13 de junio de 2026

Arrecia la tempestad

27 de enero de 2016
Por mario arias
Por mario arias
27 de enero de 2016

Por: mario arias gómez

mario ariasLa tempestad causada por la venta de ISAGÉN, arrecia con pasmosa fuerza, lloviéndole demandas a porrillo, las que encarará el Gobierno con calma e inteligencia -que les son propias-, con la fuerza de la razón y la autoridad que da el deber de preservar el bien común. Lloriqueo que mezcla el agua y el aceite. Cofradías antagónicas con lacerante egoísmo social e instinto de rebaño, o sea, los mismos perros con distintos collares que habitualmente rivalizan y se aúnan en defensa de sus intereses recíprocos. Coyuntura en que comparten -a troche y moche- ficticias solidaridades. Diablos haciendo hostias, inequívocamente hostiles, en los que confluyen factores que los llevan a impugnar todo lo que huela al -para ellos- retorcido y malicioso “Juanpa”.

Feria a la que se sumó el jactancioso grupo Liberal que le pela desde hace tiempo los dientes al Vicepresidente, por la paliza electoral que le infligió a través de Cambio Radical, aguándole la fiesta en varias regiones, caso Bogotá, tanto que los llevó a amenazar con retirarse de la coalición de Gobierno, que concretarán -aseguran- en la primera semana de febrero, liderados por el nonagenario codirector, que con porfiada actitud, sin probanza, acusa a Vargas Lleras de haber utilizado en las pasadas elecciones recursos del Estado para favorecer a sus candidatos. Tormentosa derrota que no asimila aún el anquilosado dirigente, pasado de moda y años, que trocó en irritación inagotable al intuir que el tren presidencial los dejó definitivamente. Patológica plañidera que sangra por la herida, con trasnochada y vacía retórica, dirigida a la galería que aguanta la irrazonable oposición, más emotiva que dialéctica, camuflada bajo el roído ropaje de un falso “patriotismo”, que en forma falaz induce a los efímeros cofrades a calificar de raponazo al patrimonio de los colombianos la venta de ISAGÉN, omitiendo que se planeaba hace más de siete años sin que se vislumbrara entonces la circunstancia fiscal que hoy se conoce.

Agorero inoportuno que interpreta el representante Edward Rodríguez, quien pidió investigar de oficio al Presidente, ya que: “pudo existir un presunto detrimento patrimonial en contra de la Nación y se debe investigar si existieron o no irregularidades contractuales en el proceso”. Sic. Falacia que repiten en coro -cual loras mojadas- los viudos de poder, verracos porque se quedaron por fuera de la multimillonaria comisión. Subrepticia razón para reprochar arbitrariamente a Santos el haber pavimentado la vía 4G para que al “Ñato” llegará a la Presidencia, rehusando la veeduría ciudadana que invitó a fiscalizar la inversión y los tiempos de ejecución.

Nocivas Casandras mitológicas que con inaudito irrespeto comparan al Presidente con “Godzilla”, asegurando -sin fundamento- que es capaz de todo en aras de su anhelada meta: alcanzar el Novel de la Paz, razón para prejuzgarlo sin pruebas, si no, fraguándolas -sin escrúpulo- con tal de llevarlo ante un juez a dar explicación y al ministro Cárdenas al Congreso. Para ellos todo tiene un premeditado y malintencionado cálculo. No aceptan que sus actos tengan la fortaleza mental de quien se reconoce en armonía con un orden superior; que sus actos los emprende en función del sagrado deber de proteger el bien público, mientras sus contradictores se ocupan en demandarlos -Morales, Navarro, Duque, Robledo- y coadyuvar la “moción de censura” en contra de Min-Hacienda, llegando a equipararla con el negocio hecho por Marroquín con EE. UU sobre Panamá.

