4 de junio de 2026

Editorial El crecimiento modesto del PIB colombiano en 2024: ¿un éxito de política económica o un golpe de suerte?

Por La Redactora
21 de febrero de 2025
Por La Redactora
21 de febrero de 2025

El reciente informe del DANE destaca un crecimiento económico moderado de 1,7% en 2024. Si bien sectores como la agricultura, impulsados por el café, fueron claves, otros como la minería y la manufactura siguen cayendo.

 

Días atrás, el Departamento Nacional de Estadística (DANE) anunció el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia creció un 1,7% en 2024 en comparación con el año anterior. En un contexto económico global incierto y con desafíos internos que persisten, este resultado fue celebrado por el gobierno del presidente Gustavo Petro Urrego, que no dudó en utilizar su cuenta de X para destacar: «ni el recorte presupuestal frenó nuestra economía».

Sin embargo, al analizar más a fondo este crecimiento, surgen interrogantes sobre si realmente responde a una acertada política económica del Gobierno Nacional, o si el país simplemente ha tenido la suerte de contar con un aliado inesperado: la producción de café.

Entre los sectores que contribuyeron al crecimiento del PIB, la agricultura desempeñó un papel fundamental. Dentro de este sector, la producción de café destacó especialmente, registrando un aumento del 22,50% respecto a 2023. Este incremento coincide con una cotización histórica del café en la Bolsa de Nueva York, un fenómeno no observado desde 1977. Este repunte ha sido impulsado por los temores a interrupciones en el suministro de los principales países productores, como Brasil y Vietnam, así como por la anticipación de la Directiva sobre la Deforestación de la UE (EUDR).

Pero la buena fortuna de los caficultores colombianos no es un hecho aislado: el panorama global también favoreció este aumento. Las sequías en Brasil, el mayor productor de café del mundo, y las difíciles condiciones en Vietnam, el principal productor de robusta, han limitado la oferta mundial, lo que ha aumentado los precios y beneficiado a Colombia, que ocupa una posición privilegiada en el mercado internacional.

Este fenómeno ha permitido que, a pesar de los ajustes fiscales y los recortes presupuestales impuestos por el gobierno, el sector agrícola, y especialmente el cafetalero, se haya convertido en un verdadero motor del crecimiento económico en un año complicado.

Sin embargo, no todo es positivo. A pesar de los buenos números en la agricultura, el crecimiento modesto del PIB también refleja las dificultades que enfrentan otros sectores económicos. La minería, las industrias manufactureras y la refinación del petróleo están en números rojos, con caídas significativas que han pesado sobre la economía en su conjunto.

La explotación de minas y canteras registró una disminución del 5,2%, mientras que las industrias manufactureras cayeron un 2,1%. Entre los sectores industriales más golpeados están la refinación del petróleo (-3,6%), los productos textiles (-3,25%) y los muebles (-1,9%). Además, la actividad en el área de información y comunicaciones también experimentó una caída del 2,1%.

Estos números sugieren que, si bien la economía colombiana creció, lo hizo gracias a sectores que se han beneficiado de factores externos y no tanto por el impulso de políticas internas que fomenten la innovación, la productividad y el fortalecimiento de las industrias clave.

Los gremios empresariales y los analistas económicos han señalado que el país necesita tomar medidas urgentes para frenar la caída de los sectores industriales y de la minería. La falta de acción para revitalizar estos sectores puede tener efectos a largo plazo en el crecimiento económico, en la generación de empleo y en la competitividad del país.

Jorge Bedoya Vizcaya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), ha destacado dos factores clave que han impulsado el buen desempeño del sector agrícola en 2024: una baja en los precios de los insumos agrícolas y un clima favorable durante el año. No obstante, la pregunta sigue siendo: ¿qué sucederá cuando los precios del café y otros productos agrícolas se estabilicen, o si las condiciones climáticas dejan de ser tan favorables?

Los analistas advierten que, más allá de los sectores agrícolas, es necesario que el Gobierno implemente políticas específicas para fomentar el crecimiento en la industria manufacturera y la minería, así como para revitalizar la construcción de vivienda social. Las expectativas son altas, y el crecimiento ideal para el año debería ser superior al 1,7%, con el objetivo de consolidar una recuperación económica que no dependa solo de la caficultura.

A pesar de los resultados positivos de la agricultura, el Gobierno de Gustavo Petro enfrenta un reto claro: no puede depender únicamente de factores ajenos a su política económica para alcanzar el crecimiento económico. A medida que el gobierno de Petro ajusta su gestión y sus políticas fiscales, debe concentrarse en fortalecer los sectores industriales y energéticos, cruciales para una economía diversificada.