30 de junio de 2022
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César, devuélvale el Sombrero a Uriel

3 de febrero de 2017
Por Luis Fernando Rosas
Por Luis Fernando Rosas
3 de febrero de 2017

Por: Luis Fernando Rosas Londoño

Me llaman preocupados amigos de los dos columnistas de EJE 21 y otros medios por la enemistad  que ha surgido por un sombrero entre viejos compadres de andanzas de la historia, nacidos en Aranzazu en las veredas El Rocío, Uriel Ortiz Soto y El Diamante César Montoya Ocampo.

En las pasadas fiestas de la cabuya los dos personajes que hacen honor a este bello municipio, se encontraron felices a disfrutar de las alegorías a la vida y al amor, recordaron sus noches de bohemia y de tristezas y alegrías, pero  le quedaba tan bien a Uriel su sombrero aguadeño, que no dudó César en quitárselo con tal rapidez que su dueño solo atinó a ponerse furioso y salir corriendo. Para él fue un despropósito que el hermano Crisóstomo, como  llamaban a César en Yarumal en sus épocas de convicción sacerdotal, saliera a lucir por las calles del pueblo el bello sombrero que no le pertenecía.

Después de este episodio, los dos amigos ni se llaman ni se escriben. Cada uno habla del cariño que se tienen. Ya les viene pasando la furia. En Bogotá nos hace falta verlos juntos con sus historias y anécdotas. César ya disfruta más del Valle del Risaralda, tal vez deleitándose con la obra los Cuentos Vernáculos  de Carlos Eduardo Marín Ocampo y Uriel pavoneándose por la avenida diecinueve de la capital; me afirman que hay que actuar rápidamente para que una amistad de cuarenta años no se dañe. Me han pedido amigos que ojalá Evelio Giraldo, Rubén Darío Valencia Aristizabal , Ovidio Salazar y Omar Yepes los pueda unir. Con este escrito les dejo ese reto. Me cuentan que a los dos les gusta el tango la “Cama vacía”, ojalá los pueda en estos días invitar al bar la Cueva de Salamina para repertirles este tango acompañado de un buen aguardiente cristal  de nuestra tierra.

La amistad aguanta incomprensiones y momentos difíciles. Antes se peleaba la gente por política. Estos dos amigos pertenecen a diferentes sectores, uno el Uribista clase A y el otro Conservador conversador. Las discusiones sobre política entre los dos fue el “pan de cada día” y nunca eso los distanció,  han sido leales a su periplo de la vida. Por eso les dedico esta bella Poesía de José Alejandro Díaz Valero: Ajustada por el suscrito a la circunstancia.

EL SOMBRERO:

El sombrero de cogollo que me hace gran compañía me lo quitó César una mañana que llovía.

Mí sombrero asoleado ya hasta me pide perdón, del sol que el pobre ha llevado ya parece un chicharrón.

¿César donde estará mí sombrero ese que estaba en mi cabeza? Él es el fiel compañero de innumerables proezas.

Con mí sombrero Aguadeño no me veo viejo, tal vez rozagante, parezco un tierno poleo si me pongo mí sombrero de iraca asistiré al coleo.

Si yo un día voy al cielo sin duda me quisiera ir, luciendo el bello sombrero que César entregaría y dejar esta pelea para tranquilidad mía.

En las fiestas de la Cabuya el sombrero que  Ortiz lucia sufrió en la cabeza del hermano Crisóstomo la demostración que a pesar de todo la amistad  sufriría.

Notas al Margen 1: Dejando a un lado mi parte afectiva, debo recordarle al informado Diablo Cojuelo, algunos dicen que es César, no lo creo, que en Salamina el verdadero fenómeno fue el joven abogado especializado y ex Alcalde  Juan Pablo Ospina Rosas. Solo con la opinión que todos los días se incrementa en este municipio logró casi 1.500 votos, como candidato a la Alcaldía, logró elegir dos Concejales y perdió el tercero por 7 votos sin ninguna maquinaria y es la esperanza del surgimiento de una nueva clase dirigente.

Notas al Margen 2: Esperamos los Caldenses que en próximos días se resuelva la inestabilidad política producto de la suspensión del Gobernador Guido Echeverri por parte del Consejo de Estado, no más equivocaciones por favor!.

Notas al Margen 3: Le propongo al Alcalde de Manizales convocar una consulta Popular para preguntarle a los Manizaleños si desean que se acaben los toros en nuestra capital. Que decida el pueblo.