«El secreto de Gabo», de Diego Reyes Prieto
Acabo de leer un libro que todo lector de Gabriel García Márquez debería conocer si quiere entender algunos sucesos que el escritor narra en Cien años de soledad. Se titula El secreto de Gabo. Su autor es Diego Reyes Prieto, un periodista que durante varios años acompañó a Julián Parra en la conducción del programa radial Nocturna RCN, de la cadena básica. Es una investigación de cinco años alrededor de un tema del que poco se ha hablado cuando se escribe sobre el escritor nacido en Aracataca. El libro se inicia con unas palabras del escritor JJ Benítez, donde dice que el investigador argentino Fabio Zerpa le confesó un secreto: “Una noche, en una playa de Cartagena de Indias, García Márquez fue abducido por una nave no humana. A partir de entonces la vida y obra del Gabo fueron mágicas”.
Cuenta Rodrigo García Barcha, el hijo del novelista, en el libro Gabo y Mercedes: la despedida, que el día que su padre dejó de existir “el cuerpo de un pájaro fue encontrado en la casa, precisamente en el sitio donde mi padre solía sentarse”. De otro lado, Diego Reyes revela esta coincidencia: la tarde de su muerte, cerca de una decena de pájaros chocaron contra la fachada de la casa, la 144 de la calle Fuego, al sur de Ciudad de México, muriendo en el instante. Lo mismo ocurre en Cien años de soledad cuando fallece Úrsula Iguarán, también un Jueves Santo. Y cita esto que dice Gustavo Tatis Guerra en su libro La Flor Amarilla del Prestidigitador: que el 24 de junio de 1948, en su columna de El Universal, de Cartagena, García Márquez escribió: “Yo creo que el jueves no sirve ni siquiera para morir”.
En el libro El secreto de Gabo Diego Reyes Prieto narra cómo fue su trabajo investigativo para ahondar en lo que los amigos de García Márquez llamaban sus premoniciones. Predecir cosas que iban a ocurrir era singular en él. El investigador trata de profundizar en el hecho que le comento el escritor JJ Benitez. Fue en 1946, antes de trasladarse a Zipaquirá para estudiar en el Liceo San José. Caminaba una noche por la playa cuando, de repente, al mirar hacia el cielo, descubre una luz extraña. Era un Ovni. Al detenerse a mirarlo, pierde el conocimiento. Despertó, horas después, en otro punto de la playa. Esto lo llaman abducción. Aunque el escritor fue muy hermético sobre este suceso, Diego Reyes entrevista a ufólogos destacados para establecer si en realidad esto sucedió.
De esa experiencia surge en Gabriel García Márquez la extraña capacidad para predecir lo que va a pasar. Aunque el novelista se llevó este secreto a la tumba, según dice Reyes Prieto, le quedó esa facultad que algunos califican como paranormal. Armando Marti, un ufólogo español, le dijo a Diego Reyes que el escritor “poseía la facultad de vivir en dos mundos: el real, y el otro metafísico”. Para hacer claridad sobre el asunto, el investigador entrevista al astrólogo Daniel Daza. Le lleva la Carta Astral que en febrero de 1997 le mandó a hacer Carmen Ballcells, su agente literaria, cuando se enteró de que García Márquez no había nacido en 1928, como se decía, sino en 1927. Preocupada porque la nueva fecha de nacimiento podría cambiar su actitud, contrató a la astróloga Lisa Moispurgo para que se la hiciera.
El interés de García Márquez por los temas esotéricos se despertó después de lo que le ocurrió en Cartagena, sostiene el autor de El secreto de Gabo. La investigación para hacer claridad sobre el hecho lo llevó a encontrar pistas importantes para establecer el porqué de sus predicciones. Encontró entonces al escritor JJ Benitez, quien lo animó a que investigara el caso. Fue así como descubrió una entrevista que en 1954 le hizo a García Márquez, en la emisora HJCK, de Bogotá, el poeta piedracielista Arturo Camacho Ramírez. Allí, al preguntarle cuál era su hobby, el escritor contestó: “La superstición. No en el sentido de evitar el paso por debajo de una escalera, temerle a un gato negro o a un viernes 13. Sencillamente en el sentido de seguirle la corriente a los presagios y las pesadillas”.
Diego Reyes encuentra que en varias escenas de Cien años de soledad están explícitas algunas premoniciones del escritor. Como la vez en que, estando en la cocina de la casa de Macondo, el pequeño Aureliano Buendía le advierte a Úrsula Iguarán que la olla donde está hirviendo el agua se va a caer. Jaime, el hermano, le aclaró: “Eso sucedió en nuestra casa, siendo Gabito un niño, cuando predijo que una olla se iba a caer y, efectivamente, se cayó. Otra premonición la cuenta Plinio Apuleyo Mendoza en el libro El olor de guayaba: salían del apartamento en Caracas, cuando García Márquez dijo: “Algo va a ocurrir”. En efecto, a los pocos minutos la ciudad se estremeció. Los militares de la base aérea de Maracay se sublevaron, y atacaron el Palacio de Miraflores para deponer al dictador Marcos Pérez Jiménez.
Para corroborar la abducción que posiblemente vivió García Márquez en Cartagena, que es el misterio que devela el libro, Diego Reyes ubicó a un amigo de infancia del laureado novelista, llamado Guillermo “El Mago” Dávila, para que le hablara sobre este suceso. El hombre, de 95 años, solamente le dijo que lo acompañó a merodeos en las noches por las murallas de la ciudad, y que se admiraba al ver la forma como observaba el firmamento. “Gabito no quedó recordando nada de lo que le sucedió en una de esas noches”, le dijo. Además, el autor recogió el testimonio de Benjamín Solari Parravicini, un hombre que, en Buenos Aires, Argentina, vivió una abducción. Este señor le dijo que de lo ocurrido quedó sin recordar nada. Lo mismo que le pudo haber pasado a García Márquez.
Es de destacar en El secreto de Gabo, de Diego Reyes Prieto, la investigación rigurosa para tratar de esclarecer este misterio en la vida de nuestro Premio Nobel de Literatura. Hurgando en archivos, buscando astrólogos, entrevistando a estudiosos del fenómeno de los Ovnis, recurriendo a opiniones de expertos en abducción y viajando de seguido a Cartagena para investigar el caso, Reyes Prieto no deja cabo suelto para convencer a lector de que el genio de García Márquez fue iluminado por un suceso del que nunca habló. El espacio no alcanza para contar todo lo que el autor de este libro investigó. Diego Reyes Prieto se revela en este libro no solo como un gran investigador, sino como escritor de estilo fluido, con fina prosa y frases bien construidas.