norcasia encabezan la lista de municipios con mayor número de diagnósticos, registrando alrededor de 16 casos cada uno. En menor proporción aparecen Pensilvania y Victoria, localidades que también han notificado pacientes afectados por esta enfermedad parasitaria.
Aunque el número de casos no representa una situación de emergencia sanitaria, las autoridades de salud mantienen activos los mecanismos de vigilancia debido a las características propias de la enfermedad y a las condiciones geográficas que favorecen la presencia del insecto transmisor en determinadas regiones del departamento.
La leishmaniasis es causada por un parásito que se transmite a través de la picadura de insectos flebótomos, conocidos popularmente como «palomillas». Estos vectores suelen encontrarse en áreas de bosque, zonas selváticas y territorios con abundante vegetación, razón por la cual la enfermedad tiene una mayor incidencia en comunidades rurales y poblaciones que desarrollan actividades permanentes en entornos naturales.
Especialistas explican que la mayoría de los casos identificados en Caldas corresponden a la modalidad cutánea, una presentación clínica que afecta principalmente la piel. La enfermedad suele manifestarse inicialmente mediante pequeñas lesiones que pueden pasar desapercibidas debido a que no generan dolor ni síntomas generales importantes.
Sin embargo, con el paso del tiempo estas lesiones pueden aumentar de tamaño, profundizarse y transformarse en úlceras que comprometen tejidos cercanos. Cuando el diagnóstico se retrasa, las secuelas pueden incluir cicatrices permanentes e incluso limitaciones funcionales dependiendo de la zona afectada.
Los expertos advierten que uno de los principales desafíos para el control de la enfermedad radica precisamente en que muchos pacientes subestiman las primeras señales y no consultan oportunamente al sistema de salud.
Las autoridades sanitarias recuerdan que la leishmaniasis no se presenta de una única manera. Existen tres formas clínicas reconocidas: cutánea, mucosa y visceral.
La variante cutánea es la predominante en Caldas y representa prácticamente la totalidad de los casos reportados. La forma mucosa, mucho menos frecuente, puede afectar estructuras de la nariz, la boca y las vías respiratorias superiores, generando complicaciones que requieren tratamientos más complejos.
Por su parte, la leishmaniasis visceral es considerada la manifestación más grave de la enfermedad debido a que compromete órganos internos como el hígado y el bazo. Esta forma puede poner en riesgo la vida del paciente si no recibe atención especializada. No obstante, los registros epidemiológicos indican que actualmente no existen casos de esta variante en Caldas, ya que su presencia se concentra principalmente en otras regiones del país.
El comportamiento de la enfermedad guarda una estrecha relación con factores ambientales y ocupacionales. Municipios como Samaná, Norcasia, Pensilvania y Victoria cuentan con extensas áreas rurales y ecosistemas boscosos donde el insecto transmisor encuentra condiciones favorables para su reproducción.
Por esta razón, la población con mayor riesgo de exposición incluye agricultores, trabajadores forestales, recolectores, campesinos, militares y habitantes que permanecen largas jornadas en zonas de vegetación densa.
Las autoridades de salud han insistido en la necesidad de fortalecer las medidas de prevención individual, especialmente durante actividades desarrolladas en áreas rurales. El uso de repelentes autorizados, prendas que cubran brazos y piernas, así como la utilización de toldillos en zonas de riesgo, forman parte de las recomendaciones dirigidas a las comunidades expuestas.
A diferencia de otras enfermedades transmitidas por insectos, el control del flebótomo presenta dificultades adicionales debido a que su hábitat natural se encuentra disperso en bosques y ecosistemas silvestres, lo que limita la efectividad de estrategias masivas de control vectorial.
En consecuencia, los especialistas consideran que la prevención depende en gran medida de la protección personal y de la identificación temprana de síntomas.
Otro aspecto que preocupa a los equipos epidemiológicos es el posible subregistro de casos. En regiones apartadas, algunas personas pueden convivir durante meses con lesiones cutáneas sin acudir a consulta médica, situación que retrasa el diagnóstico y aumenta el riesgo de complicaciones.
Frente a este panorama, los organismos de salud reiteran la importancia de buscar atención médica cuando aparezcan heridas o úlceras que no cicatrizan de manera normal, especialmente si la persona reside o trabaja en zonas rurales donde existe circulación del vector.
Las autoridades informaron además que el sistema de salud del departamento dispone de los medicamentos requeridos para el tratamiento de la enfermedad. La elección terapéutica depende de la valoración clínica, la ubicación de las lesiones y la identificación del parásito responsable de la infección.
Mientras continúan las labores de vigilancia epidemiológica, el comportamiento de la leishmaniasis en Caldas sigue reflejando una realidad común en varias regiones rurales de Colombia, donde factores ambientales, ocupacionales y geográficos mantienen vigente el riesgo de enfermedades transmitidas por vectores y obligan a sostener estrategias permanentes de prevención, diagnóstico temprano y seguimiento sanitario.
Panorama actual en Caldas
- 50 casos confirmados de leishmaniasis durante 2026.
- Samaná y Norcasia concentran la mayor cantidad de reportes.
- Pensilvania y Victoria también registran pacientes diagnosticados.
- La forma cutánea continúa siendo la más frecuente en el departamento.
- La variante mucosa registra pocos casos cada año.
- No se reportan casos de leishmaniasis visceral, la forma más grave de la enfermedad.