21 de junio de 2026

El Aquelarre 

Por La Bruja sin Escoba
18 de marzo de 2023
Por La Bruja sin Escoba
18 de marzo de 2023

Ofrezco excusas. Achaques de salud, de características cardíacas, de los que no podría estar libre esta Bruja ya tan anciana, me impidieron completar la redacción del Aquelarre de hace ocho días, por lo que no lo pude enviar al diario. Ofrezco excusas al Director del EJE 21 y a los posibles lectores de la columna, y prometo que procuraré enfermarme de preferencia los lunes y los martes y no los viernes ni los sábados, para poder ejercer esta actividad que tanto disfruto. Ojalá siempre se pueda.

Es extraño sentir que ya en el interior del cuerpo está alojada la odiosa Parca y que se encuentra a espera de sacarlo a uno del juego de la vida. Según los médicos, si tomo juiciosamente el puñado diario de pepas que me recetaron, podré vivir algunos años más, y, sobre todo, me libraré de los ahogos y los dolores que le enfermedad causaría si no fuese controlada. Ojalá la reforma del sistema de salud que está elaborando la agria señora Corcho, prohijada por el presidente Petro Urrego, no convierta en empresa imposible la obtención de los costosos medicamentos que debo ingerir. La entrega de suministros a los pacientes es una de las muchas dudas que falta aclarar en el proyecto de reforma.

Mi afiliación a una de las dos o tres EPS que funcionan bien me ha permitido disfrutar de una correcta y oportuna atención médica en este trance. Habría que lograr que ese disfrute les llegara a todos los colombianos. Pero mientras la ideología prevalezca sobre los resultados prácticos, como parece ocurrir en el caso de Petro y la Corcho, su convicción de que los medos de producción deben estar en manos del Estado y no de los particulares impedirá la salvación de las EPS y buscará entregar los recursos al sector oficial, léase a los políticos, así a lo largo de la historia de nuestro país haya sido evidente que, en ambos sectores, el privado y el público, pululan los corruptos. Para que ese sistema funcionara bien, sería necesario que se creara una auditoría eficaz y honesta que cuidara la platica y garantizara su correcta destinación a respaldar las necesidades de salud de la población. Mucho me temo que, de llevarse a cabo la reforma, seré una de las víctimas de un ensayo cuyas consecuencias aún no se pueden prever. Ojalá el futuro no resulte tan negro como se vislumbra.

La energía geotérmica. Desde las épocas de nuestra primera juventud estamos oyendo hablar en Manizales de la posibilidad de aprovechar le energía térmica renovable que yace en los magmas volcánicos del Parque Nacional de los Nevados, para convertirla en energía eléctrica,

Mucho se ha hablado de que sería una energía limpia y amigable con la naturaleza. Sin embargo, ha pasado el tiempo y ese proyecto se ha venido postergando sin que se haya concretado hasta el momento. Ante la necesidad de contribuir a la transición energética, así como en las regiones cálidas del país, donde se cuenta con el brillo solar varias horas diarias durante muchos días al año, se pueden obtener ingentes cantidades de electricidad con base en la energía solar, y en territorios como la Guajira, el régimen de vientos es perfectamente aprovechable para contribuir igualmente muchas horas al día durante muchos días al año con la producción de electricidad por medio de turbinas de viento, en las áreas de nuestros volcanes, donde se tiene una posibilidad de aprovechamiento de la energía térmica, también podemos contribuir con nuestro aporte. Más aún cuando, a diferencia de la solar y la eólica, esta energía ofrece un suministro permanente, sin sufrir interrupciones por razones climáticas. Por eso ahora resulta tan satisfactoria la aparición de noticias como ésta, publicada hace poco en el diario El Heraldo de Barranquilla:

«Con el fin de estructurar los estudios de factibilidad para desarrollar un proyecto piloto de geotermia en el Valle de Nereidas, en el departamento de Caldas, Ecopetrol, Baker Hughes y la CHEC (Central Hidroeléctrica de Caldas ‒del Grupo EPM–, firmaron un memorando de entendimiento en el marco de CeraWeek, la conferencia anual sobre energía que se desarrolla en Houston, Texas. El proyecto de generación de energía geotérmica consiste en aprovechar el calor y las altas temperaturas del interior de la tierra para producir energía eléctrica y podría generar entre 50 y 100 megavatios de energía renovable». Esta cantidad de energía podría proveer electricidad para más de 250.000 familias.

Ojalá el proyecto salga adelante. Sería un factor más en favor de la transición energética que necesita el mundo. No para hoy, porque es imposible –por más que así lo desee doña Irene Vélez‒ prescindir todavía de los combustibles fósiles, pero sí cundo ya Colombia esté en condiciones de dejar de utilizarlos sin poner en peligro la independencia energética ni la obtención de las divisas que nos permitan sacar adelante nuestra economía.

