Macronanotes
La posibilidad de complicar la lengua, haciéndola pasar por un oscuro paraje, o aún cobrándole un peaje, nos anima dócilmente, a parquearla en el garaje.
Momentos muy sublimes, que sabemos no volverán y además demandarán nuevas escenografías, deberían ser enmarcados y expuestos junto a los viejos tiestos.
Yo, a veces la siesta, la hago sentado, mirando para otro lado y cuando menos pienso, me doy cuenta que sin dormir, ya me he despertado.
La meta inalcanzable, su paso, a paso largo se abre, mientras su suceder es a todas luces, todo un verdadero desacontecer, que apenas medio se ve.
Para constatar claramente, qué es, lo que no podemos dilucidar, debemos empezar con lo que no debemos abordar, mucho menos abortar.
Siempre, en cualquier momento, estaremos expectantes y expectados, de cumplir con el propósito prevaleciente, asir el sol naciente.
La joya de la corona, alcanza su mayor realce, valor y precio, el día en el que en ti la aprecio, pero sin sentir de ti, el más mínimo desprecio.
Por fortuna, la eterna pugna entre el bien y el mal, entre lo delicioso y lo asqueroso, lo decible y lo indecible, puede ser invisible e imperceptible.
Advertimos: No es un juego, no es un simulacro, no es simulador, no es un esbozo, mucho menos un bosquejo, lo que me ha dejado perplejo.
La comportabilidad humana es impredecible, imposible de proyectar sobre espejos y casos conocidos, más bien aplaudible y exaltable, oh enemiga indescartable