Las comunidades étnicas de Armenia se preparan para elección de Consejos de Juventud
Armenia, 13 de septiembre de 2025. Armenia avanzó en el proceso de inscripción de representantes de comunidades étnicas para la elección de los Consejos Municipales y Locales de Juventud 2025, un mecanismo que busca fortalecer la participación política de los jóvenes y garantizar que sus voces sean escuchadas en la formulación de políticas públicas locales. Este proceso se desarrolla en cumplimiento de las Leyes 1622 de 2013 y 1885 de 2018, que establecen el marco legal para la organización y elección de estos consejos.
Hasta el momento, se registraron postulaciones de diferentes comunidades: Jhoan Stiven Garzón Santiago representará a las etnias indígenas; Kevin Andrés Morán Castillo, Luis Eduardo Córdoba, Denier Santiago Gómez Viveros y Valentina Velásquez Rodríguez lo harán por las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras; y Nicolle Daniela Gonzales Luna representa a los jóvenes víctimas del conflicto armado. No se presentaron candidatos para la curul de jóvenes campesinos, ya que en el municipio no existe actualmente una organización juvenil campesina constituida formalmente.
El proceso incluye un periodo de verificación y posibles reclamaciones, que se llevará a cabo los días 15 y 16 de septiembre. Durante este tiempo, los jóvenes y sus comunidades pueden presentar solicitudes adicionales o impugnaciones ante la Secretaría de Gobierno y Convivencia, con el fin de garantizar que todos los inscritos cumplan los requisitos establecidos por las circulares ministeriales. Este mecanismo busca transparentar la elección y brindar seguridad jurídica al proceso, al tiempo que promueve la participación organizada de los jóvenes en instancias de decisión.
Aunque el número de postulantes puede considerarse limitado, la presencia de representantes de varias comunidades étnicas evidencia avances en inclusión y visibilidad de sectores históricamente marginados. Para expertos en participación juvenil, estos espacios son fundamentales para permitir que las necesidades y propuestas de los jóvenes se traduzcan en acciones concretas, desde iniciativas de educación, cultura y emprendimiento, hasta programas de prevención de violencia y fortalecimiento comunitario.
El vacío de participación de los jóvenes campesinos revela, sin embargo, una dificultad persistente: garantizar representación efectiva en sectores rurales donde las organizaciones juveniles aún no están consolidadas. Este hecho pone de relieve la necesidad de estrategias de formación y acompañamiento institucional para fortalecer liderazgos locales y motivar la participación activa de los jóvenes que, de otro modo, quedan fuera de los mecanismos formales de representación.
Además, la eficacia de estos procesos no depende únicamente de la formalidad en la inscripción o del cumplimiento de la normativa. La verdadera prueba estará en la capacidad de los jóvenes electos para transformar su representación en incidencia real dentro de los consejos, influyendo en la agenda municipal y promoviendo proyectos que respondan a las necesidades de sus comunidades. Esto requiere formación en liderazgo, acompañamiento técnico y espacios de articulación con las mesas de participación existentes, para que la representación no sea solo simbólica.
El proceso en Armenia también refleja un desafío más amplio que enfrenta el país: cómo asegurar que la diversidad étnica y cultural de la juventud se traduzca en participación efectiva y sostenida. Mientras las normas establecen los mecanismos formales, los obstáculos como la falta de organización, el desconocimiento de los procesos y las barreras socioeconómicas continúan limitando la presencia activa de muchos jóvenes en la toma de decisiones locales.
Con la verificación de las inscripciones y la apertura del periodo de reclamaciones, Armenia da un paso en la construcción de espacios de participación juvenil más inclusivos. La meta es consolidar unos Consejos Municipales y Locales de Juventud donde la diversidad étnica sea reconocida, donde los jóvenes puedan ejercer sus derechos de manera efectiva y donde la participación se traduzca en acciones concretas que fortalezcan el desarrollo social y comunitario del municipio. Sin embargo, el reto de pasar de la inclusión formal a la participación real sigue siendo un desafío pendiente, especialmente en los sectores donde la organización juvenil aún requiere fortalecimiento.
