23 de junio de 2026

Obra del primer SENA étnico en Risaralda avanza hacia su fase decisiva

24 de noviembre de 2025
24 de noviembre de 2025
Crédito: Gobernación de Risaralda

Pereira, 24 de noviembre 2025. La construcción del primer centro SENA con enfoque étnico en Risaralda continúa avanzando y empieza a perfilarse como uno de los proyectos educativos más significativos para las comunidades indígenas y afrodescendientes asentadas en el municipio de Pueblo Rico. Con un avance superior al 35 % y una inversión que supera los 5.000 millones de pesos, la obra marca un hito para un territorio históricamente afectado por dificultades de acceso a la educación formal y a programas de capacitación laboral.

La infraestructura, ubicada en el corregimiento de Santa Cecilia —una zona estratégica por la concentración de comunidades Embera y población afrodescendiente— contempla 11 bloques que funcionarán como ambientes de formación en áreas productivas y comunitarias. Entre los espacios proyectados se encuentran laboratorios de salud alimentaria, talleres de artesanías y módulos para la enseñanza de obras civiles, oficios estrechamente vinculados a la economía local.

El interventor del proyecto, el ingeniero Javier Eduardo Rosero, explicó que las obras avanzan conforme al cronograma y que la meta es que el centro pueda iniciar actividades formativas a mediados de 2026. “Se están estructurando ambientes adaptados a las necesidades del territorio. La proyección es entregar la infraestructura hacia el segundo semestre del próximo año, para que los habitantes de Santa Cecilia y Pueblo Rico accedan a formación especializada sin tener que desplazarse a otras zonas del departamento”, indicó.

El proyecto surge de un convenio interinstitucional en el que participan entidades nacionales y autoridades ambientales, con el objetivo de ampliar la cobertura educativa en regiones rurales y étnicas. Más allá del edificio en construcción, el modelo plantea un desafío mayor: diseñar una oferta educativa que reconozca saberes ancestrales, respete prácticas culturales y se articule con las economías propias de cada comunidad.

En Pueblo Rico, uno de los municipios con mayor diversidad cultural del Eje Cafetero, las expectativas son altas. Líderes indígenas han insistido durante años en la necesidad de espacios de formación que no solo capaciten técnicamente, sino que también integren cosmovisiones, idiomas propios y conocimientos tradicionales. En paralelo, organizaciones afrodescendientes han señalado que la falta de acceso a educación técnica ha limitado la creación de emprendimientos locales y el fortalecimiento de la economía comunitaria.

La construcción del SENA Étnico abre una discusión más amplia sobre la pertinencia de los modelos formativos que históricamente han predominado en zonas rurales del país. Especialistas en educación intercultural apuntan a que este tipo de centros pueden convertirse en laboratorios de innovación pedagógica si logran consolidar una oferta que dialogue con la identidad del territorio y no se limite a replicar esquemas urbanos.

Aún quedan retos importantes: garantizar que los programas académicos respondan a la vocación ambiental, agrícola y artesanal de Santa Cecilia; asegurar la participación de las comunidades en el diseño curricular; y establecer mecanismos para que jóvenes y adultos puedan sostener procesos formativos sin barreras geográficas o económicas.

De acuerdo con el cronograma actual, la obra estaría finalizada en julio de 2026. Para entonces, Risaralda se sumaría a la lista de departamentos que exploran nuevos modelos de formación desde el reconocimiento de la diversidad cultural y la necesidad de impulsar oportunidades en los territorios rurales. La pregunta que empieza a abrirse es si este proyecto podrá convertirse en un referente nacional para la educación técnica con enfoque étnico, un desafío que dependerá no solo de su infraestructura, sino de la capacidad de mantener un diálogo constante entre comunidad, instituciones y territorio.