21 de julio de 2026

Editorial PISA 2022: La huella de la pandemia en la educación global

Por La Redactora
15 de diciembre de 2023
Por La Redactora
15 de diciembre de 2023

La pandemia ha marcado profundamente la educación a nivel mundial, tal como lo evidencia el informe PISA 2022. Este documento revela una disminución sin precedentes en el rendimiento académico de los estudiantes en matemáticas, ciencias y lectura. Colombia, lamentablemente, se ubica en los últimos lugares del ranking, con resultados significativamente inferiores al promedio de la OCDE.

 

La crisis sanitaria desencadenada por el COVID-19 ha tenido un impacto devastador en la economía, la salud y la sociedad en general. Sin embargo, también ha golpeado duramente a la educación, un pilar fundamental para el desarrollo humano y el progreso social.

El informe PISA 2022, publicado recientemente por la OCDE, mide el rendimiento académico de los estudiantes de 15 años en matemáticas, ciencias y lectura. Este estudio, que se realiza cada tres años desde 2000, muestra una caída generalizada de los resultados en todos los países participantes. Esta caída se atribuye a los cierres prolongados de los centros educativos y a las dificultades para adaptarse a la enseñanza a distancia.

Los datos son alarmantes. En promedio, los países de la OCDE han perdido 15 puntos en matemáticas, 12 en ciencias y 10 en lectura, en comparación con la edición anterior de 2018. Esto equivale a casi un año de aprendizaje perdido. Aún más preocupante es que la brecha entre los países y entre los estudiantes se ha ampliado, exacerbando las desigualdades educativas y sociales.

Incluso los países con sistemas educativos más avanzados y con mayor inversión en educación no han escapado a este retroceso. Islandia, Países Bajos, Noruega y Polonia han registrado descensos de más de 20 puntos en las tres áreas evaluadas. Alemania, un referente en matemáticas e ingeniería, ha sufrido una caída de 25 puntos en esta materia, lo que demuestra que la pandemia ha afectado incluso a las “mejores familias”.

En el caso de Colombia, la situación es aún más crítica. El país ya partía de una posición desfavorable en comparación con el promedio de la OCDE, con resultados muy por debajo de los estándares internacionales. En 2022, Colombia ha perdido ocho puntos en matemáticas, tres en lectura y dos en ciencias, lo que sitúa al país en el puesto 64 de 81 en el ranking global.

El rendimiento de los estudiantes colombianos es muy bajo. Casi ningún estudiante ha alcanzado el nivel 5 o 6 en matemáticas, el más alto de la escala, que implica la capacidad de resolver problemas complejos y abstractos. En lectura y ciencias, solo el 1% de los estudiantes ha logrado ese nivel de excelencia, frente al 7% y el 9% de la media de la OCDE, respectivamente.

Estos resultados reflejan un sistema educativo que no ha sabido responder a los desafíos de la pandemia, ni garantizar la continuidad y la calidad de la enseñanza. Según un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo, en Colombia, siete de cada diez estudiantes tienen un bajo rendimiento en matemáticas, lo que compromete su futuro laboral y personal.

Ante este panorama desolador, es urgente tomar medidas para revertir la situación y evitar que se consolide una generación perdida. La educación básica y media debe ser una prioridad para el gobierno y la sociedad, y debe contar con los recursos suficientes para mejorar la infraestructura, la formación del profesorado, la innovación pedagógica y la equidad.

En los primeros meses de su mandato, el presidente Gustavo Petro ha anunciado reformas en el ámbito de la educación superior, con el objetivo de garantizar la gratuidad y el acceso universal. Sin embargo, estas medidas no deben eclipsar la importancia de la educación básica, que es la base del sistema educativo y la clave para el desarrollo del país.

La educación de los niños, que no tienen voz ni voto en las decisiones políticas, suele quedar en un segundo plano. Los alarmantes resultados de las pruebas PISA deberían ser una señal de alerta para todos los responsables de la educación. Es hora de actuar para garantizar un futuro mejor para nuestros niños y jóvenes.