10 de mayo de 2021
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Trump: pegados de la brocha

6 de julio de 2020
Por Humberto de la Calle
Por Humberto de la Calle
6 de julio de 2020

Hemos apoyado la idea profesada por el gobierno colombiano sobre la necesidad de un cambio de régimen en Venezuela. Primero, por razones de seguridad nacional. No existe duda sobre el apoyo de ese gobierno a grupos irregulares colombianos. Segundo, porque es un régimen que viola derechos fundamentales de la población y que ha sumido a Venezuela en una situación infernal. Colateralmente, pero no de la esencia, la mejoría de las relaciones bilaterales debe traer beneficios económicos.

Durante la campaña presidencial, apoyé la apelación que hizo el doctor Iván Duque a la Corte Penal Internacional. Sostuve que ese mecanismo, complejo y difícil, sin embargo gozaba de la legitimidad supranacional frente a vías de acción directa, incluso intrépida, contra Maduro. El doctor Duque ya posesionado, optó por caminos más expeditos y radicales. La señora Bensouda, Fiscal de la Corte, sin embargo, declaró hace poco que sigue minuciosamente los desarrollos en Venezuela.

Con lo que sí no estuvimos de acuerdo y no lo estamos, fue con el hiperactivo papel de Colombia, que nos llevó a una política exterior llena de peligros. Poner a Colombia como cabeza del pelotón, para cortar el viento, como mascarón de proa de una política agresiva y hasta militar (primeras expresiones de Francisco Santos) fue un desatino. Nuestra vulnerabilidad, producto de un vecindario geográfico e histórico indisoluble  -somos siameses-, exigía una actitud menos exuberante. Acción sí. Pero de la mano de la comunidad internacional sin afincarse casi que exclusivamente en la voluntad del señor Trump. Ya desde las primeras escaramuzas verbales, el Grupo de Lima tuvo que entrar a matizar.

Pues dicho y hecho. Estados Unidos tiene amigos, pero por encima de ellos tienen intereses. Por otro lado, ya era visible la volatilidad de la política exterior de la actual administración norteamericana. Trump da bandazos al son del hígado y de las conveniencias electorales. Como lo dijo el doctor Francisco Santos, el Departamento de Estado ha sido casi que relegado por completo. De igual modo, Trump se ha fatigado con Guaidó, lo cual puede arruinar a este ciudadano que ha sido el alfil de nuestra política frente al vecino país.

De modo que ahora la noticia es que Trump propone un encuentro con Maduro. Aún todo es incierto. Luego del primer anuncio matizó un poco: la condición es hablar sobre la salida de Maduro. Éste no obstante aprovechó para aceptar.

Con el solo anuncio hemos quedado pegados de la brocha. Más allá de lo que se discuta en esa incierta reunión, el hecho es que la sola hipótesis ya deja malherida nuestra política exterior. Como las novias difíciles, mientras uno más les ruega, más mal le va.

Coda: ¿Y si hay reunión, Trump apresará a Maduro? O cumplirá algún tipo de protocolo de salida. ¿Ah? ¿No creen que si no hay algo como un protocolo, esa reunión es imposible?

Codita: Estados Unidos compró el 100% de Remdesivir para la peste. ¿Se necesitan más pruebas sobre la primacía del egoísmo?

Y otra: Una de las tragedias de la guerra es que el invasor viola las mujeres del pueblo vencido. Para que el nuestro no se comporte como un ejército de ocupación, es necesario que el respeto sea la base de la formación.