4 de junio de 2026

Editorial El negocio del café: los productores buscan una porción más grande del pastel

Por La Redactora
30 de septiembre de 2023
Por La Redactora
30 de septiembre de 2023

Una protesta de los cafeteros colombianos en una tienda de Juan Valdez pone de manifiesto la desigualdad en el negocio del café. Los cafeteros exigen una mayor participación en el valor agregado del café y un comercio justo que valore la calidad y la sostenibilidad del café colombiano. ¿Qué desafíos enfrentan los cafeteros en un mercado globalizado y desigual?

 

Un acto de protesta de los cafeteros colombianos llamó la atención el sábado 23 de septiembre en una de las tiendas de Juan Valdez. Los cafeteros compraron 10 tintos, que les costaron 45.000 pesos, y con la factura en mano denunciaron la injusticia que viven al vender su libra de café a 4.000 pesos. Con esta acción, los cafeteros quisieron evidenciar la enorme brecha que existe entre el precio que pagan los consumidores y el que reciben los productores por el café.

Esta protesta es una expresión más del malestar que sienten los cafeteros desde hace meses, cuando han visto caer sus ingresos por las bajas cotizaciones del café en el mercado internacional y por lo que consideran como malos manejos en la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), la entidad que los representa.

Pero, ¿por qué las protestas de los cafeteros tomaron como escenario a Juan Valdez? La respuesta se halla en un viejo problema: la desigualdad en los ingresos entre los comercializadores y los productores en la cadena de valor del café.

Según un estudio del Instituto de Economía Mundial de Kiel (IfW), el comercio internacional del café se ha cuadriplicado en los últimos 30 años, pero sobre todo a favor de las empresas cafeteras en los países industrializados, que se encargan del procesamiento, la distribución y la comercialización del producto final. Estas empresas suelen tener un gran poder de negociación y de fijación de precios, lo que les permite obtener altos márgenes de beneficio.

Pero, ¿qué tienen que hacer los países productores si quieren obtener una porción más grande del pastel?

En 2002, con el objetivo de ganar participación en el comercio internacional de café, la FNC creó Promotora de Café Colombia S.A. (Procafecol), propietaria de la marca Juan Valdez, una empresa que se dedica a la promoción del consumo de café colombiano. Hoy, Juan Valdez es la única marca de relevancia internacional que pertenece a productores.

Sin embargo, los resultados financieros de Procafecol no parecen reflejar el beneficio de los productores. Según el Reporte Integrado 20222, Juan Valdez reportó un crecimiento excepcional tanto en número de puntos de venta como en ingresos. A pesar de un incremento de un 75% en sus costos de ventas, que se explica por el efecto de la inflación sobre materias primas como el café verde, el liofilizado y otros insumos, la empresa logró reducir sus gastos del 57,2% en 2021 al 48,1% en 2022 e incrementar sus utilidades.

Estas cifras permiten extraer una conclusión: Procafecol es una organización bien gestionada. Pero, ¿hace lo suficiente en beneficio de los pequeños productores? Al 31 de diciembre de 2022, el principal accionista de Procafecol era la FNC, con una participación de 94,03%, una organización cuya misión es procurar el bienestar del caficultor colombiano.

Sin embargo, los pequeños productores rurales en Colombia históricamente han sido relegados a un papel marginal en las cadenas de valor agrícola, los productores de café se enfrentan a condiciones de mercado complejas, que se caracterizan por alta volatilidad en los precios y por el riesgo de mercado. A esto se suman variables de cambio climático, al igual que una mayor incidencia de plagas y enfermedades como la roya.

Ante este panorama, los cafeteros reclaman una mayor participación en el valor agregado del café, también piden un esquema de comercio justo, que les garantice un precio mínimo que cubra los costos de producción y que reconozca la calidad y la sostenibilidad del café colombiano.

No obstante, Procafecol no es un gran jugador en el comercio internacional del café. En el mundo, las empresas que dominan el mercado son Nestlé, Starbucks y JDE Peets, que se encargan de comprar, procesar, distribuir y comercializar el café. Estas empresas tienen un gran poder de negociación y de fijación de precios, lo que les permite obtener altos márgenes de ganancia. Además, los precios internacionales del café se determinan en los mercados financieros, donde se especula con el grano como una materia prima más.

Por lo tanto, los cafeteros colombianos se enfrentan a un reto mayúsculo: cómo competir en un mercado globalizado y desigual, cómo defender sus intereses y sus derechos, cómo mejorar sus ingresos y su calidad de vida.

Sin duda, la protesta de los cafeteros en Juan Valdez es una invitación a reflexionar sobre el papel que juegan los diferentes actores en la cadena de valor del café y sobre la necesidad de generar condiciones más equitativas y justas para los que cultivan el grano. El negocio del café no puede seguir siendo una taza amarga para ellos.