25 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Víctima, áulico, acceder

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
10 de junio de 2015
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
10 de junio de 2015

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

efraim osorio

 En pocas palabras, de una o de otra manera, todos somos ‘víctimas’, aunque sigamos vivos y coleando.

El dicho “víctima de su propio invento” se aplica a quien, por ejemplo, queriendo ponerle una trampa a su adversario, cae en ella; hay quienes “se hacen las víctimas” para recibir algún beneficio o una tratamiento especial; y el poeta latino Ovidio decía “victima decipientis ero” (seré víctima de un engañador). Los desplazados por la ambición de los guerrilleros y quienes mueren en uno de sus despiadados ataques son sus ‘víctimas’; el soldado que pierde una de sus extremidades inferiores por una mina explosiva es también ‘víctima’; Sancho Panza fue ‘víctima’ de quienes lo mantearon; un niño abandonado por sus padres es la ‘víctima’ de su irresponsabilidad; el esclavo del trago es su ‘víctima’, y los muertos y damnificados por la furia de la naturaleza son sus ‘víctimas’. En pocas palabras, de una o de otra manera, todos somos ‘víctimas’, aunque sigamos vivos y coleando. Con motivo de la avalancha producida por la crecida de la quebrada Liboriana en Salgar (Antioquia), el Oidor observó en su llamada: “Me parece que las víctimas son los muertos; los que perdieron casas y bienes materiales son damnificados” (LA PATRIA, La voz del lector, 28/5/2015). Todos son víctimas, señor. El sustantivo femenino ‘víctima’ viene, obviamente, del latino ‘victima-ae’ (del verbo ‘vincere’ – ‘vencer, derrotar; conmover, ablandar’), cuyo primer significado es “animal destinado al sacrificio”; también, “víctima”. En castellano, las acepciones que de ‘víctima’ siempre se han dado son las siguientes: “La ofrenda viva que se sacrifica y mata en el sacrificio. 2. El que se expone u ofrece a un grave riesgo en obsequio de otro, o padece algún daño por culpa ajena” (Salvá); “o por causa fortuita”, añade hoy El Diccionario, que agrega: “Persona que muere por causa ajena o por accidente fortuito. // Der. Persona que padece las consecuencias dañosas de un delito”. No es, pues, necesario morir para ser ‘víctima’. ***

En su artículo sobre la obra de Fernando Soto Aparicio, La sed de agua, esto escribió el Mayor general (r.) Eduardo Herrera Berbel: “Por haber mencionado algunos apartes de su obra, no faltarán los adjetivos desobligantes de quienes se creen dueños de la verdad absoluta. (…) No amedrentan, sólo son áulicos de su mezquindad” (El Tiempo, 29/5/2015). ¿Estará bien empleado ahí el adjetivo ‘áulico’? Éste viene del latín ‘aula’ (‘patio de la casa, corte, palacio, celdilla de un panal’) a través del adjetivo ‘aulicus’ (‘relativo o perteneciente al palacio o a la corte’); para Suetonio, ‘esclavos de la corte’. Sus sinónimos son ‘palaciego, cortesano’. Entraña, por tanto, la connotación de ‘vivir en’, como, hoy en día, lo aplicamos peyorativamente a quienes ‘viven en las oficinas de mandatarios y poderosos’, aceptando servilmente sus ideas y proyectos, alabándolos y esperando las migajas que puedan recoger. ‘Esclavos, cautivos, prisioneros de su mezquindad’, me parece, son algunos de los adjetivos que el columnista pudo escoger para decir lo que quería decir. ***

De acuerdo con sus acepciones, el verbo ‘acceder’ no tiene el significado que le atribuyó la columnista Natalia Springer en esta afirmación, al referirse a alguna actividades ilegales de las autoridades: “Accedieron las comunicaciones” (La FM Radio, 27/5/2015). ‘Acceder’ (del latín ‘accedere’ – ‘ir hacia, acercarse, aproximarse; atacar, incurrir en; parecerse a’) se emplea en casos como los siguientes: “Según rumores, desde el principio el presidente accedió a las exigencias de las Farc”, es decir, consintió en lo que le pidieron; “después de muchos ruegos, el marido accedió al parecer de su esposa”, o sea, cedió el suyo; “por ese pasillo se accede a las oficinas del gobernador”, es decir, se llega a ellas; y “con esfuerzo y buenas palancas se accede a posiciones importantes”, vale decir, se consigue una meta. En la frase de la señora Springer, el verbo apropiado es ‘interceptar’, verbo muy común en esta época de seguimientos justos e injustos; mejor aún, ‘intervenir’ (“vigilar o controlar la correspondencia o las comunicaciones telefónicas de alguien” –Moliner). Ahora bien, si para el efecto, se emplea figuradamente ‘acceder’ por ‘llegar a’, debe llevar la preposición ‘a’, puesto que es un verbo intransitivo: “Accedieron a las comunicaciones”. Elemental. ***

[email protected]