El GAZAPITO dominical
Cazador
Conocido como es el personaje, es de suponer que un simple descuido de digitación condujo a que como palabra final del primer renglón del segundo párrafo de su columna Fracaso, al excelente escritor Víctor Hugo Vallejo le hubiera aparecido tan inoportuno vocablo en plural. “En las cafeterías internas y externas de las universidades habían espacios de debate…”. Equivocarse es un derecho humano, caso diría que un derecho fundamental. Sobre todo, cuando se trata de un error involuntario, como en este caso, en la pluma de un erudito que sabe muy bien que el verbo haber, cuando no es verbo auxiliar, no se conjuga en plural. Se dice “había espacios”. El problema es, como en este caso, cuando el autor del desliz es alguien que es tenido por los lectores como modelo de buena expresión. Propósito de la enmienda, por favor, mi querido Víctor Hugo.