12 de junio de 2026

Gazapito: género equivocado

Por Cazador
30 de mayo de 2018
Por Cazador
30 de mayo de 2018

Por Cazador

Parecería que muchas personas, incluso algunas cuya figuración pública debería exigirles un uso muy correcto del idioma, no se han dado cuenta de que la palabra “persona” es voz femenina, al igual que su plural “personas”.

Pruebas al canto: el pasado 4 de mayo a las 7:10 de la mañana, en Noticias RCN, el ministro del Interior, Guillermo Rivera, al referirse a la lucha contra la criminalidad, dijo textualmente: “Fueron capturados cinco personas”.

Esa misma tarde, a las 6:25, en ese gran programa radial llamado “Voces RCN”, que dirige con lujo de competencia el doctor Juan Carlos Iragorri, el locutor de turno decía, sin siquiera sonrojarse: “Esas personas estaban siendo investigados”.

Y unos días después, el 10 de mayo a las 8:20 de la mañana, en un debate sobe los parapolíticos en le JEP, el ilustre abogado Francisco Barbosa, quien por su experiencia en la controversia judicial y, además, por su calidad de profesor universitario, debe manejar una expresión oral de calidad, dejó escapar un gazapo parecido a los anteriores, cuando habló de “personas que han sido condenados”.

“Persona” es una palabra del género femenino, sin importar el sexo de los seres a los cuales se refiere. Son personas, así sean hombres, mujeres e, incluso, homosexuales. Desde cuando las falsas feministas convencieron a gran parte de los hispanoparlantes, de que hay que decir “trabajadores y trabajadoras”, “los y las jóvenes”, “ciudadanos y ciudadanas”, “amigos y amigas”  (lo que le sonaba hasta gracioso a Carlos Lleras Restrepo en la iniciación de todos sus discursos), y hasta la ridiculez de “niños, niñas y adolescentes”, con lo que se saltaron la varias veces centenaria norma según la cual, cuando se usa una palabra masculina en sentido general, incluye a los sujetos de ambos  géneros, ha venido haciendo carrera esa redundante e innecesaria forma de hablar. Y se ha venido creando la confusión de que género gramatical y sexo son la misma cosa. Y no hay tal. La concordancia entre verbo y sujeto, y entre adjetivo y nombre, se hace con base en el género gramatical del sujeto, no en su identidad sexual.