Crece la preocupación por el uso de vapeadores entre menores de edad en Caldas

Manizales, 12 de junio de 2026 – EJE 21. El consumo de vapeadores y cigarrillos electrónicos entre niños, niñas y adolescentes continúa siendo motivo de preocupación para las autoridades sanitarias, que advierten sobre los riesgos que estos dispositivos representan para la salud y la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención desde los entornos familiares, educativos y comunitarios.
Aunque en los últimos años se ha incrementado la regulación sobre la comercialización de estos productos, especialistas en salud pública señalan que el acceso de menores de edad a vapeadores sigue siendo una realidad en distintas regiones del país. La facilidad para adquirirlos, sus diseños atractivos y la percepción errónea de que son menos perjudiciales que el cigarrillo convencional han contribuido a su popularización entre jóvenes y adolescentes.
De acuerdo con información suministrada por la Dirección Territorial de Salud de Caldas (DTSC), la entrada en vigencia de la Ley 2354 de 2024 fortaleció el marco normativo relacionado con la protección de menores frente a los sistemas electrónicos de administración de nicotina. La norma amplió las restricciones existentes para los productos derivados del tabaco e incorporó disposiciones específicas para vapeadores y cigarrillos electrónicos, prohibiendo su venta, distribución y suministro a menores de edad.
Sin embargo, expertos advierten que la existencia de una norma no garantiza por sí sola la reducción del consumo. El desafío, afirman, radica en controlar efectivamente la comercialización de estos dispositivos y en desarrollar procesos de educación que permitan a padres, docentes y jóvenes comprender los riesgos asociados a su uso.
Uno de los aspectos que más inquieta a los profesionales de la salud es la falsa sensación de seguridad que rodea a los vapeadores. Durante años, estos dispositivos fueron promovidos en algunos sectores como una alternativa menos nociva al cigarrillo tradicional. No obstante, investigaciones científicas desarrolladas en diferentes países han identificado efectos negativos sobre el sistema respiratorio y posibles repercusiones en la salud mental, especialmente cuando el consumo inicia a edades tempranas.
Según explicó María Isabel Londoño, referente de la Línea de Sustancias Psicoactivas de la DTSC, gran parte de los vapeadores que circulan en el mercado colombiano contienen nicotina, una sustancia que genera dependencia y cuyos efectos pueden ser más significativos en organismos en desarrollo. La especialista señaló que la facilidad de uso de estos dispositivos permite que muchas personas los consuman de manera constante durante el día, incrementando la exposición a dicha sustancia.
A diferencia del cigarrillo convencional, los vapeadores suelen presentarse en formatos compactos y discretos que facilitan su transporte y uso en diferentes espacios. Además, su comercialización se apoya frecuentemente en sabores dulces, aromas frutales y diseños llamativos que resultan especialmente atractivos para adolescentes y jóvenes.
Las preocupaciones sanitarias también se relacionan con los componentes presentes en los líquidos utilizados para vapear. Entre ellos se encuentran glicerinas y otras sustancias que, aunque pueden tener aplicaciones seguras en sectores como la industria alimentaria, no fueron concebidas para ser inhaladas de manera repetitiva. Cuando estos compuestos son sometidos a altas temperaturas y convertidos en aerosoles, ingresan directamente a las vías respiratorias y pueden generar procesos inflamatorios o daños en los tejidos pulmonares.
Diversos estudios internacionales han documentado casos de personas jóvenes que desarrollaron afecciones respiratorias graves asociadas al uso frecuente de vapeadores. Algunas de estas complicaciones han sido relacionadas con lesiones pulmonares severas que, en determinados contextos, han recibido denominaciones populares como “pulmón de crispeta”, término utilizado para describir ciertos cuadros respiratorios vinculados al vapeo.
Las autoridades sanitarias advierten que, además de los riesgos físicos, existe preocupación por el impacto que la nicotina puede tener sobre el desarrollo cerebral durante la adolescencia. Organismos internacionales han señalado que la exposición temprana a esta sustancia puede favorecer procesos de dependencia y aumentar la vulnerabilidad frente al consumo de otros productos con potencial adictivo.
A pesar de las restricciones legales vigentes, los vapeadores continúan disponibles en múltiples canales de comercialización. Su presencia en establecimientos comerciales, plataformas digitales y redes de distribución informal dificulta el control efectivo del acceso por parte de menores de edad, situación que preocupa a expertos en salud pública.
Frente a este panorama, especialistas coinciden en que la prevención requiere un trabajo conjunto entre familias, instituciones educativas, autoridades sanitarias y sociedad en general. La información basada en evidencia científica, la vigilancia sobre el acceso de menores a estos productos y el fortalecimiento de los factores protectores en el hogar son considerados elementos fundamentales para enfrentar un fenómeno que continúa expandiéndose entre la población adolescente.
Las entidades de salud mantienen campañas de sensibilización orientadas a alertar sobre los riesgos del vapeo y promover hábitos de vida saludables, en un contexto donde el crecimiento de estos dispositivos plantea nuevos desafíos para la salud pública y la protección de niños, niñas y adolescentes.