Formación en liderazgo político fortalece la participación de personas LGBTIQ+ en Pereira
Pereira, 26 de noviembre 2025. Pereira culminó un proceso formativo orientado a promover la participación política y el liderazgo social de personas LGBTIQ+, en un contexto donde diversas organizaciones han insistido en la necesidad de fortalecer capacidades ciudadanas para enfrentar discriminaciones persistentes y ampliar los espacios de representación.
El cierre de la Escuela de Liderazgo Político LGBTIQ+ 2025 reunió a asistentes y formadores para revisar los avances de un ciclo educativo que, a lo largo de varios meses, combinó sesiones teóricas con actividades en espacios públicos. Cerca de veinte participantes hicieron parte del programa, que se desarrolló con el propósito de ofrecer herramientas para comprender los marcos normativos, las rutas de atención institucional y los mecanismos de incidencia en políticas relacionadas con diversidad sexual.
Un programa que busca reducir brechas de representación
La iniciativa surgió del reconocimiento de una brecha histórica: la baja presencia de personas LGBTIQ+ en escenarios donde se debaten y se diseñan decisiones públicas. A esto se suman obstáculos como la desinformación sobre derechos, los temores frente a la exposición pública y las prácticas discriminatorias que limitan la participación política.
Por esa razón, el programa organizó cuatro módulos que abarcaron nociones de diversidad sexual, garantías legales, rutas de protección y herramientas para ejercer veeduría. La intención, según sus facilitadores, fue dotar a los asistentes de conocimientos prácticos que les permitan intervenir con mayor solvencia en espacios comunitarios, institucionales o de toma de decisiones.
Voces que reflejan necesidades reales
Entre los participantes hubo coincidencia en que la formación permitió ampliar la comprensión de los derechos existentes, pero también visibilizar vacíos en la aplicación de políticas públicas. Algunos asistentes destacaron que estos encuentros se convirtieron en un espacio para compartir experiencias, cuestionar prejuicios y reconocer problemáticas que suelen quedar fuera del debate público.
Otros señalaron que la Escuela les brindó mayor claridad sobre los mecanismos para exigir garantías, presentar iniciativas o participar en procesos de control ciudadano. Varias intervenciones insistieron en la importancia de que este tipo de espacios se mantengan en el tiempo, pues la información no siempre es accesible y las rutas institucionales suelen resultar complejas para quienes enfrentan situaciones de discriminación.
Aprendizaje desde el territorio
Una característica particular de esta edición del programa fue su metodología mixta. Las actividades se desarrollaron tanto en salones como en lugares abiertos, entre ellos el Parque Metropolitano del Café y el Bioparque Ukumarí. Esta decisión buscó conectar el aprendizaje con reflexiones sobre apropiación del espacio público, convivencia y dinámicas de inclusión o exclusión en la ciudad.
Los organizadores indicaron que estos escenarios permitieron observar cómo ciertos comportamientos sociales y percepciones de seguridad influyen en la vida cotidiana de las personas LGBTIQ+, especialmente en contextos donde aún persisten episodios de violencia simbólica o física.
Cierre centrado en justicia y acceso a derechos
La sesión final abordó temas relacionados con la atención diferenciada por parte de instituciones encargadas de la justicia y la protección de derechos. Las discusiones se enfocaron en los desafíos que enfrentan las personas LGBTIQ+ al buscar acompañamiento institucional y en la importancia de fortalecer la capacidad de incidencia para transformar entornos discriminatorios.
Al finalizar, los participantes coincidieron en que el reto principal será traducir los aprendizajes en acciones concretas: mayor participación en organizaciones comunitarias, seguimiento a la implementación de políticas locales y construcción de redes que permitan dar continuidad al trabajo iniciado durante la Escuela.
