3 de octubre de 2022
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Cuando Javier Solís cantó y encantó en Todelar

21 de febrero de 2019
21 de febrero de 2019
Carátula de uno de sus discos. Foto Discogs.

Por Édgard Hozzman

A Gabriel Siria Levario lo bautizaron como Javier Solís y fue considerado como el rey del bolero ranchero. De baja estatura, pero con una portentosa voz apoderó del gusto musical de los años sesenta y desde México hasta Argentina, las noticias las producía este ídolo mexicano.

La noticia de su visita a Colombia ocupó las primeras planas de los diarios y las estaciones radiales hicieron programas especiales con todo el repertorio del hombre que tenía, en 1965 unos escasos 65 años, pero que ya tenía grandes éxitos y más de una decena de películas en las cuales mostraba sus dotes para cantar a voz en cuello.

Imitadores de todos los rincones, fanáticas que lloraban cuando le veían cantar, despechados que dedicaban sus canciones y periodistas con deseos de tener la primicia de una entrevista con el ídolo se emocionaron cuando Todelar lanzó el comercial de la visita de Javier Solís a Colombia.

En la esquina de la calle 18-19 con carrera 5, en pleno centro de Bogotá, estaba ubicada una casona republicana en la cual llamaba la atención su enorme portón verde, el que daba paso a lo que originalmente fue un amplio patio. Este portón que parecía infranqueable fue derribado un día de julio de 1965 por el público que quería ver en vivo al ídolo más grande de México del momento: Javier Solís.

Esta casona fue la primera sede de Radio Continental Básica del naciente Circuito Todelar, el portón daba paso al Radio Teatro y a una escalera al segundo piso donde estaban las salas de emisión. En el primer piso funcionaban los estudios de Radio Cordillera 1190, donde –entre otros recuerdos– hacía sus pioneras voces como relojero, el experimentado locutor Eduardo Aponte Rodríguez.

El gerente de la frecuencia 890 era Jaime Tobón de la Roche quien tuvo muy claro el norte que le debería dar a la parrilla de programación de Radio Continental: voces alegres con un toque popular que la diferenciara de Emisoras Nuevo Mundo, básica de Caracol Radio la más escuchada en Bogotá.  La integración regional fue determinante para Todelar.

El director de Radio Continental era el inolvidable Miguel Granados Arjona. Los lectores de noticias eran Emiro Fajardo y Andrés Salcedo. El jefe de ventas era Jimmy García Camargo. El productor, Alberto Díaz Mateus, quien también era narrador hípico y Gonzalo Amor su comentarista. Eran años en los que aficionados fincaban todas sus esperanzas en sus formularios del 5 y 6 y sus apuestas en el Hipódromo de Techo. Las voces comerciales eran, Ricardo “el capi” Villa Herbales y Hernando Perdomo Che, quien comenzaba en la radio.

Para contrarrestar el éxito de La Hora Philips de Caracol, Todelar creó Toderama, espacio de variedades que se emitía desde el radio teatro de Radio Continental con el concurso de artistas nacionales y un menor porcentaje de internacionales de los que actuaban en Emisoras Nuevo Mundo y Nueva Granada. Sin embargo, el primer gran hit de Todelar fue la presentación del ídolo mexicano, Javier Solís el rey del bolero ranchero.

La noche de la presentación de Javier Solís los animadores fueron Alberto Díaz Mateus y Andrés Salcedo. Por exigencia del ídolo de México la artista colombiana que lo acompañó en su gira por Colombia fue Berenice Chávez a quien conoció en “El Patio” el centro nocturno más elegante y exclusivo de ciudad de México, por el que desfilaron las grandes estrellas de la primera mitad del siglo XX. Berenice actuó allí en su paso por México durante su gira por norte América.

Berenice quien fue una devota promotora e intérprete de nuestro bello folclore, fue quien presentó al médico Jorge Villamil, del Hospital Militar a Javier Solís quien se interesó por “Espumas”, tema que grabo a su regreso a México.

Andrés Salcedo recuerda a Javier Solís como un artista sencillo, siempre dispuesto al diálogo, sin complicaciones en el escenario en el que se agigantaba y hechizaba con su bella voz al público. “Fíjate si de repente te hubieras encontrado con él en la calle hubiera pasado desapercibido, era un hombre menudito. En su actuación se presentó con un traje de charro negro muy elegante”, rememora ahora el excelso escritor y periodista.

Si los asistentes se emocionaron al escuchar “Sombras”, aplaudieron a rabiar cuando escucharon “Payaso”, se calmaron un poco con “Cada vez”, gimieron con “Se me olvidó tu nombre” y el salón parecía estallar cuando interpretó “En tu pelo”.

Fue una noche para la historia radial.

La presentación de Javier Solís fue el primer gran acierto de Todelar. Este fue el suceso artístico del año, no sólo por la cantidad de público que convocó que superó lo presupuestado por el director de Radio Continental Miguel Granados Arjona, sino por la sintonía y good will que afianzó Todelar.

Las mujeres más bonitas de Bogotá fueron las primeras en llegar, pero también los oficinistas, vendedores ambulantes y estudiantes. Los agentes de la Policía no dieron abasto para controlar a los acalorados seguidores del ídolo ranchero.

En ese viaje Javier Solís participó en la serie más famosa de esos años de la televisión nacional: “Yo y Tú”. Llegó cantando a Inravisión y el programa fue visto por horario triple A de ese domingo.

Nueve meses después de su visita a Colombia, Javier Solís falleció 19 de abril de 1966 en ciudad de México.

En el mismo auditorio despegó unos meses más tarde de la visita del rey, el Club del Clan, versión colombiana en Radio Cordillera como respuesta a Radio 15 y Estudio 15 de Caracol. Su gestor, Guillermo Hinestroza llamó al novel y talentoso pianista Óscar Lasprilla, para que asumiera la dirección y les diera el visto bueno a las primeras estrellas de la balada en Colombia: Marcel, Vicky, Las Mellizas: Emilse, Janeth y Gladys Caldas, conocida después como Claudia de Colombia. De ese concurso   también salieron, Jairo Alonso y Hernando Casanova.

Radio Continental y Todelar hicieron la diferencia, gracias al sonido logrado por el mago de la técnica, Jaime Tobón de la Roche.

Fue el comienzo de los años maravillosos de Todelar.