Editorial Suspensión de “Mi Casa Ya”: Un golpe al crecimiento
A medida que el sector de la construcción mostraba señales de reactivación en 2024, el Gobierno ha decidido suspender el programa «Mi Casa Ya», argumentando la falta de recursos. Esta medida pone en peligro la recuperación económica y agrava las dificultades de acceso a la vivienda para muchas familias colombianas, al tiempo que cuestiona la efectividad de las políticas públicas en un momento clave de la economía.
El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2024 en Colombia se proyectaba cerca del 2%, impulsado en parte por el sector de la construcción. Sin embargo, la reciente suspensión de nuevas postulaciones al programa “Mi Casa Ya” por parte del Gobierno Nacional, debido a problemas presupuestales, pone en peligro esa recuperación y afectará a miles de familias colombianas.
Desde el 16 de diciembre, los cupos para las coberturas de tasa de interés hipotecarias se agotaron. Aunque el entorno macroeconómico, con tasas más bajas e inflación controlada, favorecía el acceso a crédito, el Gobierno justifica esta medida bajo la idea errónea de que los subsidios ya no son necesarios. Sin embargo, lo que realmente determina el acceso a la vivienda son los precios de las propiedades y los ingresos de las familias, no los indicadores macroeconómicos.
Suspender “Mi Casa Ya” es un grave error, ya que este programa ha demostrado ser eficaz en mejorar las condiciones de vida de las familias vulnerables, promoviendo la formalidad laboral, la inclusión financiera y reduciendo la pobreza. De hecho, la construcción de vivienda mostró una mejora leve en el tercer trimestre, con un crecimiento del 4,1%, pero el impacto de la suspensión podría frenar esa recuperación.
Además, la venta de viviendas creció solo un 0,40% en noviembre, lo que refleja un estancamiento en el sector. Esta es una pésima noticia para un país con un déficit habitacional significativo. La reducción del presupuesto de Fonvivienda en un 39% y la pérdida de 50.000 subsidios en 2025 son una decisión de ahorro muy costosa que perjudica a las familias de interés social y pone en riesgo el crecimiento económico del país.
En resumen, al recortar los subsidios a la vivienda, el Gobierno no solo frena la reactivación del sector de la construcción, sino que también priva a miles de colombianos de la oportunidad de acceder a una vivienda digna. “Mi Casa Ya” ha sido una de las políticas más exitosas para la inclusión social, y su eliminación es un error que tendrá consecuencias graves a corto y largo plazo.