4 de junio de 2026

Editorial Rotación ministerial sin resultados: el desafío de Petro

Por La Redactora
21 de marzo de 2025
Por La Redactora
21 de marzo de 2025

La rotación constante de ministros en el gobierno de Gustavo Petro Urrego ha impactado negativamente la eficacia de su administración, con una ejecución del presupuesto por debajo de lo esperado en varias carteras clave. El presidente enfrenta ahora el reto de dar estabilidad a su equipo para cumplir con sus objetivos.

 

El gabinete de Gustavo Petro Urrego se ha convertido en un reflejo claro de la inestabilidad que caracteriza a su gobierno. A poco más de dos años de haber asumido la presidencia, no queda un solo ministro que haya iniciado su mandato junto a él en agosto de 2022. La rotación frenética de funcionarios ha sido una constante en ministerios clave y otras dependencias del Estado, y aunque este dinamismo podría interpretarse como una estrategia para revitalizar la gestión, lo cierto es que ha generado incertidumbre política y, sobre todo, ha afectado la eficacia de la administración pública.

El más reciente ejemplo de esta rotación es la salida de Diego Guevara Castañeda del Ministerio de Hacienda, quien se convierte en el cuarto titular de la cartera en lo que va de mandato. Guevara abandona su puesto en un momento crítico, cuando el Presupuesto General de la Nación 2024 reveló una alarmante baja ejecución. Tres ministerios no superaron el 50% de ejecución, y otros cuatro ni siquiera alcanzaron el 70%, lo que refleja una incapacidad para traducir los recursos asignados en resultados concretos. Este patrón de baja ejecución no es aislado y refleja el impacto negativo de la constante reconfiguración del gabinete en la eficiencia de la gestión pública.

Hace algunas semanas, el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana señaló que ministerios como los de Deporte, Agricultura y Transporte presentaron cifras preocupantes en 2024, con ejecuciones del 36%, 38,6% y 42,5%, respectivamente. Por otro lado, carteras como Hacienda, Interior y Justicia siguen por debajo de lo esperado. Este desajuste presupuestario está directamente relacionado con la falta de estabilidad en los equipos ministeriales, lo que dificulta la confianza pública y debilita la gestión de los recursos del Estado.

Lo que resulta más llamativo es que esta rotación ministerial no parece generar cambios sustanciales en la gestión. En lugar de revitalizar el trabajo de las carteras, el cambio de ministros, aunque frecuente, no ha resuelto los problemas estructurales que enfrenta cada ministerio. La constante reestructuración revela una incapacidad para formar un equipo cohesionado y competente, capaz de abordar los desafíos clave del país. Esta falta de continuidad se refleja también en la parálisis del Departamento Nacional de Planeación, cuyas decisiones pendientes desde la crisis de febrero han dejado más de 3 billones de pesos en regalías represados, esperando por la aprobación de proyectos vitales para su distribución.

El presidente Petro Urrego se encuentra en una difícil desición. La falta de dirección y la rotación continua en su gabinete no solo generan un clima de incertidumbre política, sino que ponen en riesgo la posibilidad de cumplir con las promesas hechas a los ciudadanos. Gobernar requiere mucho más que buenas intenciones y un equipo técnico competente: requiere solidez, continuidad y la capacidad de gestionar los recursos del Estado con coherencia y compromiso. El desafío del presidente, más allá de sus ideas, es aprender a gobernar con un equipo estable que sea capaz de transformar esas ideas en acciones concretas antes de que el tiempo se agote.