6 de julio de 2026

Caldas registra la menor inseguridad alimentaria de los últimos cuatro años

6 de julio de 2026
6 de julio de 2026
Alimentos
Créditos: Gobernación de Quindío.

 

Manizales, 6 de julio de 2026 – EJE 21. La inseguridad alimentaria continúa mostrando una tendencia descendente en Caldas, de acuerdo con los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE, consolidados en un boletín estadístico elaborado por CALDATA. El informe evidencia una mejora progresiva en las condiciones de acceso a los alimentos por parte de los hogares del departamento y sitúa a Caldas entre los territorios con los indicadores más favorables de Colombia.

Según los datos correspondientes a 2025, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares caldenses fue del 9,2 %, el porcentaje más bajo registrado durante los últimos cuatro años. La cifra representa una reducción significativa frente a 2022, cuando el indicador alcanzaba el 14,6 %, reflejando una disminución de 5,4 puntos porcentuales en ese periodo.

La medición cobra relevancia en un contexto nacional donde la seguridad alimentaria continúa siendo uno de los principales desafíos sociales. Mientras el promedio del país se ubicó en 21,1 %, Caldas registró un nivel considerablemente inferior, posicionándose como uno de los departamentos con menor incidencia de inseguridad alimentaria moderada o grave. El reporte señala que únicamente San Andrés presentó un indicador más favorable.

Los resultados también muestran una diferencia importante frente a otros territorios de la región. Departamentos como Risaralda, Quindío, Antioquia y Tolima registraron porcentajes superiores a los observados en Caldas, de acuerdo con la misma medición nacional.

Disminuyen los casos de mayor vulnerabilidad

Uno de los aspectos destacados del informe es la reducción de la inseguridad alimentaria grave, considerada la expresión más crítica de este fenómeno.

En 2022, el 2,5 % de los hogares del departamento se encontraba en esta condición. Tres años después, la cifra descendió al 1,3 %, lo que representa una disminución cercana al 50 % en los casos más severos relacionados con la falta de acceso suficiente a los alimentos.

La tendencia también se refleja en la población en general. El estudio indica que la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave entre los habitantes de Caldas fue del 9,1 %, mientras que la inseguridad alimentaria grave alcanzó el 1,1 %. Esto significa que más de nueve de cada diez personas en el departamento no enfrentaron situaciones moderadas o graves de inseguridad alimentaria durante el periodo evaluado.

Persisten brechas entre las áreas urbanas y rurales

Pese a los avances observados en los indicadores generales, el análisis estadístico revela diferencias entre los distintos territorios del departamento.

Las cabeceras municipales registraron una prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave del 8,6 %, mientras que en los centros poblados y las zonas rurales dispersas el porcentaje alcanzó el 11,8 %.

Aunque la brecha continúa siendo evidente, el informe destaca que las zonas rurales mostraron señales de recuperación frente a mediciones anteriores. Sin embargo, las familias que habitan en áreas apartadas siguen enfrentando mayores dificultades para acceder de manera regular a alimentos suficientes, variados y con valor nutricional adecuado.

Especialistas en desarrollo social coinciden en que factores como las condiciones de ingreso, los costos de transporte, la dispersión geográfica y las limitaciones de acceso a mercados continúan incidiendo en las diferencias observadas entre el campo y las ciudades.

La preocupación por la alimentación sigue presente en miles de hogares

Más allá de las cifras generales, el estudio analizó las experiencias reportadas directamente por los hogares en relación con el acceso a los alimentos.

La situación más frecuente fue la preocupación por no contar con suficientes alimentos para cubrir las necesidades del hogar, una condición reportada por el 18,1 % de las familias encuestadas.

En segundo lugar apareció el consumo de una dieta poco variada, mencionado por el 16 % de los hogares, mientras que el 14 % manifestó dificultades para acceder a alimentos saludables y nutritivos de manera constante.

Estas cifras muestran que, aunque los niveles de inseguridad alimentaria han disminuido, aún existe un segmento importante de la población que enfrenta incertidumbre respecto a la calidad y disponibilidad de los alimentos que consume.

Los episodios más extremos presentan baja incidencia

El informe señala que las situaciones más críticas continúan siendo minoritarias dentro del departamento.

Entre ellas se encuentra el hecho de pasar un día completo sin consumir alimentos debido a la falta de recursos económicos. Esta condición fue reportada por el 1,1 % de los hogares, uno de los porcentajes más bajos dentro de las diferentes experiencias asociadas a la inseguridad alimentaria.

No obstante, expertos advierten que incluso cifras reducidas representan a miles de personas que continúan enfrentando dificultades para garantizar una alimentación adecuada, por lo que consideran necesario mantener el seguimiento permanente a estos indicadores.

Un reto que sigue presente

Aunque los resultados muestran una evolución favorable en comparación con años anteriores, el boletín estadístico concluye que persisten desafíos importantes, especialmente en los centros poblados y las zonas rurales dispersas.

La reducción de las brechas territoriales, el fortalecimiento de las condiciones de acceso a alimentos nutritivos y la atención a las poblaciones más vulnerables aparecen como algunos de los temas centrales para consolidar los avances registrados y evitar retrocesos en materia de seguridad alimentaria.

Los datos de 2025 permiten observar una tendencia positiva para Caldas, pero también evidencian que el acceso pleno y equitativo a una alimentación adecuada continúa siendo un desafío social que requiere seguimiento permanente y análisis continuo de las condiciones económicas y territoriales que afectan a los hogares.