19 de junio de 2026

La ruta del abastecimiento en Colombia

5 de noviembre de 2024
Por Miguel Ángel Hoyos Zuluaga
Por Miguel Ángel Hoyos Zuluaga
5 de noviembre de 2024

En un país como Colombia, donde el agro debería ser el pilar más importante de nuestra economía, seguimos enfrentando grandes desafíos en la producción y comercialización de alimentos. La dependencia de mercados distantes, la desconexión entre zonas de producción y consumo, y la alarmante pérdida de alimentos en la postcosecha son síntomas de un sistema que necesita reformas urgentes. En este contexto, las Zonas de Desarrollo Agroalimentario y Social se presentan como una gran oportunidad.

Este plan de abastecimiento alimentario en la región central representa un esfuerzo por construir un sistema más justo y eficiente. Estas zonas no solo buscan garantizar la seguridad alimentaria, sino también colocar al productor en el centro del sistema de abastecimiento, permitiendo que su trabajo sea debidamente valorado. Esto no se limita a una cuestión económica; es una apuesta por la dignificación de los campesinos, quienes desde hace décadas han sido marginados de los beneficios del progreso. Actualmente, el 34 % de los alimentos se pierden o se desperdician, lo que equivale a cerca de 9,8 millones de toneladas al año. ¿Cómo podemos permitirnos esto cuando el 42,7 % de la población vive en situación de inseguridad alimentaria?

En Colombia, el tema alimentario debería ocupar un lugar prioritario. Sin embargo, no se le da la relevancia que merece. La producción, distribución y comercialización de alimentos involucran a millones de actores jurídicamente independientes, formando un sistema complejo que abarca varios sectores económicos: el agropecuario, el industrial y el comercial.

Recordemos el paro camionero ocurrido durante el gobierno de Santos, cuando el expresidente afirmó: “el tal paro no existe”. Este episodio evidenció las deficiencias estructurales en las cadenas de suministro, que necesitan ser atendidas con urgencia. El impacto en el abastecimiento alimentario fue inmediato y significativo. Según datos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, entre el 29 de agosto y el 5 de septiembre de ese año, se registró una disminución del 50,4 % en el abastecimiento total de alimentos en Colombia. Ciudades como Tunja y Cúcuta experimentaron una reducción notable.

Hace cuatro décadas, la transformación económica de China parecía improbable. Sus indicadores económicos y sociales no eran alentadores, y la pobreza afectaba a gran parte de su población. Sin embargo, en el III Pleno del XI Comité del Partido Comunista de China, bajo la dirección de Deng Xiaoping, se adoptó una política que impulsó un desarrollo sin precedentes: la “Reforma y Apertura” (Gaige Kaifang). Este movimiento es considerado uno de los más trascendentales del siglo pasado, pues buscaba superar las deficiencias del sistema financiero y de la economía nacional. Según el canciller Huang Hua, se dejaron atrás los errores de la Revolución Cultural (1966-1976), y bajo el liderazgo de Deng, se presentó al mundo el “socialismo con características chinas”.

Recientemente, se ha conformado un grupo de trabajo conjunto entre instituciones y agencias colombianas y la República Popular China. Esta iniciativa busca fortalecer las relaciones bilaterales y se enmarca en el proyecto de la Franja y la Ruta, según lo explicó el canciller en una rueda de prensa en Pekín.

El desarrollo de un país es el sustento de su población, pero hasta la fecha, en Colombia, parece que el capitalismo continúa favoreciendo a los más poderosos mientras sumerge al más débil en dificultades. Como se dice coloquialmente, vivimos bajo un “capitalismo salvaje”, donde el bienestar humano no es prioridad en las políticas neoliberales.