Poesía El asalto
I
Asaltas el puente de mi navío de sal y llanto, entras a saco en mi memoria para poblarla con tu sola imagen, acuchillas mi carne y tomas posesión de mis deseos, enarbolas tu triunfo pirata en mitad de mis ojos, te bebes de mi cava todos mis besos y atrapas con tu boca el sabor de mi nombre.
II
Cotidianidad
Nos sentamos, atizados por nuestro diálogo, a tomar una taza de café. Te ayudo a tender el lecho donde padecemos la fiebre de la victoria y la derrota. Fregamos los platos del condumio, ojeamos el diario en el que imprimen los balances opíparos. Miramos la televisión en donde los héroes de cartón siempre se salen con la suya. Dormimos en el mismo lecho y despertamos con la misma alba. Parecería una rutina de nunca acabar si sobre todo ello no permanecieras tú para derrotar a la monotonía.
III
El mar
La sal marina te lame y te tiendes sobre sus olas, en tanto el recio sol cabalga sobre tu cuerpo, abriendo heridas de espuma. Yo, desde la sombra, contemplo tus muslos, tus senos, tu vientre, y el ansia revienta contra los acantilados de mi carne. Estás ahora hecha de agua, eres una campana de cristales, mientras el mar va y viene poseyéndote.
(Del libro inédito “El corazón en casa”)