La Patria milagro
Cesó la horrible noche.
Una noche que duró cuatro años, pero que para muchos parecieron cien. Cuatro años marcados por el retroceso de Colombia, por la violencia, la división entre compatriotas, el irrespeto por las instituciones y un magnicidio en medio de una campaña que pasará a la historia como una de las más turbulentas de las últimas décadas.
Cuatro años marcados por lo peor de la política. Y, sobre todo, por el incumplimiento a millones de jóvenes que confiaron en el gobierno de Gustavo Petro. Jóvenes a quienes se les prometió cambio, pero que terminaron recibiendo frustración y desencanto.
Se prometió seguridad, pero más de 20 mil jóvenes perdieron la vida durante estos años. Se prometió acceso a la vivienda, pero acabaron con Mi Casa Ya. Se prometió educación, pero se duplicaron los intereses del ICETEX para los graduados. Se prometió empleo, pero hoy más de 2 millones de jóvenes siguen sin estudiar ni trabajar. Se prometió fortalecer el deporte, pero terminaron debilitándose la infraestructura y los recursos destinados a él. Se prometió respetar la Constitución, pero la violaron a lo largo y ancho del país, incluso intentando modificarla.
Pero hoy comienza una nueva etapa.
Gracias a Dios, inicia la Patria Milagro con Abelardo y José Manuel. Comienza la Colombia que recuperará el rumbo. La Colombia resiliente que se niega a resignarse a la fractura, al miedo y a la desesperanza.
La Colombia donde los jóvenes no estaremos condenados a la frustración. Una Colombia con soluciones concretas, con empleo, estabilidad económica, emprendimiento, tecnología, deporte y salud. Una Colombia en la que los jóvenes queramos quedarnos porque aquí encontremos oportunidades para construir nuestros proyectos de vida.
La Patria Milagro donde por nuestros ríos no corra mercurio, sino esperanza. Donde la seguridad deje de ser una promesa y vuelva a convertirse en una realidad. Donde sostengamos la democracia más sólida de América Latina.
Este es un llamado a la unidad en medio de la esperanza. A la serenidad en medio de un camino que no será fácil. A la firmeza democrática frente a quienes confundieron gobernar con dictar.
Y es también un mensaje para los jóvenes, que durante años intentaron utilizarnos como instrumento político. Pero a esta generación le sobra carácter, le sobra gallardía y le sobra amor por Colombia.
Por eso vamos a trabajar, sin descanso, hasta enderezar el rumbo de nuestra Nación. Hasta hacer realidad esa Colombia Milagro. Una Colombia con esperanza, con oportunidades y con una juventud valiente en el centro de la transformación.