Omiten selectivamente que cerrado el proceso de la oferta pública, quedó como único postor la firma canadiense, luego del retiro de la francesa Engie (23 de diciembre) y la chilena Colbún (8 de enero), arguyendo que el nuevo precio era muy alto. Situación que previó el Decreto 1082 de mayo de 2015. Es fácil colegir que el negocio no era tan atractivo. Por tanto, se necesita ser muy cara dura para afirmar que el precio de venta era de “quema”, máxime, cuando estuvo por encima del que fijó el Consejo de Ministros. Es atrevido, calumnioso e injurioso afirmar -reitero- como en forma suspicaz lo hacen los recalcitrantes Uribe, Robledo, Paloma, Morales, Gaviria, etc. que afirman que este fue un “atraco a las finanzas públicas”, en contra del medio ambiente, de la soberanía y seguridad energética del país. Ilógica e irracional cháchara que difunde el mediático “redentor” del Ubérrimo, que se hace el pendejo cuando le recuerdan que en el 2009 quiso rematar a ISAGËN por 3,2 billones, no propiamente para invertir en un activo más rentable, sino para cubrir parte del déficit fiscal de entonces, lo que contrasta con los 6,48 billones (más del doble) que recaudó Santos, siete años después. Es censurable y deshonesto pues difundir el infundio que todo estaba fríamente pactado. Igualmente es inmoral desconocer que pretendió adjudicar -Uribe- el tercer canal a un solo pretendiente. Dice el evangelio, “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lucas 6, 41-42).

Objetivo que no fue otro que paralizar la tercera ola de las autopistas 4G, como desafortunadamente hubiera sucedido si el Gobierno no se amarra los pantalones. Aplaudida decisión que las desprevenidas mayorías pensantes del país, juzgaron acertada y acorde con la necesidad y urgencia de modernidad vial, como elogioso el retorno social que consigo traen los trascendentales proyectos conocidos -listos a ejecutarse-, que incidirán en el corto, mediano y largo plazo en el desarrollo, en la generación de empleo, en la integración regional, en la reducción de los tiempos de viaje, en calidad de vida de la gente, en el entendido que el ahorro en los costos de la operación vehicular, mejora la competitividad. Se conoce que un 1% en reducción del costo del transporte,  aumenta en un 8% las exportaciones agrícolas y manufactureras, lo que nos pone a la altura de Brasil, Chile o Méjico que ocupan lugares preferenciales en el índice de desempeño logístico, conociéndose que Colombia ocupa el puesto 97 entre 160 naciones, atrás de Ecuador y Nicaragua, por encima de Honduras y Bolivia.

En el trasfondo lo que ocurre es el pulso de fuerzas en busca de posicionarse frente a la elección de 2018.

Los absurdos ataques, censuras, ultrajes y falsas imputaciones a Santos y Vargas Lleras, dejan entrever la tormentosa campaña que se avecina, instigada por esqueléticas parcialidades políticas y desvergonzados jefes que se creen inmortales, ávidos de glorias perdidas. “Personajes” que desmienten sin más la caída de los ingresos minero-energéticos. Léase al desvencijado Polo que carga sobre sus hombros el desprestigio de la gestión del exalcalde Moreno, cuyo locuaz defensor, Jorge E. Robledo, impertérrito denuncia “el más grande detrimento de la historia (…) lo asqueado que queda el país con Santos, Cárdenas y Vargas Lleras -y no con el Polo-  por usar la venta para enriquecer a Brookfield y a comisionistas colombianos”; sumado el incompetente Petro, que ofrece llevar a nivel nacional su fracasada, “Bogotá Humana”, quien agrega: “El activo fundamental de ISAGÉN es el agua embalsada. Lo que hizo Santos fue vender el agua de los colombianos”. Cargamontón que la ajada e irrelevante pitonisa, Marta Lucía Ramírez, no se podía queda atrás al señalar sarcásticamente que fue el “negocio del siglo -en devaluados pesos- que los adquirientes sacarán en dólares supervalorados”.

Bogotá, D. C. enero 27 de 2016