29 de mayo de 2022
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En desempleo no hay que cantar victoria

3 de febrero de 2014

Vemos claramente que hay un desequilibrio preocupante cuando se miran los datos consolidados de las diferentes capitales. Las ciudades que registraron mayores tasas de desempleo fueron: Quibdó (16,5%); Armenia (13,8%) y Cúcuta (12,9%). Las ciudades que presentaron menores tasas de desempleo fueron San Andrés (7,7%),  Bucaramanga (7,7%) y Bogotá (7,9%). Y cabe resaltar que de las 25 ciudades reportadas, sólo cuatro tienen una tasa mayor a 12%, pero son ciudades intermedias en donde la pobreza, la inseguridad y baja presencia de grandes industrias y factorías, brillan y se convierten en huesos duros de roer y en temas pendientes de este Gobierno.

Según el Dane, la tasa de desempleo en diciembre bajó con respecto al año anterior. La desocupación se ubicó en 8,4%, mientras que en 2012 registró un 9,6%. Hace dos años, el número de desocupados se situaba en 2,22 millones de personas. Para 2013 la cifra disminuyó, ubicándose en 1,99 millones de personas en el mes de diciembre. Hace muchas décadas que en nuestro país no registraba esas cifras buenas en términos generales, pero a pesar de que es una tendencia positiva y que, tal como lo dice el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, “somos el Gobierno de la creación de empleos, la tasa de ocupación: pasó de 58,4% en diciembre de 2012 a 59,1% en el mismo mes  de 2013”, hay mucho por trabajar en el frente de la formalidad, pues es fundamental que se quiebre la alta tasa de empleos sin las prestaciones sociales mínimas.

El desempleo en Colombia sigue siendo el más alto de América Latina y eso no debe dejar de preocupar a las autoridades económicas. La dinámica de generación de empleo debe acelerarse y no dejar que se estabilice esta tendencia, pero para lograrlo es un imperativo económico que el crecimiento del Producto Interno Bruto se mantenga en niveles superiores a 4,5%, al menos por unos dos o tres años consecutivos. No podemos hablar de haber derrotado el desempleo cuando la Organización Mundial del Trabajo nos muestra como un país con tasas de 10% y abre una inoportuna preocupación sobre evidentes rezagos en América Latina. Vamos bien. Se están haciendo cosas, pero todavía nos falta mucho.

La República/Editorial