Pertinentes reacciones a un chisme
Lo primero que debo advertir es que jamás tengo por razón principal acatar o estimular chismes rastreros contra nadie. Y menos anónimos.
He definido una conducta clara y siempre por este medio con más de diez años en la red y cuarenta de ejercicio de periodismo en todos los medios, en el sector público y el privado y con un blog identificable he tratado los temas, muchas veces con vehemencia, pero jamás metiéndome en la vida privada de nadie.
Mantuve durante 8 años la columna política más leída del periódico La Crónica y pese a los grandes debates no tuve jamás procesos por injuria y calumnia.
Considero que aunque los políticos o los hombres públicos pierden su intimidad cuando se someten al escrutinio de una sociedad pasan a ser objeto de las deliberaciones en torno a sus actitudes.
Este fin de semana un irresponsable sin ninguna credibilidad montó en la red unas acusaciones temerarias sobre la presencia de una banda de periodistas pagada desde Bogotá para hacerle daño al señor Carlos Eduardo Osorio por su presunta pederastia.
En mi caso no soy cooptado por nadie y menos a estas alturas de mi vida en la vejez para semejantes porquerías.
He sido vehemente en contra de este delito y cuando sacerdotes o Garavitos o cualquier mequetrefe lo comete debe ser castigado por la justicia colombiana aunque en Barranquilla dejaron suelto al “monstruo de la sierrita” sin consideraciones objetivas.
El mundo sabe de la alcahuetería que promueve la iglesia católica en defensa de curas pederastas y solo ahora en el papado actual muchos obispos han caído por sinvergüenzas por cohonestar con estos individuos y sin embargo pese a los comentarios recurrentes jamás hago parte de asociaciones de periodistas para cometer delitos o perjudicar a alguien.
Los ladrones juzgan por su condición, dicen por ahí.
No tengo afinidad política ni personal con la mayoría de los periodistas de la región. No hago vida social con ellos, no tengo cercanías de ninguna índole y nunca permitiría que alguien intentara acercarse para proponerme indignidades o infundios contra nadie.
El señor Carlos Eduardo Osorio me conoce plenamente, no compartimos la visión de departamento y el retiro de su magisterio para meterse con un grupo de politiqueros a buscar poder con el simulacro de una independencia ficticia, lo hemos discutido. Personalmente me ha manifestado su aprecio de varias maneras incluso por la cercanía que mi familia ha tenido con su iglesia y ha ponderado, según sus palabras, mis posiciones aunque no las comparta.
Narro algo personal pero que da fe de mi actitud frente a estos temas. Suelo reunirme cada ocho días en un encuentro de amigos con el doctor César Mejía Urrea, reconocido empresario y el abogado Jemay Parra Moyano, para al calor de un café charlar sobre temas de departamento, de ciudad y del país. Varias horas las usamos para este menester en sitio público y sin trampas. Ellos pueden dar fe de mi posición frente a la presunta pederastia del señor Osorio. No comparto esa especie, No la uso. Si fuera cierto, solo los jueces son los responsables de las posiciones en esa materia.
Me acompaño de gente honesta y respetable,jamás de malandrines.
Un individuo alias El Mexicano, que ha transitado de campaña en campaña, viene replicando la especie de un presunto comunicador a quien nadie reconoce, no escribe una línea, no tiene nada para mostrar, de una especie sobre aseveraciones mentirosas que han puesto en mi nombre para contaminar y manipular sectores sociales.
No me perjudican en nada, Tengo muchos contradictores. Muchos me detestan pero saben en el fondo que no soy traficante de información. Lo que digo lo escribo aquí con mi nombre. Tengo dirección conocida y verificación de mis antecedentes en el ejercicio de este trabajo.
Dirijo una empresa que presta asesorías en comunicaciones tanto a empresas públicas como privadas y todas están al escrutinio público.
No escondo nada.
A ese tal mexicano le quedó el vicio de espiar campañas tomando fotos y haciendo montajes que entrega a medios de comunicación que después por irresponsables deben rectificar. Yo no soy como él.
Este sujeto trabajó por mucho tiempo en una campaña mafiosa en el Quindío y ahora viene a dar clases de moral en las redes sociales manipulando textos apócrifos.
No soy ni enviado de dios, ni arcángel ni presumo de ser élite de la moral pero no soy venal con corruptelas de las que hacen parte los que insinúan que puedo ser útil a vellaquerías.
Insisto lo que tengo que decir lo digo aquí con mi firma.
Más bien debieran preguntar en el Centro Democrático quién fue hasta donde Oscar Iván Zuluaga a contarle la presunta pederastia del señor Osorio, lo que hizo que desistieran de apoyarlo a su aspiración a la gobernación del Quindío, aunque pregonaba como lo hizo en el foro del periódico La Crónica que “soy el candidato del presidente Álvaro Uribe”.
Soy nadie para juzgar pero el día que comprobaran que Osorio o cualquier otro fuera pederasta no tendría ningún reato en comentarlo sin necesidad de que vengan “unos señores de Bogotá” a pagarme para que le haga daño.
Ni porque fuera un aprendiz de esta vaina para ser tan cándido e irresponsable con temas tan delicados.
Cada uno juzga por su propia moral en este caso se equivocaron porque solo por un ejercicio intelectual escribo este texto y jamás para darle gusto a mediocres sacamicas, sin cultura, con fallas personales de toda índole, no pagan cuentas, tienen vidas privadas oscuras, sin embargo vienen a utilizar redes para justificar su mediocridad a costa de los demás solo para congraciarse con unos politiqueros igual de mentirosos y falaces.
