El recuerdo de César Montoya Ocampo.
Heredero de la genuina estirpe humanística del viejo Caldas, y discípulo de la tradición de grandes talentos de su comarca, como ,Fernando Londoño Londoño, Silvio Villegas y Gilberto Alzate Avendaño, el penalista César Montoya Ocampo, fallecido en Pereira, fue uno de los grandes protagonistas del foro colombiano.
NO QUEDAN MUCHOS COMO ÉL
Época dorada de los abogados que,en la búsqueda de una recta justicia, lucían su elocuencia, su sabiduría, su poder de convicción, ante la institución del jurado de conciencia. Nos quedan para el recuerdo: Hernando Lozano Palacio su maestro, Alfonso Muñoz Botero, Jorge Pinzón Urdaneta, Jaime Chávez Echeverry, Carlos de La Cuesta Betancur, Luis Carlos Giraldo Marín, Horacio Gutiérrez Estrada, Antonio Mejía Gutiérrez, Alfonso Vásquez Botero, Ariel Ortíz, Humberto Arango Jiménez, Gustavo Castaño Abad, Baltazar Ochoa Restrepo, Guillermo Buriticá Restrepo, Néstor Fraume, Horacio Gómez Aristizábal .
LA GRAN COLOMBIA
Fundador ,entre otros, con Julio César García, Jaime García Parra, Don Jorge Vélez García, Horacio Gómez Aristizábal, Juan Clímaco Giraldo y Gonzalo «el loco» Zuluaga, de la Universidad La Gran Colombia. Montoya Ocampo comenzo su brillante y exitosa carrera, primero en la vida pública, como Contralor de Bogotá, Director Nacional de Instruccion Criminal (hoy Fiscalía), le burlaron su paso por el parlamento, y en la diplomacia, como Embajador ante el gobierno de Bolivia. Luego,se entregó por completo al ejercicio del derecho penal.
OH TEMPORA O MORES
Era una época en la cual inteligencias, como la suya se superaban ,y se pulían, para seguir la ruta trazada,por quienes habían hecho grande la enseñanza y la práctica del derecho penal ,en Colombia, cuando se imponía la ética y la moral y no el dinero….Juristas como: Carlos Lozano y Lozano, Parmenio Cárdenas, Luis Carlos Pérez, Jorge Eliécer Gaitán, Antonio Moreno Mosquera, Jorge Enrique Gutiérrez Anzola, Luis Carlos Romero Soto, Luis Eduardo Mesa Velásquez, Luis Carlos Zambrano, Domingo Sarasti, Londoño y Londoño, Gaitán Mahecha y Jesús Vallejo Mejia, entre otros inolvidables maestros que le dieron gloria y honor a la ciencia de Carrara, Ferri, Lombroso, Carneluti, los clásicos de esa disciplina esencial para el ejercicio de la justicia,y la existencia de un verdadero estado de derecho.
SIN CARTELES DE LA TOGA
Entonces no nos avergonzábamos los colombianos de jueces, ni fiscales, ni cortes. La rectitud y la probidad eran principios tutelares y ejemplares, y no existían Carteles de la Toga, ni corrupción generalizada, como ahora, en todos los estamentos de la justicia. Los abogados eran pulcros y los fallos eran rectos.Los funcionarios judiciales, desde el más encumbrado magistrado hasta el más humilde juez, solo se atenían al soberano imperio de la ley. No existía la repudiable y vergonzosa corrupción que hemos padecido indignados en los últimos tiempos.
HIJO DE LA PROVINCIA
En el mundo de valores éticos y principios jurídicos,vivió y tuvo notable éxito, César Montoya Ocampo, hijo dilecto de Aranzazu, primo de Adelita Zuluaga mi mama, hermosa tierra de la arisca geografía caldense. Siempre habrá de recordársele como el inteligente defensor, el hábil abogado, el penalista diserto, quien con torrencial elocuencia y palabra afortunada supo defender inocentes, y ,también hacer caer la espada de una justicia limpia sobre la cabeza de los culpables. Reposo y paz para este gran luchador de la justicia.