Los tiempos de la Procuradora del Quindío

Hay unos funcionarios públicos que pasan inadvertidos por su grisácea labor. Parecen fantasmas.
Nadie sabe si actúan o no y cuando lo hacen por ahí al desgaire despiertan lástima por decisiones infantiles que parecen sacadas del cubilete de un clown o de un bufón.
Es el caso típico de la procuradora regional del Quindío Magnolia Jiménez Otálvaro. Es tal su ineficiencia que se nota su existencia por su silencio cómplice ante muchas denuncias que se formulan y pasan los meses y pareciese que todo cayera en un cesto o en el anaquel de la ineficacia.
Causa hilaridad leer una nota de “advertencia” que puso a circular en las redes sociales previa a una caravana de unos grupos políticos. Es de una pobreza conceptual que genera ridículo total.
No tiene idea qué es participación de un funcionario público en política cuando existen cientos de sentencias sesudas y argumentales sobre ese tema.
Advertirle a un funcionario sobre la posibilidad de investigaciones de una denuncia anónima sobre participación en un evento político de contratistas es de una candidez tal que causa profundo pesar.
En manos de quién está la defensa de los intereses colectivos de los ciudadanos en el departamento del Quindío.?
Quién le dijo a la gris funcionaria que los contratistas son empleados públicos?
Por qué genera una advertencia a una funcionaria en específico y no despacha una resolución o un memorándum a todos los funcionarios públicos de la región. Esa si es su obligación.
Tiene una balanza calibrada a su pequeño antojo.
Hace meses se dejó en su despacho una denuncia sobre participación en política de la alcaldesa de Armenia sustentada con revelaciones hecha por un exalcalde de la capital y exgobernador del Quindío, denuncias públicas ante todos los periodistas de la región.
Tiene en su poder los audios correspondientes.
Le entregaron fotoshows de unas conversaciones de un candidato a la gobernación con la misma alcaldesa de Armenia donde se evidencia cruda participación politiquera de la funcionaria.
Dónde han estado las “advertencias” o qué se conoce de estas investigaciones? Nada absolutamente nada.
El rasero de Jiménez por lo menos curioso.
Estos procuradores son cuoticas politiqueras de parlamentarios o de la hirsuta y perniciosa burocracia que ha generado el señor Alejandro Ordóñez para complacer áulicos y amigos togados.
Lo que hace que la señora Jiménez Otálvaro está en ese cargo desapareció la procuraduría porque es un monumento a la insolencia.
Tolerante con unos y apabullante con otros a través de escritos de una pobreza total.
Me dicen terminando esta nota que la han removido y que la reemplazará el actual procurador de Nariño.
Bienvenida esta decisión para ver si de verdad hay un funcionario ecuánime y eficiente.
La justicia debe ser pronta para que genere confianza, en el caso de la procuradora que andaba por estos lados qué obtusa posición.