Entrevista Poner fin al contrato de administración del Fondo Nacional del Café podría resultar en un desastre: Guillermo Trujillo Estrada
En el contexto de la actual coyuntura que enfrenta el sector cafetero colombiano, caracterizada por la disminución de ingresos, la inestabilidad de los precios y la creciente competencia internacional, tuvimos la oportunidad de dialogar con Guillermo Trujillo Estrada. Como economista y especialista en la industria del café, Trujillo Estrada nos ofrece su perspectiva sobre la situación presente y evalúa la viabilidad de diversas propuestas.

El café es uno de los productos más importantes de la economía colombiana, tanto por su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) como por su impacto social. Sin embargo, en los últimos años, los cafeteros han enfrentado diversos retos que han afectado sus ingresos, tales como la volatilidad de los precios internacionales, la competencia de otros países productores y el envejecimiento de sus plantaciones.
Frente a esta realidad, los caficultores han manifestado su inconformidad y han propuesto diversas estrategias para mejorar su situación. Entre las propuestas se encuentran la terminación del contrato de administración del Fondo Nacional del Café, la implementación de aranceles para el grano importado y la diferenciación por calidad y asociatividad.
Para profundizar en estos asuntos y obtener la perspectiva de un experto, hemos invitado a Guillermo Trujillo Estrada, analista y columnista del diario económico La República, especializado en temas de café. Él nos ofrecerá su visión sobre la coyuntura actual de la caficultura colombiana y las posibles soluciones para superar los desafíos que enfrenta.
Alejandra Giraldo Gutiérrez (A.G.G.): Comencemos por hablar sobre las recientes muestras de descontento de los cafeteros. ¿Qué factores han precipitado la caficultura colombiana hasta su crisis actual?
Guillermo Trujillo Estrada (G.T.E.): Los cafeteros no se encuentran en crisis; hablar de una disminución de ingresos que estaba prevista casi tres años después de una bonanza de precios, no se puede calificar de esta manera. Esta coyuntura se ha vivido históricamente porque es una actividad sometida a ciclos, que generalmente se presentan cada cinco años.
Por lo tanto, no pueden desperdiciar su fuerza política chillando en un momento inoportuno, porque cuando sea verdad, nadie les va a creer. Recordemos que se necesita el respaldo nacional, porque la cuenta la pagamos todos los colombianos.
(A.G.G.): Ahora, hablemos de los factores que explican la caída de la producción y los ingresos de los cafeteros en el mercado internacional. ¿Qué impacto tiene la volatilidad de los precios en la rentabilidad de los cafeteros?
(G.T.E.): La caída en la producción obedece a que la Federación bajó el ritmo al programa de renovación de cafetales, que es el elemento determinante de la estabilidad en la producción. Se requiere —como mínimo— que 100.000 hectáreas anuales cumplan con esta práctica, para que individualmente el cafetero mantenga su ingreso y el país el volumen que requiere ofrecer al mercado mundial.
La volatilidad de los precios puede ser mitigada con el fondo de estabilización, establecido en 1940, que permite acumular excedentes durante periodos de precios favorables y compensar los ingresos en tiempos de precios bajos. No obstante, los intentos de restablecer este fondo en 2006 fueron obstaculizados por los grandes productores de café y algunos congresistas. Posteriormente, se aprobó un fondo con cargo al presupuesto nacional, cuyo rumbo aún no ha sido definido, probablemente debido a la escasez de recursos.
Hoy más que nunca, la venta de café para entrega a futuro podría ser la clave para estabilizar los ingresos de los productores y brindarles seguridad. Sin embargo, lamentablemente, desde 2019, la Federación ha gestionado de manera deficiente este programa, lo que ha llevado a que parezca estar descartado. Además, la nueva administración no ha mencionado este programa como una estrategia a implementar para beneficiar a los cafeteros.
(A.G.G.): Luego, pasemos a las propuestas que tienen los cafeteros para mejorar su situación y su participación en la cadena de valor del café. ¿Cómo podrían los cafeteros colombianos mejorar su situación y su participación en la cadena de valor del café?
(G.T.E.): Involucrarse en la cadena de valor para incrementar los ingresos no es una solución a corto plazo. El valor más alto se puede obtener exportando el café verde, sin transformarlo, y participando en programas que otorgan sellos especiales reconocidos por el mercado, los cuales pagan un valor superior. Sin embargo, esta no es una opción viable para muchos productores y no constituye una solución para todo el café producido en Colombia.
