La congresista María Elvira Salazar acusa a Petro de “proteger” a Maduro

Por: Redacción política EJE 21
Bogotá, 10 de agosto de 2025. La política exterior de Colombia volvió a ponerse bajo los reflectores internacionales tras un fuerte intercambio de declaraciones entre el presidente Gustavo Petro y la congresista estadounidense María Elvira Salazar, quien lo acusó abiertamente de proteger a Nicolás Maduro y de compartir con él un pasado vinculado a organizaciones armadas.
El detonante fue la recompensa millonaria que Estados Unidos ofreció por la captura de Maduro, acusado en ese país de liderar un entramado criminal transnacional. Lejos de respaldar la medida, Petro publicó el 9 de agosto un mensaje en X en el que rechazó la decisión y defendió al líder venezolano:
“La justicia debe ser independiente del gobierno, desde Alaska hasta la Patagonia. No estoy de acuerdo con que se derrame sangre latinoamericana por imposición. Venezuela y Maduro nos han ayudado a derrotar el narcotráfico en la frontera con decisión”, escribió.
Sus palabras encendieron la reacción inmediata de María Elvira Salazar, congresista republicana de origen cubano y una de las más férreas opositoras al socialismo en el hemisferio. Con tono directo y sin concesiones, replicó:
“Petro cree que es ‘normal’ que el ocupante del palacio presidencial de un país sea también jefe de carteles, pandillas o guerrillas. No, Petro, no es normal ni aceptable. Sabemos por qué defiendes a Maduro: porque compartes el mismo historial de vínculos con guerrillas y organizaciones criminales”.
Un choque que va más allá de lo personal
Aunque pueda leerse como un nuevo enfrentamiento verbal entre dos figuras políticas de orillas ideológicas opuestas, este episodio es mucho más que un intercambio de reproches. Refleja la creciente fricción entre la Casa de Nariño y Washington, especialmente en lo que respecta a Venezuela, la lucha contra el narcotráfico y la concepción de la democracia en América Latina.
Petro ha optado por una estrategia de acercamiento a Caracas que incluye el restablecimiento de relaciones diplomáticas, acuerdos en materia de seguridad fronteriza y respaldo político en escenarios internacionales. Para el mandatario colombiano, Maduro es un socio clave para garantizar estabilidad en zonas limítrofes y para sostener su narrativa de integración regional sin injerencias externas.
Estados Unidos, en cambio, mantiene una postura diametralmente opuesta: considera a Maduro un dictador ilegítimo y un actor central en la expansión de redes criminales que trascienden las fronteras venezolanas. El ofrecimiento de una recompensa millonaria por su captura es la expresión más reciente de esa política.

La ofensiva discursiva de Salazar
María Elvira Salazar no es una voz aislada. Representa un sector influyente del Partido Republicano que ve en Petro una amenaza ideológica para el continente. Su historial como periodista y su origen cubano le han permitido articular un discurso combativo contra lo que denomina “la expansión del socialismo del siglo XXI”. En ese marco, sus ataques contra el presidente colombiano se han vuelto frecuentes, apuntando tanto a su pasado en el M-19 como a sus actuales alianzas políticas.
El señalamiento de que Petro comparte con Maduro “vínculos con guerrillas y organizaciones criminales” no solo es un ataque personal, sino un mensaje político que busca debilitar la imagen internacional del mandatario colombiano, especialmente en el Congreso de Estados Unidos, donde se definen partidas de cooperación e inversión estratégica para Colombia.
El costo político de la defensa de Maduro
Para Petro, respaldar a Maduro puede fortalecer su liderazgo entre gobiernos afines en la región, pero también implica riesgos considerables. En el frente interno, la oposición aprovecha cualquier guiño a Caracas para cuestionar su compromiso con los valores democráticos y su independencia frente a regímenes autoritarios. En el plano internacional, la tensión con Washington podría derivar en una reducción de la cooperación en materia de seguridad, inteligencia y lucha antidrogas.
En un momento en que Colombia enfrenta el reto de contener el crecimiento de los cultivos ilícitos y mantener el flujo de apoyo internacional, una confrontación sostenida con Estados Unidos podría tener consecuencias tangibles en la gobernabilidad y la economía.

Un pulso ideológico con implicaciones regionales
El enfrentamiento Petro-Salazar no es solo un choque de personalidades. Es el reflejo de un pulso ideológico más amplio sobre el futuro político de América Latina, donde las alianzas con regímenes como el venezolano generan divisiones profundas entre quienes apuestan por una integración regional sin la tutela de Washington y quienes consideran indispensable mantener una alianza estratégica con Estados Unidos para garantizar la democracia y la estabilidad.
En este tablero, Petro parece decidido a jugar una partida larga, apostando por un bloque latinoamericano más cohesionado frente a la influencia estadounidense. El riesgo es que, en esa apuesta, Colombia termine pagando un precio alto en su relación con uno de sus principales aliados históricos.