29 de junio de 2026

Éxito total en la tercera feria de emprendimiento en Manizales

20 de noviembre de 2025
20 de noviembre de 2025
Crédito: Alcaldía de Manizales

La tercera feria ‘Manizales del Alma’ confirma el giro económico hacia los negocios locales

Manizales, 20 de noviembre 2025. La tercera versión de la Feria Empresarial y de Emprendimiento Manizales del Alma dejó algo más que cifras llamativas: evidenció un cambio estructural en el comportamiento del mercado local y un renovado apetito por las marcas emergentes. Con 36.000 visitantes, 480 expositores y más de $13.300 millones en ventas, el evento se posiciona como un termómetro del dinamismo económico regional y un reflejo de cómo la ciudad está reconfigurando sus circuitos de comercio y consumo.

Un ecosistema en expansión

El crecimiento del 54 % en asistencia y del 18 % en oferta empresarial sugiere que el ecosistema emprendedor atraviesa un punto de inflexión. La feria, que inició como una vitrina para pequeños negocios, se ha convertido en un espacio donde se miden tendencias, capacidad productiva y sofisticación comercial.
Aunque las ventas son el indicador más visible, el impacto real parece estar en la formación de redes empresariales, con cerca de 28.920 contactos comerciales registrados y 453 citas de negocios efectivas, un movimiento inusual para un mercado regional.

Para los analistas, este comportamiento revela que el emprendimiento dejó de ser un fenómeno marginal asociado a la informalidad o a los micronegocios. Por el contrario, está ganando estructura, procesos y visión exportadora, apoyándose en sectores como alimentos, moda, bienestar, artesanías y servicios creativos.

Empleo y encadenamientos

El evento generó más de 1.000 empleos directos, un dato especialmente relevante en un contexto laboral en el que el empleo juvenil y femenino sigue siendo un desafío nacional. Sin embargo, el verdadero valor está en los encadenamientos productivos que comienzan a formarse: proveedores locales de insumos, servicios logísticos, diseñadores, comercializadores y productores que interactúan en un circuito donde antes no existía una plataforma común.

Este tipo de encadenamientos fortalecen la competitividad regional, ya que permiten que pequeñas empresas compartan canales de comercialización, abran rutas de distribución conjuntas y accedan a compradores que antes estaban fuera de su alcance.

El comportamiento del consumidor

Los 36.000 asistentes no solo representan volumen; indican un cambio en la mentalidad del consumidor manizaleño. Las entrevistas y testimonios recogidos durante la feria muestran una tendencia clara: el público está más dispuesto a pagar por productos locales, valorar la producción artesanal, reconocer marcas nacientes y buscar experiencias personalizadas.

Este fenómeno coincide con tendencias globales en mercados urbanos medianos, donde la identidad territorial, la sostenibilidad y el consumo consciente ganan terreno frente a las grandes cadenas.

La experiencia en primera persona

Expositores como Alexandra Navarro, de la marca Four Sensation, destacan la posibilidad de llegar a nuevos segmentos y medir la aceptación de sus productos en un entorno real de mercado. Por su parte, visitantes como Diana Carolina Noreña resaltan la organización y la diversidad de propuestas, una combinación que, según expertos, es clave para que estos eventos sigan generando tracción.

Una conclusión para el sector empresarial

Más allá del balance positivo, la feria deja tres conclusiones económicas:

  1. Manizales está diversificando su economía, con un tejido emprendedor que ya no depende únicamente del comercio tradicional y los servicios.

  2. La demanda interna está respondiendo, lo que abre oportunidades para ampliar líneas de negocio y explorar nuevos mercados.

  3. El modelo de ferias multisectoriales se convierte en un instrumento de competitividad regional, siempre que logre sostener su calidad y profundizar en la articulación con compradores nacionales e internacionales.

Si el ritmo de crecimiento se mantiene, Manizales del Alma podría convertirse en uno de los eventos empresariales más influyentes del occidente colombiano, no solo por sus números, sino por su papel en la transformación de la economía local hacia un modelo más innovador, más conectado y más orientado al valor agregado.