Los huérfanos del poder y el nuevo Congreso
Por: Albeiro Valencia Llano
El 14 de marzo los colombianos escogeremos un nuevo Congreso, pero también saldrán pistas sobre los candidatos presidenciales con más opción.
Los dirigentes uribistas radicales o furibistas sólo piensan en la continuidad de la política de seguridad democrática, en la confianza inversionista y en la cohesión social, pero no reflexionan sobre lo que se dejó de hacer o sobre lo que les quedó mal hecho. Desean conservar las prebendas y canonjías.
Y para enfatizar más sobre la cuestión económica está la reciente encuesta de Gallup donde se evidencia que el 50 por ciento de los entrevistados desaprueba el manejo que Uribe le ha dado a la economía y el 71 por ciento considera que el desempleo es su mayor preocupación.
Pero frente a las elecciones reina la ansiedad. Nunca en la historia del país habíamos tenido tantos congresistas presos por corrupción y por narcotráfico; y hoy aspiramos a renovar buena parte de ese Congreso. Sin embargo, en muchas regiones de Colombia existe la incertidumbre por la compra de votos y por la contaminación de la política.
El perfil del sucesor y la bendición del Presidente
El fallo de la Corte Constitucional que hundió el referendo reeleccionista produjo una sensación de alivio en muchos uribistas, porque eran conscientes de la inconveniencia del tercer período. Pero para los furibistas dicho fallo los llevó a la angustia y al desespero.
Los líderes uribistas no podían concebir que el Presidente saliera del primer plano del escenario político. El representante a la Cámara, Roy Barreras, del partido de la U, dijo que Uribe podía ser vicepresidente y de este modo se podía impulsar la candidatura de Santos y garantizar su triunfo en primera vuelta. Mientras tanto el senador Efraín Torrado proponía que el Presidente pidiera licencia de un mes para acompañar el proceso electoral y asegurar el triunfo del candidato uribista.
Estas propuestas fueron creando un clima de angustia y, por lo tanto, se desconfiaba de las posibilidades electorales de Santos. Al mismo tiempo se esperaba que el Presidente hiciera el “guiño” o señalara el sucesor. Pero respondió con un claro mensaje: “Hace tiempo escogí una candidatura. Voy a votar por una candidatura que sea la candidatura de la Seguridad Democrática, de la promoción de la inversión, de la política social con resultados… Yo no soy hombre de guiños, yo soy hombre no de señalamientos sutiles sino de compromisos del alma”.
Aquí hay una cosa clara. Todos entendemos que el corazón del Presidente apoya a Andrés Felipe Arias, pero su desprestigio causado por el programa Agro Ingreso Seguro, produjo una realidad política que lo deja por fuera de toda opción para la presidencia. En cambio Juan Manuel Santos como ministro de Defensa, fue la estrella del gabinete, pero genera muchos odios.
Santos y el espinoso camino
Juan Manuel Santos tomó buena ventaja a los demás candidatos, pues además de su prestigio tiene dinero, una buena maquinaria y buenos asesores gringos. El principal es James Carville, quien fue el arquitecto de la elección de Bill Clinton, en 1992. En la primera gran encuesta hecha por Napoleón Franco, después del hundimiento del referendo, tiene 23 por ciento de intención de voto, seguido por Gustavo Petro con el 11 por ciento. Este hecho plantea una pelea de todos contra Santos: Rafael Pardo, el expresidente Pastrana y Noemí Sanín. Incluso el uribista Rodrigo Rivera le coqueteó al PIN (Partido de Integración Nacional) porque Santos se adueñó del uribismo. Mientras tanto a Andrés Felipe Arias le quedaría muy feo no apoyar a Santos.
Le espera un difícil camino sembrado de espinas, de envidias y de odios. El principal obstáculo (su punto débil): los falsos positivos. Tendrá que buscar apoyo en su viejo Partido Liberal y en el Partido Conservador, plagado de líderes lentejos. No son suficientes los votos del Partido de la U.
El fantasma de la parapolítica
Se piensa que para las elecciones del próximo domingo el gran palo podría ser el PIN, diseñado desde la cárcel. Sobre este tema la revista Semana (marzo 8 al 15 de 2010) publicó un informe especial titulado “El Tarjetón de la Picota”, donde muestra la historia y las posibilidades del nuevo partido. Ellos son uribistas pero están contra Santos. Para fundar el PIN se unieron seis partidos que lograron 1.169.000 votos para el Senado, en 2006: MPU, Colombia Viva, Colombia Democrática, Convergencia Ciudadana y Apertura Liberal. Según la historia y de acuerdo con la ingeniería electoral se piensa que el PIN puede sacar un millón de votos, lo que le representaría un poco más de 10 senadores y aproximadamente 20 representantes.
Hay preocupación por dicho partido. Al respecto escribió William Calderón, en su columna La Barca de Calderón, que el chiste de moda es que la sigla PIN corresponde a “Paracos Insisten Nuevamente”.
Las elecciones del domingo serán un termómetro para medir la contaminación de la política colombiana
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Esperamos que este 14 de marzo las fuerzas progresistas puedan elegir un parlamento distinto y decente, como primer paso en la era post-Uribe. Necesitamos congresistas con proyectos de progreso para toda la nación. Así Colombia puede avanzar.