Por otro lado, la industrialización a pequeña escala es una hazaña que sólo unos pocos logran, vendiendo parte del café de su finca a un grupo de amigos a un costo mayor. Sin embargo, no pueden mantener una oferta constante durante todo el año y tampoco poseen la cantidad suficiente de producto para tener presencia significativa en los estantes comerciales. Aún más preocupante es el hecho de que no pueden competir en precio con las grandes marcas. Para tener éxito en este ámbito, se requiere identidad de marca, empaque atractivo, publicidad, estrategias de mercadeo, distribución eficiente, una considerable inversión de capital y habilidades empresariales.
Ni el camino de los industriales es cultivar café, como tampoco el de los caficultores es incursionar en la industria.
(A.G.G.): Finalmente, hablemos del rol de la Federación Nacional de Cafeteros y el Gobierno Nacional en la defensa de los intereses de los cafeteros. Hace algunas semanas, ante las bajas cotizaciones, la Unión de Cafeteros de Colombia exigió al Gobierno Nacional la creación de un arancel del 70 % para las importaciones de café, ¿Cree Usted que la creación de este mecanismo tributario es suficiente para paliar la crisis por la que atraviesan los cafeteros?
(G.T.E.): La propuesta de la Unión de Cafeteros de imponer un arancel del 70% como solución, simplemente refleja una falta de comprensión de la realidad. Esta propuesta, que parece absurda, parece estar motivada por una ideología a la que recurren en tiempos difíciles en busca de protección. Este comportamiento es típico de los seres humanos.
No obstante, esta medida sólo serviría para incrementar el precio del café para los consumidores colombianos. Esto no beneficia al productor, quien exporta todo su café a precios internacionales.
(A.G.G.): Por otra parte, ¿Qué opinión tiene sobre el Fondo de Estabilización de Precios del Café, que busca proteger a los cafeteros de las fluctuaciones de los precios internacionales del grano?
(G.T.E.): El fondo de estabilización establecido durante el gobierno de Iván Duque es, en cierto modo, incomprensible. Dado que la esencia del Fondo Nacional del Café es precisamente la estabilización, la creación de un fondo paralelo sin la contribución de los propios productores parece carecer de sentido. En realidad, este fondo sólo recibe como ingreso medio centavo de la contribución cafetera, sin que esto tenga relación alguna con el comportamiento del precio internacional. Además, se le asignaron algunos recursos excedentes del gobierno anterior para su inicio, pero hoy, para que sea efectivo, probablemente necesitaría más de $1 billón de pesos del presupuesto nacional.
(A.G.G.): Al respecto, hace algunos meses, en defensa de los pequeños productores, Gustavo Petro Urrego anunció que acabará el contrato entre el Fondo Nacional del Café y la Federación Nacional de Cafeteros, ¿esa decisión sería conveniente para los cafeteros colombianos?
(G.T.E.): Para los cafeteros, poner fin al contrato de administración del Fondo Nacional del Café no sería beneficioso. De hecho, podría resultar en un desastre tanto para los productores como para el gobierno. Lo que realmente se necesita es establecer un entendimiento mutuo entre el gobierno y los cafeteros, lo que implica necesariamente renunciar a las posturas absurdas de ambos lados. Menos conveniente aún sería continuar con los mecanismos de trabajo paralelos con los productores, ya que esto sólo desperdiciaría los limitados recursos del presupuesto.
(A.G.G.): Para terminar, ¿Caldas, Quindío y Risaralda siguen siendo protagonistas de la caficultura colombiana frente a otros actores como Cauca, Nariño y Huila?
Hoy en día, la producción combinada de Caldas, Quindío y Risaralda no logra igualar ni siquiera a la del Huila. Esta es una nueva realidad que se ha consolidado en los últimos 20 años. Sin embargo, gracias a la tradición de control del poder que han mantenido durante décadas, los departamentos del Eje Cafetero junto con Antioquia, han designado a los dos últimos gerentes. Esta situación ha generado una división interna entre aquellos que no han obtenido el poder, lo que resultó en la destitución de Roberto Vélez. Ahora, se espera que Bahamón realice la labor de unificar un gremio que ha recibido completamente dividido.
El sur, con pequeños campesinos, representado en Huila, Cauca, Nariño y Tolima, constituye el 50 % de la producción, y del número de cafeteros.