6 de marzo de 2021
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Impetrar, avocar-abocar, menester

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
15 de julio de 2015
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
15 de julio de 2015

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

efraim osorio

Y, como digo, el programa aquel es incapaz de ‘analizar’ todo esto. 

Al verbo ‘impetrar’ le daban esta única definición: “Conseguir alguna gracia que se ha solicitado y pedido con ruegos” (Vicente Salvá). El Diccionario agregó ésta: “Solicitar una gracia con encarecimiento y ahínco”, acepción con la que usamos preferiblemente este verbo. La primera definición está muy de acuerdo con su etimología, pues viene del verbo latino ‘impetrare’ (de ‘in’ = prefijo, con la connotación de ‘aplicación’, y ‘patrare’ = ‘realizar, ejecutar’), que significa ‘llegar a sus fines, obtener; perfeccionar, llevar a cabo; conseguir, alcanzar, obtener por medio de súplicas’. Según estas definiciones, no veo cómo acomodar este verbo en la siguiente frase del corresponsal Rubio Ariel Osorio Gonzáles: “…una acción popular en el Juzgado Tercero Administrativo del Circuito de Armenia, impetrada contra la Unión…” (LA PATRIA, Voz del lector, 27/6/2015). Aunque no soy experto en la materia, me parece que el participio apropiado en ella es ‘interpuesta’, del verbo ‘interponer’, que, en Derecho, significa “iniciar un recurso legal”. ¿Será así? Que lo digan los expertos. ***

Tal como lo anoté en artículo anterior, el escritor no puede confiar plenamente en el corrector del famoso programa de Word, pues éste no raciocina y, por ende, ignora cuál, de dos palabras para nosotros  homófonas, es la indicada en la oración que aquél redacta. Los verbos ‘avocar’ y ‘abocar’,  por ejemplo. En su artículo, ‘Cartagena republicana’, el columnista Pedro Felipe Hoyos Körbel escribió: “…estos (ricos comerciantes), para el comienzo del siglo XX ya estaban avocados a una cíclica decadencia” (LA PATRIA, 1/7/2015). El participio pasado apropiado en esta oración es el del verbo ‘abocar’, ‘abocados’. ‘Avocar’ (del latín ‘advocare’ = ‘llamar, convocar’), en Derecho significa “atraer o llamar a sí un tribunal superior, sin que medie apelación, la causa que se estaba litigando o debía litigarse en otro informe. Hoy está absolutamente prohibido”. ‘Abocar’ (de ‘boca’), es, según el contexto de la frase citada –porque tiene otras acepciones–, “tratándose de proximidad en el tiempo, hallarse en disposición, peligro o esperanza de algo”. Se usa, añade El Diccionario, “especialmente el participio pasado con los verbos ‘estar, hallarse, quedar, verse’ y otros análogos, y seguido de la preposición ‘a’ ”. Y, como digo, el programa aquel es incapaz de ‘analizar’ todo esto. ***

Las declaraciones que dio el presidente de la República en Pereira aludiendo a su predecesor –a quien le debe la chanfaina– los hace cada vez más distantes. Por esto, El Tiempo escribió: “Este panorama demuestra que la distancia entre Santos y Uribe es cada vez menos infranqueable…” (Debes Saber, 2/7/2015). Sería muy saludable para nuestra pobre patria que así fuese, pues la frase, así redactada, expresa todo lo contrario de lo que pretendió el redactor, que habría logrado de la siguiente manera: “…es cada vez menos franqueable”, o “…es cada vez más infranqueable”. Ello es que ‘franquear’ significa “Desembarazar, quitar los impedimentos que estorban e impiden el curso de alguna cosa”. De aquí que sus adjetivos, ‘franqueable’ (positivo) califica lo que no tiene estorbos para ser alcanzado; e ‘infranqueable’ (negativo), lo que tiene estorbos insuperables, como  la relación entre estos dos personajes, cada vez más distanciados. ***

Habría que preguntarle al padre Gonzalo Gallo cómo conjuga el verbo ‘menester’, pues de la siguiente manera garrapateó: “No hay que menester alas para ir a buscar a Dios…” (Oasis, 3/7/2015). Por su terminación, sería de la segunda conjugación, y se conjugaría como ‘temer’: ¿yo menesto? ¡Ridículo! En serio, ‘menester’ es un sustantivo que significa “falta o necesidad de algo”, por ejemplo, ‘es menester cumplir la promesa’, que equivale a ‘ser imperioso’. Tiene también la acepción de  “instrumentos o cosas necesarias para los oficios u otros usos”, como los ‘menesteres caseros’. Entra en la locución verbal ‘haber menester algo’ (‘necesitarlo’), que es la que infructuosamente trató de emplear el columnista, pues, con la inclusión de la partícula ‘que’, convirtió el sustantivo en un verbo imposible. Significa, además, algo que alguien tiene que hacer, por ejemplo, ‘se fue a hacer un menester’. Cervantes  empleó la locución ‘hacer menester’ con el significado de ‘hacer falta’: “Díjole Sancho que mirase que era hora de comer. Respondiole su amo que por entonces no le hacía menester” (I-VIII). ***

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