30 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Sinónimos; mantener-se, tratar-se; pronombres personales; tiempos verbales

20 de abril de 2010
20 de abril de 2010

Así escribió el doctor Luis Enrique García: “Los vocablos “estímulo y respuesta”, referidos a la conducta, desde Pavlov y Watson hasta Skinner, no pueden ser sinónimos sino antónimos” (LA PATRIA, “Precisión conceptual”, Papel Salmón, IV-4-10). Semanas atrás, en una de mis columnas de los martes, yo había  redactado de esta manera: “En este ejemplo, la ‘reacción’ provocada por esa causa tiene como sinónimos ‘respuesta’, ‘estímulo’, ‘reflejo’ y ‘conducta’ ”. Aquí, mi apreciado Luis Enrique, hay mucho ladrillo con que construir. En primer lugar, yo no dije que ‘estímulo y respuesta’ fuesen sinónimos. Están, sí, dentro de la lista de los sinónimos que de ‘reacción’ di. Y sabemos que muchos de los sinónimos de determinada voz no lo son entre si. De esto, los ejemplos abundan como los yerbajos en los potreros. Tomemos uno solo, al azar, ‘daño’: Son sinónimos suyos ‘destrucción’ y ‘dolencia’, y muchos más; pero ‘destrucción’ y ‘dolencia’ no son sinónimos. Este fenómeno semántico se debe a la diversidad de acepciones que tiene la mayoría de las palabras. Además, y esto es lo segundo que quería decirle, no todos los sinónimos son idénticos a la palabra de la cual lo son: Cada uno tiene matices que establecen alguna diferencia, de mayor o menor grado, por supuesto. Razón por la cual, el escritor culto y responsable, si quiere hacerlo con “precisión conceptual”, debe conocer tal diferencia, y escoger el vocablo que mejor exprese la idea que quiere comunicar. Paréntesis: Después del tratamiento aplicado a un enfermo, la doctora Marcela afirma: “La reacción del paciente fue positiva”; y la doctora Sandra concuerda: “Sí, la respuesta del paciente fue positiva”. Pero hay otras coyunturas en las cuales ‘reacción’ y ‘respuesta’ no se pueden usar de igual forma. ¡Sí ve, pues, hombre Luis Enrique!**

Por alguna razón, y ésta muy lógica, los pronombres personales son de primera, segunda y tercera personas; en singular (yo, tú, él-ella), y en plural (nosotros, vosotros, ellos-ellas). Y son variables según el caso (genitivo – mí, ti sí; dativo – mí, me, ti, te, se, si, plural también, este último; acusativo – me, te, se;  y ablativo – mí, ti, sí, éste también plural). Por esto decimos ‘volví en mí’, ‘volviste en ti’, ‘volvió en  sí’ y ‘volvieron en sí’. El escritor Orlando Mejía Rivera se expresó de esta manera: “Sin embargo, aunque la buena literatura siempre nos revela un rostro diferente de sí mismos…” (Papel Salmón, “En el jardín de Mendel”, IV-4-10). Como aquí el pronombre es ‘nos’ (primera persona, plural), el pronombre correspondiente en el complemento tiene que ser de esa misma persona, regla que no tiene excepción. ¿Entonces? –Así, don Orlando: “…nos revela un rostro diferente de ‘nosotros mismos’…”. ¿De segunda persona? –“…os muestra un rostro diferente de vosotros mismos”. ¿Y de tercera? –“…les muestra un rostro diferente de sí mismos (o de ellos mismos)”. Sin olvidar que para el ablativo, cuando se emplea la preposición ‘con’, ésta va pegada al pronombre, y con la desinencia ‘go’, así: ‘Conmigo, contigo, consigo’.**

Por unas cuantas razones, y éstas muy lógicas, cuando un verbo transitivo se usa como tal, tiene que llevar complemento directo; y cuando el mismo verbo se emplea como pronominal, debe llevar el reflejo ‘se’. Sucede esto con los verbos ‘mantener’ y ‘tratar’, empleados en contra de la norma expuesta por el editorialista del “Periódico de casa” y por el redactor de “Al correr de las horas”, respectivamente y en la misma fecha  (IV-5-10). El primero se expresó así: “Tenemos que mantener unidos en defensa de los intereses nacionales…”. “Tenemos que mantenernos unidos”, señor. De lo contrario, hay que expresar ‘a quiénes’ se quiere “mantener unidos”. El segundo garrapateó: “Se trata esta salida de una apuesta de inquietos y entusiastas ciudadanos…”. El vicio de emplear siempre este verbo como pronominal está alcanzando una fuerza arrolladora e irrefrenable. Cada día se escucha y se lee con más frecuencia. La frase castiza es: “Esta salida trata de…”. Si no le suena bien, sustituya el verbo ‘tratar’ por ‘ser’: “Esta salida es una apuesta de inquietos y entusiastas ciudadanos…”. Horacio, el poeta latino, aconsejaba: “Borra a menudo si quieres escribir cosas que sean dignas de ser leídas”.**

-¿Qué  tiempo es ‘haber amado’? –‘Tiempo perdido’, respondió  el interrogado. En serio: Todos tenemos pasado, presente y futuro; lo mismo, las acciones que realizamos, expresadas por los verbos con los tiempos ‘pretérito’, ‘presente’ y ‘futuro’, en los modos ‘indicativo y ‘subjuntivo’ y con aquellas circunstancias que constituyen los ‘antepresentes’, ‘antepretéritos’, ‘antefuturos’, etc. Hace poco, dos adolescentes ‘robaron’ una bebé para, se presume, cambiarla por droga prohibida. Esta noticia debe ser redactada con el ‘antepospretérito’ de ‘robar’, porque el hecho ocurrió: “Habrían robado una bebé…”. Pero Colprensa lo hizo macheteramente con el ‘pospretérito’ del verbo ‘secuestrar’ y con la preposición: “Secuestrarían (a) niña para cambiarla por coca” (LA PATRIA, País, IV-7-10), como si esto fuera apenas un plan siniestro, aún no ejecutado, de las descarriadas quinceañeras. Nota: El verbo adecuado aquí no es ‘secuestrar’, sino ‘robar’. O ´raptar’. Es mi opinión.