Puerto Leguízamo
Se cumple un mes desde el accidente en el aeropuerto de Puerto Leguízamo que dejó un saldo de 69 muertos y 57 heridos. Es uno de los siniestros más serios que se han registrado en el país, y fue atribuido a la estrechez de la pista, la cual tiene un ancho de 20 metros y una longitud de 1.200 metros. El aterrizaje y salida de los aviones se efectúa sobre una malla de acero, ya que el terreno selvático no permite contar con piso firme.
Después de la tragedia vinieron las lamentaciones y protestas por la precariedad de esta obra olvidada por todos los gobiernos, no obstante tratarse del aeropuerto tal vez más peligroso del país. Puerto Leguízamo es un lugar estratégico para la seguridad de la frontera con Perú y Ecuador, y allí funciona la Fuerza Naval del Sur, cuya jurisdicción se desplaza hasta Leticia en una extensión de 34.000 kilómetros.
Resulta oportuno mencionar el conflicto entre Perú y Colombia en 1932 y 1933, cando las tropas peruanas se tomaron el puerto de Leticia y se atrincheraron en Güepí, mientras las colombianas lo hacían en Puerto Leguízamo. Enfrentadas las dos naciones en una rivalidad sin sentido, se comprendió de todas maneras la importancia de mantenerse alerta para proteger la soberanía nacional. Graves destrozos se produjeron en ambos países, y a pesar de que la pugna terminó con el Protocolo de Río de Janeiro de 1934, la tensión y la desconfianza mutuas se prolongaron por muchos años.
Al sitio se le bautizó con el nombre de Puerto Leguízamo en honor del soldado Cándido Leguízamo Bonillla, quien ofrendó su vida en acto heroico por amor a la patria. En aquel lugar residí durante un año (1958) como funcionario bancario, es decir, 26 años después del enfrentamiento bélico entre los dos países. A pesar de ello, aún se percibía el ambiente de tirantez en la población, e incluso se practicaban ciertas medidas para responder a otro ataque desde la vecindad, que era más imaginario que real. Los efectos de la guerra son difíciles de curar y a veces nunca se extinguen.
En el largo tiempo transcurrido desde mi experiencia en la selva, ha sido poca la mejora que ha tenido la pista de Puerto Leguízamo. Recuerdo de aquella época otro grave percance que estuvo a punto de presentarse cuando el avión de Avianca tocó tierra y por poco protagoniza un hecho similar al que acaba de suceder.
Era un día de intensa lluvia y de ninguna visibilidad en el cielo. De pronto se oyó el ruido del avión que se aproximaba, y a los pocos minutos se sintió su llegada a tierra, seguida de un estruendo pavoroso. El capitán de la nave, al darse cuenta de que esta iba ladeada en la pista, con riesgo de estrellarse contra la vegetación, como ahora sucedió, logró darles la máxima potencia a los motores y levantar el aparato.
El alcalde de la población, Luis Emilio Bustos, dice que se necesita una inversión superior a 70.000 millones de pesos para construir un aeropuerto más seguro. Y no es el municipio el que debe acometer la obra, por falta de capacidad económica, sino el Gobierno nacional, que ha vivido ajeno a la situación.