17 de mayo de 2021
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Mezquino y parroquial

18 de abril de 2016
Por Gilberto Montalvo
Por Gilberto Montalvo
18 de abril de 2016

GILBERTO MONTALVO

Antes de emprender su viaje de vagancia por Barcelona en compañía de once escoltas oficiales, llamados alcaldes y asesores, el gobernador del Quindío se despachó en una audiencia con medios de comunicación advirtiendo que quienes eran críticos de su osadía viajera eran unos “mezquinos y parroquiales”.

Mezquino el gobernador, hombre de poca fe carente de sentimientos nobles, porque según su caletre ortodoxo solo su opinión y sus creencias son dignas de respeto y acatamiento sin peajes.

Parroquial, el gobernador, que se la ha pasado haciendo negocios de parroquia en parroquia posición que ha asumido como la más grande gratificación que le ha permitido hacerse al podercito local.

Arrogante de infinita catadura el señor Osorio que no ha podido entender que los dineros oficiales no son la caja menor de sus parroquias abultadas por viudas y señoritonas o las acaudaladas limosnas de “desprendidos” creyentes que compran el cielo con jaculatorias y proveen de bienes a los presuntos depositarios de la salvación.

Empacar maletas para un periplo inoficioso por Barcelona, sus mejores restaurantes y balnearios, es una afrenta cuando su período de solo tres meses ha sido el inepto desafío más grande que ha tenido el Quindío en sus cincuenta años de existencia.

Dejó tirado a la buena de su dios el estudio del Plan de Desarrollo del departamento en un acto de heroica irresponsabilidad nunca antes vista.

La politiquería ha llevado a ese palacete de la Plaza de Bolívar a ineptos sobresalientes pero nunca antes a una persona carente de escrúpulos para creerse papa cuando su condición apenas le alcanza para monaguillo.

Se burla de todo, como si no reflexionara y practicara lo que algunos de esa comunidad, a la que dice pertenecer, hacen en beneficio de la sociedad con infinita misericordia y alejada de los boatos y las parafernalias.

Su arrogancia extrapolada pasa por hacernos conocer que fue agregado de no se sabe qué vaina en la embajada en Inglaterra y sus desplazamientos cada ocho días por toda Europa como notificación que los parroquiales somos nosotros.

Lo que si nos quedó debiendo fue su versión de por qué lo sacaron por la puerta de atrás de esa embajada.

Osorio deberá ahora confesarse con su superior, que se supone es el obispo de Armenia, para que le confiese sus pecados mortales, aunque es poco probable que lo haga porque ya mira al purpurado diocesano por encima del hombro porque él se cree otro mitrado azul.

Los medios nacionales e internacionales censuraron abiertamente la parafernalia de un grupo de mandantes quindianos en libidinosa vagancia por las orillas del mediterráneo aprovisionados de los mejores condumios.

Y qué decir de los medios progubernamentales en el Quindío, La Crónica, RCN y el oscuro columnista lameculos Orozco, que se atrevieron, porque no les quedaba otro remedio, a criticar esa vagabundería palaciega.

La W radio entrevistó a la cónsul de Colombia en Barcelona Diana Celis, quien dijo que no los había visto ni por los forros y que era usual que en los viajes de connacionales oficiales se les diseñara una agenda con las autoridades de esa comunidad autónoma.

El prestigioso portal Economía Digital de España, tituló “El extraño caso de los nueve alcaldes y un gobernador que se pasean por Barcelona”.

El Tiempo, El Espectador, La FM, columnistas variopintos, se derramaron en prosa virulenta contra ese esperpento ideado por Osorio Buriticá.

Era obvio, ese viaje fue un embeleco veleidoso de montaraces venidos a más por el prurito de ostentar una delegación popular mal utilizada.

¿Área Metropolitana?

Falacias para justificar lo injustificable. Desde todos los rincones y a través de las redes sociales les advertían que si no era mejor estudiar las exitosas áreas metropolitanas que existen en Colombia a la vuelta de la esquina como son de la Pereira, Medellín o Bucaramanga?

Desecharon las elementales observaciones que las reglamentaciones en Europa son diferentes a las nuestras y por lo tanto inaplicables aquí.

Pero no, era menester buscar un nido de pasión enfermiza por la vanidad para embarcarse en un avión a costa de los parroquiales quindianos a disfrutar de la carnestolenda de la primavera catalana.

Supongamos que el tema era de interés para los parroquiales alcaldes.

Por qué no fue el de Armenia que se supone sería el más interesado en el embeleco?

Qué hacían en ese periplo los alcaldes de Buenavista, Pijao y Córdoba que no son conurbanos con Armenia?

Se les olvidó además que otrora, esa tal área metropolitana del Quindío, fue castigada severamente en las urnas.

Pero ahora vienen los ayes.

La Procuraduría inicia una investigación de este costoso e inoficioso viaje.
Ese cuento de Osorio de que un dadivoso mecenas empresarial corrió con los costos de los pasajes aéreos deberá revelarlo ante las autoridades y ante todos nosotros porque desde aquí le elevo derecho de petición para que nos diga quién fue ese altruista sin pergaminos que soltó sus faltriqueras en beneficio de la vagancia de los mandantes quindianos.

Alguien no sé si en sorna o en serio dijo por ahí que el único capaz de semejante proeza es un señor Pacho Valencia, pero ya será en su momento que tendrán qué decir quién les hizo tal detalle aunque todos sabemos que no hay almuerzo gratis.

Los alcaldes deberán justificar viáticos, licencias o permisos lo mismo que sus congraciados concejales.

Unos municipios empobrecidos y a los tres meses sus alcaldes derrochando lo poco que tienen en sus arcas en vanidades personales es un latrocinio.

Osorio, que dice ser creyente, le va tocar alistarse para que sea dios quien no le perdone semejante injusticia a él y a sus compañeros de audacia, mientras se encuentran con el todopoderoso por el momento va a ser a la justicia a la que deberán explicaciones.
Ahí no valen homilías ni cartas a los apóstoles.

Vergüenza nacional e internacional nos han hecho pasar estos vagos, mientras esperamos este lunes la rueda de prensa para que nos muestren las agotadoras jornadas de 14 horas diarias de trabajo en el ayuntamiento catalán, según lo reveló en su cuenta de Facebook,sin ninguna vergüenza, el secretario de infraestructura del Quindío, otro frustrado politiquero calarqueño que ahora se las pica de ejecutivo internacional.

Empezamos muy mal y quién sabe cómo va a terminar este mierdero vendido a los incautos como cambio.

Cambio de retrete.