24 de octubre de 2020
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El Nobel, otro ídolo hecho trizas

14 de octubre de 2016
Por Eligio Palacio Roldán
Por Eligio Palacio Roldán
14 de octubre de 2016

Eligio Palacio Roldán

Posiblemente, un día, el propio Santos haga gala de su apellido y los demás humanos le rindan culto en las iglesias, al estilo de la Santa Madre Teresa de Calcuta.

Eligio PalacioUn ídolo es una “persona o cosa amada o admirada con exaltación” (http://dle.rae.es/?id=Kv2nxNm). “El proceso de idealización lleva a la perfección de las cualidades y el valor del objeto que se idealiza. Este objeto es engrandecido y exaltado psíquicamente sin que se cambie su naturaleza”. (http://psicologia.laguia2000.com/general/los-idolos#ixzz4Mk1BT4of).

Cuando el ser humano percibe que esa perfección no existe y que es más bien fruto del imaginario, ese ídolo se desploma, se rompe, se hace trizas. Dos ejemplos de infancia: El Zoológico Santa Fe, en Medellín, y Moresco – El Mejor Refresco que idealicé de niño. El primero era el sueño de los chicos de los pueblos que escasamente viajaban a la capital del departamento. Era hermoso. Mágico: Los animales solo vistos en láminas estaban allí, de frente. Ese sueño terminó, de grande, cuando enfrenté la cruda realidad del encierro de esos seres, los malos olores, etc. El Moresco un líquido“mancha tripas” era el refresco o la gaseosa de esos tiempos de limitaciones económicas, en las montañas de Antioquia. Era el premio para calmar la sed o para celebrar un pequeño gran logro. Muchos años después, lo encontré en Almacenes Éxito, corrí a comprarlo y que desilusión.

Con las experiencias vividas tomé la decisión de no cuestionar jamás a los pocos ídolos que conservo (¿Si conservo alguno?). Dejarlos ahí, en un rincón del alma… pero eso no es posible, agentes externos se encargan de “volver trizas” los ídolos. El más reciente, el Premio Nobel de Paz.

Cuenta la historia que los premios Nobel se deben al remordimiento de Alfred Nobel, un importante hombre de ciencia sueco, inventor de la dinamita, entre otros, quien dejó su herencia para crear premios para acciones nobles en literatura, física, química, fisiología o medicina y paz y remediar, de algún modo, el daño que hubiese podido hacer a la humanidad con sus inventos.

Pues bien, premios Nobel de Paz han recibido, entre otros, seres humanos de la talla de Lech Walesa, fundador del Sindicato Solidaridad (https://es.wikipedia.org/wiki/Lech_Wa%C5%82%C4%99sa); Desmond Mpilo Tutu(https://es.wikipedia.org/wiki/Desmond_Tutu#Premios) y Nelson Mandela por sus luchas contra el apartheid (https://es.wikipedia.org/wiki/Nelson_Mandela); y la Madre Teresa de Calcuta por su lucha contra la pobreza (https://es.wikipedia.org/wiki/Teresa_de_Calcuta#Premios_y_honores).

Comparar a Juan Manuel Santos y ponerlo al mismo nivel de estos seres humanos podría ser un chiste, pero es una realidad. Una ofensa para ellos y para el intelecto, digo yo. En la historia del Premio Nobel para Santos hay algo que no encuadra: Quizás una exitosa y costosa campaña de relaciones públicas y lobby, tal vez consecuencia de intereses de los integrantes del Comité Noruego o bueno a lo mejor ocurre lo mismo que con Pablo Escobar (PABLO ESCOBAR,  ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. https://eligiopalacio.com/2014/06/03/pablo-escobar-icono-de-la-transformacion-latinoamericana/)

¿Cómo otorgar el Premio Nobel de Paz al hombre que ha sido simpatizante, por muchos años, de la guerrilla más violenta de Colombia (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/)?, ¿Cómo otorgar el Premio Nobel al exministro de Defensa de la Administración Uribe, uno de los protagonistas de los falsos positivos (Ver LA REELECCIÓN DE LOS FALSOS POSITIVOS https://eligiopalacio.com/2014/02/20/la-reeleccion-de-los-falsos-positivos/)? ¿Cómo otorgar el Premio Nobel de Paz al hombre que ha utilizado el poder, desde la presidencia, para borrar y desacreditar a su antecesor, dividiendo a los colombianos?

Son muchas las dudas. Es evidente que la realidad, sobre nuestro país, percibida por el Comité Noruego, que le otorgó el premio a Santos, es absolutamente diferente a la que hemos vivido los colombianos en los últimos 50 años. Tanto que, incluso, se habló de la intención de compartir el Premio Nobel con el líder de las Farc, Timochenko.

Y es tan diferente la realidad de todos los seres humanos que, a lo mejor, los demás premios Nobel tienen historias oscuras que el tiempo ya borró y posiblemente, un día, el propio Santos haga gala de su apellido y los demás humanos le rindan culto en las iglesias, al estilo de la Santa Madre Teresa de Calcuta. Tal vez, un día, también, Pablo Escobar sea un santo.

ANTES DEL FIN

¿Qué diría, que sentiría, Alfred Nobel si hubiese tenido la posibilidad de saber la cantidad de dinamita que habrían de utilizar las Farc, en sus atentados terroristas, durante más de medio siglo?