4 de junio de 2026

Editorial El aumento del gas natural podría frenar la esperanza de un rápido recorte de tasas en Colombia

Por La Redactora
7 de marzo de 2025
Por La Redactora
7 de marzo de 2025

El incremento de hasta un 36% en las tarifas de gas natural en algunas ciudades podría desbaratar los planes del presidente Petro Urrego para reducir las tasas de interés y acelerar la recuperación económica.

 

Colombia inicia 2025 en un escenario económico complicado. El alza en las tarifas de gas natural, sumada a la falta de nuevos proyectos en el sector energético, pone en peligro la tan esperada recuperación económica. Este incremento, que se materializó a principios de febrero, podría convertirse en el principal motor de la inflación, justo cuando el presidente Gustavo Petro Urrego aspiraba a un descenso más acelerado de las tasas de interés.

Desde 2024, los empresarios del sector energético habían venido advirtiendo sobre la creciente dependencia de las importaciones de energía, debido a la escasez de proyectos de exploración y producción en el país. Esta dependencia no solo compromete la estabilidad del sector, sino que también incrementa los costos de la energía, lo que repercute directamente en los hogares colombianos. En este contexto, la crisis energética parece no tener fin, y las consecuencias de esta realidad se empiezan a sentir con mayor intensidad.

El impacto inmediato del aumento de las tarifas de gas natural se ha dejado sentir en ciudades como Bogotá, donde los precios alcanzaron subidas cercanas al 36%. Este incremento no es un detalle menor. Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, lo apuntó de manera categórica en Bloomberg en Línea: «Este aumento tendrá un efecto significativo en la inflación mensual, y podría sumar hasta 20 puntos básicos». En otras palabras, lo que se presenta como un ajuste en las tarifas, se convierte en una presión directa sobre los precios que afecta a toda la economía.

Para el presidente Petro, esta nueva dinámica supone un desafío aún mayor. Uno de sus principales objetivos en 2025 es lograr una reducción sostenida de las tasas de interés, una medida clave para estimular la inversión y el consumo. Sin embargo, la reciente decisión del gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, de mantener la tasa en 9,5% pese a los recortes anteriores, refleja una postura más conservadora ante la incertidumbre económica. En la reunión de finales de enero, la junta del Banco de la República optó por ser cautelosa, y no es difícil entender por qué. Por un lado, las tensiones internacionales, como la reciente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de pausar la reducción de tasas, influyen en la balanza. Por otro lado, los próximos cambios en la composición de la junta directiva del banco, con los nombramientos de Laura Carla Moisá Elicabide y César Augusto Giraldo, propuestos por Petro, podrían alterar el rumbo de la política monetaria.

No obstante, lo que realmente amenaza con desbaratar cualquier esperanza de un recorte más pronunciado de las tasas es la situación interna. El aumento de los precios del gas natural genera una nueva presión inflacionaria que podría obligar a la junta del Banco de la República a mantener la tasa en niveles elevados por más tiempo. De ser así, la política monetaria del Gobierno se vería, nuevamente, marcada por la dificultad de equilibrar el crecimiento económico con el control de la inflación.

Con la reunión programada para el 31 de marzo, la próxima cita del Banco de la República se perfila como un momento crucial para entender cómo se comportará la inflación en los próximos meses. Es posible que el efecto de las tarifas del gas y las presiones externas sigan jugando un papel fundamental en la toma de decisiones. El panorama es incierto, pero los economistas estarán atentos al impacto real de estos factores en el rumbo económico del país.

Así, mientras que el Gobierno aspira a una estabilización económica que permita una reducción de las tasas de interés y reactive el crecimiento, el aumento en los precios de la energía deja claro que las soluciones no son simples. La inflación, como siempre, no es solo un número en las estadísticas, sino un fenómeno que se vive a diario en el bolsillo de los ciudadanos. Y, en este caso, la ecuación podría ser mucho más compleja de lo que muchos anticipaban al comienzo del año.