Gazapos a granel
Por: Cazador
Hay oportunidades en las que esta tarea de cacería se vuelve muy fácil. Hoy bastó con abrir la portada de EJE 21 de este domingo 5 de noviembre, para caer en un coto de caza privilegiado. Los pequeños conejitos estaban ahí encerrados, en buena cantidad, y no tuvieron escapatoria.
En efecto, aparece allí una noticia que da la impresión de haber sido remitida desde la capital del Valle por la Caja de Compensación Familiar “Comfandi”, titulada: “Organizan la primera semana de libros prohibidos en Cali”. Curioso el asunto ¿No?
Digo que me parece un remitido, porque los redactores locales de Manizales suelen ser mucho más cuidadosos con lo que escriben.
Empecemos la cacería por los más robustos de los roedores. Hace ya algún tiempo, la Academia de la Lengua Española dictaminó que las palabras extranjeras que provengan de idiomas que utilicen el alfabeto latino y no se hallan españolizado, deben escribirse respetando la grafía original, pero en letra cursiva. O entre comillas, si no se cuenta con caracteres cursivos, lo cual no es el caso con los computadores de hoy en día. Esta norma incluye las palabras del latín, que antes se consideraban per se, como propias de nuestro idioma. Para muestra, un botón: la palabra “cuórum”. Hasta la vigésima segunda edición del Diccionario de la Academia (año 2001) aparecía escrita exactamente así: quórum, en letra normal (no cursiva), con ‘q’ y con tilde. Y no existía cuórum. Pero ya en la vigésima tercera edición (2014), figura quorum, como palabra de una lengua extranjera, es decir, en cursiva y sin tilde. Y aparece cuórum, ya como palabra propia del idioma, en letra normal y con la tilde del caso. Sin embargo, en la noticia en cuestión, se lee lo siguiente: “Quizá la más conocida es el Index librorum prohibitorum et expurgatorum, difundido por la Iglesia Católica”. De acuerdo con el nuevo enfoque de la Academia, el autor debería haber escrito: “Quizá la más conocida es el Index librorum prohibitorum et expurgatorum, difundido por la Iglesia Católica”.
Otro gazapo, menos notorio pero igualmente grave, se encuentra en la frase inicial del artículo: “La censura y prohibición de libros es un error que se ha cometido en muchas instituciones”. La censura y la prohibición son dos conceptos distintos. Y el sujeto de la oración es el conjunto de esos dos conceptos, es decir, el sujeto es plural. Y, por lo tanto, los verbos de esas frases deberían ir en plural: “La censura y la prohibición de libros son errores que se han cometido en muchas instituciones”. (De paso, me he tomado la libertad de agregar el artículo definido −la− al segundo concepto, para hacer más armónica la frase).
Y quiero terminar mencionando la última frase del texto del artículo: “La Semana de los Libros Prohibidos; es un evento que celebra la libertad de leer y se realizara entre el 04 y 09 de Diciembre de 2017”. La negrilla en la letra e, es obviamente un error de digitación que casi ni vale la pena mencionar. Pero sí existe un error serio, y muy común entre la gente que escribe: en castellano los nombres de los meses se escriben con minúscula, pues no se consideran nombres propios. En el texto aparece citado el mes de “Diciembre”, y debe ser “diciembre”. Y, por último, aunque no es propiamente un error, ¿para qué sirven esos ceros superfluos en las fechas? Nadie dice “entre el cero cuatro y cero nueve de diciembre…”. El uso de esos ceros da la impresión de que se le quiere dar un carácter más “oficial” al anuncio. Pero es más lógico, y estéticamente mejor, escribir “entre el 4 y el 9 de diciembre”. ¿No les parece?