26 de mayo de 2022
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Refrescancia, escogencia-escogimiento

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
17 de septiembre de 2015
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
17 de septiembre de 2015

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

efraim osorio

Y se preguntó si la palabreja, ‘refrescancia’, era castiza. 

“En otras casas se cuecen habas”, repetía el gran Sancho Panza, y añadía: “…y en la mía a calderadas” (II, XIII). El señor Edwin Aristizábal Agudelo, un manizaleño de esos que hacen quedar muy bien a su ‘Manizales de malva’ más allá de las fronteras del país, y de cuyos logros y cualidades no hablo, porque él tal vez no lo permitiría, encontró en el aeropuerto de Monterrey (México) la siguiente publicidad de la cerveza Tecate: “Cuando la refrescancia encuentra el sabor”. Y se preguntó si la palabreja, ‘refrescancia’, era castiza. Aparentemente, sí, ya que con esa terminación,  ‘-ncia’, se forman “sustantivos femeninos abstractos, de significado muy variado, determinado por la base derivativa”, por ejemplo, ‘elegancia’ (de ‘elegante’) y ‘demencia’ (de ‘demente’). Pero, muy razonablemente, no ha sido aceptada –ni siquiera como mexicanismo– por la Academia de la Lengua, que tiene, con la acepción de “acción y efecto de refrescar”, lo términos ‘refrescadura’ y ‘refrescamiento’. Según esto, los sustantivos que terminan en ‘–ncia’ implican generalmente ‘estado’, ‘condición’ o ‘cualidad’ de alguien o de algo, por ejemplo, ‘permanencia’ (estabilidad, inmutabilidad), ‘diligencia’ (cualidad de diligente). En cambio, los terminados en ‘-miento’ expresan la acción y el efecto del verbo correspondiente, como ‘aturdimiento’, de ‘aturdir’; ‘comportamiento’, de ‘comportarse’, ‘seguimiento’, de ‘seguir’ y, ¡claro!, ‘refrescamiento’, de ‘refrescar’. Hay que tener en cuenta que muchas palabras terminadas en ‘-ncia’ vienen directamente del latín, como ‘paciencia, ciencia’ y ‘prestancia’. Ahora bien, ¿por qué comencé con el refrán que usaba Sancho? Porque si en México hay ‘genios’ de la publicidad, aquí también, y abundan, como los que se inventaron ‘besatón’ y ‘templotón’ y ‘chiquiteca’ y ‘firmatón’ y ‘corzotón’ y ‘precuela’… ¡Qué engendros! ***

El argumento anterior sirve también para resolver la inquietud del corresponsal de ‘La voz del lector’, que se firma como ‘El suscriptor’ (8/9/2015), quien, recordando al doctor Carlos Lleras Restrepo, dice que éste prefería ‘escogimiento’ a ‘escogencia’. Y con razón, porque ‘escogimiento’ es “la acción y el efecto de escoger”. Sin embargo, la diferencia del término ‘escogencia’ con ‘refrescancia’ es que El Diccionario asienta el primero como regionalismo de América Central, Colombia, República Dominicana y Venezuela, con la misma acepción de ‘escogimiento’. En cuanto al término ‘corresponsabilidad’, parte de la inquietud del susodicho corresponsal, está tan bien construido, que la Academia de la Lengua lo acogió en su diccionario desde la edición del 2001 (vigésima segunda), con el significado, sí, señor, de “responsabilidad compartida”. Asienta, además, las palabras ‘corresponsabilización, corresponsabilizar’ y ‘corresponsable’. Para que sepa, no más. ***

Un acucioso lector me ‘sopló’ que el doctor Gonzalo Duque Escobar había empleado equivocadamente el adjetivo ‘temprano’ en la siguiente información: “…es un territorio [centro-occidente de Colombia] cuya historia temprana se soporta en una estructura económica caracterizada por la distribución equitativa de la tierra y del ingreso…” (LA PATRIA, 31/8/2015). De acuerdo con su definición y sus sinónimos, tiene razón el lector. En efecto, ‘temprano-a’ es “adelantado, anticipado o que es antes del tiempo regular u ordinario”. En las primeras horas del día o de la noche y, por extensión, al principio de un período determinado de tiempo: ‘Levantarse temprano, almorzar temprano’ ”. Sus sinónimos son ‘adelantado, anticipado, pronto, prematuro, tempranero, precoz’, con ninguno de los cuales se pueden calificar los primeros años de cualquier hecho histórico o de cualquier cosa. Entonces, ¿cuál adjetivo puede reemplazarlo? ¿Remoto-a? ¿Antiguo-a? Quizás, aunque no expresan la idea del redactor. Más adecuado, sin duda, ‘primitivo-a’ (“de los primeros tiempos de la historia o de cierta cosa”). Sin embargo, tenemos la locución ‘en edad temprana’, que significa “siendo niño o muy joven”, que, por extensión, podría aplicarse a la edad de territorios, países, comunidades y hasta a la del planeta Tierra. ¿Por qué no? ***

Mis sinceras excusas para el señor Rogelio Vallejo Obando, a quien le achaqué un gazapo que no pudo ‘pronunciar’ en una llamada telefónica (pugnás por pugnaz), culpable del cual sólo puede ser quien transcribe las llamadas de ‘La voz del lector’, el  mismo que interpretó mal estas palabras de César Tulio Ramírez Duque, “Es sabido que las cosas oficiales no tienen pies ni cabeza” (10/9/2015), pues transcribió “He sabido que…”. ¡Cómo le parece! ***

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