Satena podría ayudarnos. Siendo realistas, a esta altura del partido es imposible saber lo que va a pasar con el proyectado aeropuerto en Palestina que se pretende construir para el servicio de Manizales. Por lo pronto, de acuerdo con lo publicado en la prensa, parece que este proyecto quedó incluido en el plan nacional de desarrollo, porque fue uno de los seleccionados en al diálogo vinculante correspondiente a nuestra ciudad. Aun así, pasarán muchos años antes de que el primer avión llegue a tocar, si es que alguna vez lo hace, en la pista de este discutido aeropuerto. Pista muy pequeña: 1.420 metros de longitud, los mismos que tiene el actual aeropuerto, La Nubia, por lo que los mayores aviones que podrá recibir serán los mismos equipos turbohélice ATR-72 que llegó a operar Avianca hasta hace algún tiempo. Y, además, la pista proyectada, estará ubicada como a 35 o 40 minutos de la ciudad, es decir, unos 3 veces más lejos que nuestro actual aeropuerto.

Hubo una época en la que La Nubia atendía suficientemente las necesidades de conexión aérea de Manizales. Ya se había aceptado que no tendríamos vuelos internacionales y que los varios vuelos diarios de Aces y del Aerotaxi de Avinca a Bogotá, los de Aces a Medellín y los dos diarios a Cali, atendían plenamente la demanda existente en esa época.

Fue entonces cuando se les ocurrió a algunos visionarios muy optimistas la posibilidad de construir un superaeropuerto en la Palestina caldense. Con una gran pista de más de tres kilómetros, y al que llegarían cargueros desde Sídney, Tokio y Shanghái. Y, montados en esa utópica posibilidad, los ilusos creyentes en esa idea iniciaron la negra y exitosa campaña de desprestigio contra La Nubia, en la que hacían aparecer este aeropuerto como una obra fallida, que permanecía cerrada más de la mitad del tiempo, en la que se cancelaban más del 60% de los vuelos programados, y le daban el triste mote de «Salsipuedes». Esa ida fue calando en los posibles viajeros y ha ido marchitando la demanda hacia ese aeropuerto. En lugar de promover el aumento de dicha demanda para lograr una masa crítica que justificase la idea de un aeropuerto nuevo, cada vez es más cierto que los manizaleños buscan a Matecaña como su solución de transporte aéreo. La campaña ha sido contraproducente como respaldo al nuevo proyecto. Ante la decreciente demanda actual, se ve cada vez más remota la posibilidad de un aeropuerto nuevo. Si, al contrario, se hubiese promovido el uso de La Nubia hasta convertirla en un terminal con exceso de congestión, más argumentos se habrían sumado en favor de construir el aeropuerto nuevo. No fue así, por desgracia; a esta realidad de un campo aéreo con demanda decreciente, vino a sumarse la decisión de Avianca de prescindir de sus equipos turbohélice y utilizar solo aviones jet que no pueden operar en La Nubia. Desaparecida esa ruta de Avianca, La Nubia vino a convertirse en un aeropuerto subutilizado, servido por una sola aerolínea sin competencia. La escasa demanda le quita peso a la aspiración de Manizales a tener un aeropuerto moderno y capaz de atender nuestras necesidades de transporte aéreo.

El romper ese monopolio sería un importante meta para la ciudad. Tal vez nuestras autoridades puedan gestionar con Satena la operación de sus naves en La Nubia. Una sana competencia en la ruta a Bogotá, y una efectiva promoción de uso de La Nubia, podrían tal vez aumentar la demanda de pasajes en nuestra ciudad. Podría también Satena ofrecer algunos vuelos a Cali y Juanchaco, poniendo de paso a nuestro alcance las playas del Pacífico colombiano, ya que las del Caribe nos resultan tan lejanas. Y abriendo la posibilidad de recuperar la existencia de vuelos a Cali, ciudad que nos queda realmente a más de cuatro horas por tierra (más de cinco si viajamos en un bus que deba entrar a la central de buses de Pereira y cruzar por lo tanto el congestionado sector donde se encuentra ubicada esa instalación), por lo que el transporte aéreo significaría una buena alternativa en duración y comodidad del viaje.

Un canciller irresponsable. Álvaro Leiva Durán es un personaje medio enigmático con larga trayectoria de participación en procesos de paz. No es posible saber de parte de quien está, pero a veces tiene salidas que lo dejan a uno perplejo. Su última intervención, en un conversatorio en Europa con importantes personajes latinoamericanos, parece una invitación a la revuelta indígena contra la mayoría de los colombianos que no nos sentimos identificados con las etnias autóctonas, así nuestro porcentaje de sangre indígena sea alto. Eso solo podríamos saberlo midiendo genéticamente a toda la población. Pero la percepción de la mayoría es racialmente más cercana a los descendientes de los invasores que a quienes estaban por aquí a la llegada de los españoles. Por esa razón despierta tanto rechazo la actitud de quienes se sienten indígenas y desea quitarles las tierras a quienes no lo son. Pues Leiva Durán ha declarado que, si él fuera indígena, ya habría quemado este país. Suena como una invitación directa a una guerra civil de los que se sienten miembros de esas etnias contra los que no.

Piensa uno que Leiva respalda las acciones violentas de la minoría indígena del Cauca que desea desplazar a quienes generan empleo y riqueza en esa región. No resulta por cierto una actitud muy diplomática de quien está encargado de dirigir la diplomacia colombiana.