13 de junio de 2026

Pobre Venezuela 

14 de julio de 2015
Por mario arias
Por mario arias
14 de julio de 2015

(Segunda parte)

Por: mario arias gómez

mario ariasAcorde con la primera parte del análisis sobre el entrañable país, cabe preguntar: ¿Cómo es posible que siga empotrada en el poder la caterva de tracaleros y salteadores del erario que lo mal gobiernan? Iletrada gavilla de indecorosos políticos -irredimibles- encubiertos de gobernantes que en su momento encabezó Hugo Chávez, revestido con ropaje de dictador, quien sin escrúpulos gestó su ruina, acogió a cuanto tarambana o revoltoso tocó a sus puertas, convirtiendo a este rico país en un santuario guerrillero, al que impunemente desangró y escamoteó literalmente -a través de PDVSA- la intempestiva bonanza petrolera que inesperadamente le cayó cual maná del cielo. No hay definitivamente pícaro sin suerte.

Petrodólares que el morocho gobernante dedicó a promover la basura populista que rebautizó con el fachendoso mote de “Socialismo Siglo XXI”, con desconocimiento que la palabra significa solidaridad. Fútil verborrea a la que quedó encadenado el heredero, señalado a dedo. La historia no afirmará que las ideas de Nicolás Maduro fracasaron pues siempre careció de ellas. Bagaje intelectual que solo da para repetir como lora mojada, los endiosados estribillos -sin contenido- que gravó maquinalmente el descerebrado sujeto que machaca y machaca y amplifica el altanero enano que preside el sumiso Congreso. Pobres diablos que persisten perpetuarse mediante punibles actos que no eligen a quienes afectan.

Deshonesta y sanguinaria troika de buitres sin visión, fugaces o transeúntes, cuya praxis reluce tras sus inocultables ambiciones y corrosivos intereses, sórdida codicia e insaciable sed de dominación, venganza y acaparamiento de fortuna, quienes se creen con derecho a emplear su depredadora agresividad contra el que no acate o se someta a sus caprichos, y sostienen tener licencia para tomar por la fuerza, mediante amenazas, intimidaciones lo que deseen o necesiten de los demás. Manera utilizada para engordar sus faltriqueras.

Cimiento del desastre -sin paliativos- que retrotrajo al país -abrumado por la corrupción y burocracia- a su actual desdicha, próxima a la de un Estado fallido. Polvorín social a punto de estallar, en razón a la baja tasa de crecimiento, la exorbitante inflación o costo de vida -la más alta del mundo- que ha hecho invivible al país sin que se vea solución a corto plazo.

Riqueza que Chávez dilapidó irresponsablemente, sin control, al destinarla a refinanciar  economías insolutas, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Uruguay. A subsidiar a los países  centroamericanos. A patrocinar políticos reciclados -Syriza en Grecia, Iglesias en España, Humala en el Perú- con la idea de extender su fanática y maligna influencia. A sostener un sinnúmero de aventureros izquierdistas, antípodas de la doctrina y principios democráticos. Lo que llevó al Presidente Obama a emitir -por fin- el decreto 1787 (26 de mayo/15) que señaló tardíamente a la República Bolivariana como acérrima violadora de los Derechos humanos. Un nido de corrupción, de narcotraficantes. Baluarte del “Cartel de los Soles”.

Señalamiento  tomado -como de costumbre- como un complot más del “Imperio del mal”. Dinámica que acrecentó el sufrimiento de los venezolanos a niveles insoportables, nunca imaginados; relajó los resortes morales; el oportunismo político pasó de ser un defecto para convertirse en la principal “virtud” para ocupar el poder; enriquecerse y medrar al amparo de la camarilla gobernante, y a costa de los burlados y resignados paga-impuestos. Inapelable ejercicio en el que ronda el fantasma del estruendoso fiasco que instiga el endémico, artero e irracional odio o lucha de clases que no se apagará fácilmente.

Cosificado gobierno que cada día cava una profunda brecha que tardará generaciones en cerrarse, causando inimaginables e irreparables estragos sociales. Disolvente polarización que tiene a la ciudadanía y su tranquilidad personal a merced de estos anónimos y solapados malandrines. Rescoldo que con un leve soplido se aviva. Como dijera el inmortal cartagenero Luis Carlos López, “¡Que Diablo!… Si estas cosas dan ganas de llorar!”

Contexto que en la desamparada y atemorizada mayoría de héroes silenciosos -por instinto de conservación- lleva latente entre bambalinas la oposición a la obtusa y tiránica marioneta de espanto que hace jubiloso alarde de su ceguera e ignorancia enciclopédica que lo llevó a poner con desparpajo la economía del país en manos de Dios. Burlesca estatua -con bigote- de arena movediza, himno a la mediocridad, estructurado irremisiblemente para el fracaso, quien con las arcas vacías intenta sobreponerse y resistir el derrumbe del liderazgo comprado por el insolente mentor que enfrentó en vida el “azufrado” imperio. Lucha de toche con guayaba madura que asemejamos -guardadas proporciones- a la reyerta del valeroso Quijote en la espantable y jamás imaginada aventura de los “Molinos de viento”.

In-Maduro monigote que instrumentaliza todo, su libertinaje, trampas y perversiones. En un cruce de antipatías personales y encarnizadas luchas internas, riñe por sostener su predominio frente a los ocultos y permanentes émulos que lo acechan mientras el despreciable clan familiar, saquea las arcas públicas; derrocha, se regocija y arma alboroto en la casona que no desocupa; apila montones de caca humana en sus rincones y de perro en los jardines. Hedor que se esparce a los remotos confines del mundo.  Continúa.